Inseguridad en Jalisco.¿Estamos a tiempo?
Publicado en web el 29 de Julio, 2010Las cosas, en materia de seguridad, han cambiado radicalmente en Jalisco en los últimos meses. Pensábamos que, especialmente, los Estados del Norte del país eran los únicos a los que les afectaba la violencia, y que, al extremo, eran sólo los delincuentes los que tenían que temerse entre ellos. Pero no, las víctimas inocentes ya forman parte de estas terribles estadísticas de muerte.
Como señalan los Obispos mexicanos en la Exhortación Pastoral “Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna”, dada a conocer el pasado 15 de febrero, “el crecimiento de la violencia se ha convertido en un signo de nuestro tiempo”, en algo cotidiano, en aquello en lo que parece que estamos condenados a soportar, en algo a lo que tenemos que acostumbrarnos, en lo que aparentemente ya no podemos vencer y, por lo tanto, debemos claudicar y sucumbir. No queremos que sea así.
“Esta situación, dicen los Prelados mexicanos, repercute negativamente en la vida de las personas, de las familias, de las comunidades y de la Sociedad entera; afecta a la economía, altera la paz pública, siembra la desconfianza en las relaciones humanas y sociales, daña la cohesión social y envenena el alma de las personas con el resentimiento, el miedo, la angustia y el deseo de venganza”.
Aunque no se registran los mismos índices de violencia que en otras Entidades, es mejor que autoridades y civiles tomemos las cosas que están sucediendo en Jalisco, como graves, a las que deberemos dar una respuesta de prevención, defensa y erradicación.
Los mandos estatales y municipales se han reunido para plantear estrategias en este sentido. Así lo han dicho, y más nos vale a todos que así sea. No conocemos en qué consistan ni tenemos la obligación de saberlo, pero sí tenemos necesidad de que funcionen y de que estén enfrentando la situación muy en serio. Las primeras declaraciones de los funcionarios del orden habían sido un tanto desinteresadas, hasta con aparente irresponsabilidad (creemos que por no alarmar a la población, otorgando el beneficio de la duda). Ahora han adoptado otra postura, no sabemos si por presión de la misma Sociedad o de los Medios de Comunicación, o porque, en realidad, están asumiendo mayor atención al problema. Esperamos que sea esto último lo que enfoque su preocupación.
Con un gran sentido de esperanza, creemos que todavía estamos a tiempo de no convertirnos en zona de miedo permanente, de inseguridad latente a cada momento. Los ciudadanos comunes no conocemos la información de cómo se “organizan” o se “re-acomodan” (como se le llama a la violencia provocada por los grupos delictivos), o se pelean las plazas los carteles que provocan tal inseguridad. A los ciudadanos comunes nos interesa que esto no tome asiento en el espacio en el que vivimos, en el que nos movemos. Queremos sentirnos seguros en la ciudad en la que vivimos, en la tierra que pisamos.
Lo que nosotros sabemos es del asesinato de un Delegado de la Procuraduría Estatal, de un ex Director de la Policía Judicial y de otro de una Policía Municipal, de dos Directores de Seguridad Pública, de un ex Presidente Municipal; la detención de dos ex Alcaldes, los ataques a policías estatales y municipales, la agresión a un Agente del Ministerio Público y el asesinato de un Notario Público; la agresión -a plena calle y luz del día- frente a un hospital; la granada de fragmentación arrojada en el Barrio de Analco, y los múltiples hallazgos de ejecutados. Todo esto no es circunstancial ni pasajero, por desgracia. Ojalá así lo fuera; pero debemos verlo, con sensatez, cordura y sin falsas alarmas, como focos rojos que se han encendido peligrosamente en nuestra Entidad.
Sin duda que nuestras autoridades habrán puesto sus ojos, para solucionar este problema, además, en la corrupción que todo lo permea y en lo que sucede en el interior de las cárceles.
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