La fe deriva hacia compromisos concretos
Publicado en web el 22 de Julio, 2010En pro del medio ambiente
Para recibir la visita de la imagen de Nuestra Señora de Zapopan, coronada un año antes como “Reina del Lago”, la feligresía de Chapala se pulió en el acondicionamiento del trayecto de entrada, y rogaba a Dios que ya no lloviera ese domingo, pues se acababan de colocar los arcos de flores, de haber tapizado de alfalfa las calles de la procesión, y revestidas de aserrín de colores las gradas del atrio
José de Jesús Parada Tovar
Ya quedó patentado. Cada que vaya la Virgen de Zapopan a Chapala para ser reconocida como Soberana de la Laguna más grande de la República, los ribereños no repararán en tiempo, gastos y otros apremios, con tal de rendirle vasallaje y brindarle una bienvenida y estancia propias de su realeza.
Así ocurrió el reciente domingo 18. Miles de chapalenses, habitantes de pueblos aledaños, peregrinos de Guadalajara y de otros lugares, así como turistas que coincidieron en esa mañana, protagonizaron y atestiguaron una entusiasta recepción a Nuestra Señora de la Expectación y se apostaron en el camellón y banquetas de la avenida principal para presenciar el arribo e ingreso de la venerada visitante, colocada en un carruaje descubierto, expresamente habilitado para el caso y recubierto de flores. La Zapopana, con su completo atuendo y corona como Reina del Lago, entró triunfal hasta las puertas mismas de la Parroquia de San Francisco de Asís.
El protocolo de la recepción parecía animar un concurso de algarabía, de piedad, de ruido y de entusiasmo entre los participantes. Tras las unidades de Vialidad, a la vanguardia marcharon 15 monaguillos vestidos con hábito franciscano; 36 ciclistas de diversos Clubs de la Ribera; militantes de la Acción Católica; por lo menos tres Bandas de Guerra, incluyendo la de la infaltable Guardia de la Virgen; el Grupo de Matrimonios Unidos; el de Renovación Carismática Católica; la Comunidad Misionera de San Francisco de Asís; el Grupo Juvenil, y varios Grupos de Danza Autóctona, que le dieron gran colorido.
Al sonido de los tambores, sonajas, cornetas, cascabeles y cohetones, se aparejó el repique de campanas, las plegarias y alabanzas comunitarias que la monitora se esforzaba en dejar oír a través del micrófono, los vivas a voz en cuello que improvisaban espontáneos hombres y mujeres, y los bellos cantos que, bajo la dirección del Maestro Juan Ángel Morelos Romero, interpretó el Coro Infantil de la Parroquia de Chapala, compuesto por 35 niños y niñas, y esta vez acompañado por algunas voces adultas del Coro “Benedictus”, así como por órgano y un sexteto de cuerdas, alientos y percusiones.
La llegada de la Evangelizadora de esta Región fue de apoteosis al ser instalada en su pedestal, resguardada por un hemiciclo de cinco columnas, y con dos figuras de Serafines como guardianes. Los pequeños cantores se esforzaban en subir la voz: “Alabemos a María”…Mientras, se arrojaban confeti y burbujas de jabón a su paso, en tanto que el pueblo no cesaba de vitorearla. El Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis, Rafael Martínez Sáinz, hizo el trayecto flanqueando a la imagen, acompañado del Párroco de Chapala, señor Cura Enrique Monteón Curiel, a quien se sumaron otros seis sacerdotes concelebrantes, así como el Diácono José Juan Torres Cárdenas.
Fervor, alegría y responsabilidad
Ya comenzada la Santa Misa al mediodía, y poco antes de iniciarse el rito de la Liturgia de la Palabra, se concedió, al Presidente Municipal de Chapala, José de Jesús Cabrera Jiménez, hablar a toda la asamblea, apostada sobre la calle central y sus contornos (pues el recinto del templo es insuficiente ante concurrencias tumultuosas). Muy brevemente, expresó que “para todos nosotros, es un honor muy grande la visita de Nuestra Madre, y más aún en estos tiempos en que moral y espiritualmente tanto la necesitamos”. Luego dio lectura al Acta de Cabildo en que el Ayuntamiento de Chapala, secundando a las autoridades eclesiásticas parroquiales, formaliza el segundo domingo de julio de cada año como la fecha de recepción de la “Reina del Lago”.
En su homilía, el Obispo Rafael Martínez, conocedor del entorno ribereño por haber sido muchos años el Párroco de Ocotlán, recalcó que el vaso lacustre es sumamente importante para la pesca, la agricultura, el turismo y el buen clima en la región, además de surtir de agua a la Zona Metropolitana. Y recordó los años de sequía y los de recuperación de las aguas lacustres. “Todo este esfuerzo material y espiritual ha compadecido a Dios por mediación de la Virgen María, quien, al igual que en su visita a Isabel, ‘ha hecho por nosotros obras grandes’. Por eso es nuestra acción de gracias hoy”, afirmó.
Luego, enfático, el Prelado fustigó: “Los ríos se han perdido como caminos de agua porque van cargados de desechos humanos e industriales y de basura. Están echados a perder. Concretamente, el Río Santiago es un asco, y todo eso no lo hicieron los ángeles. Este proceder no es cristiano. No basta con recurrir a Dios y a su Santísima Madre para pedirles favores o para agradecerles, si antes, movidos por la fe, no asumimos el compromiso de cuidar la Creación, de respetar la Naturaleza. Nos hace falta voluntad humana, política y religiosa”.
Mons. Martínez Sáinz deploró también que no funcionen las plantas de tratamiento de aguas residuales en poblaciones aledañas a la laguna, y que no se les haga mantenimiento o reparación. Asimismo, señaló que voraces fraccionadores se han apoderado de zonas de playa para fincar, en detrimento de un bien que es de tutoría federal y destinado a la comunidad en general. Y subrayó: “Dañar la Naturaleza, que es nuestra casa, merece amonestación y castigo de las autoridades civiles. Como cristianos, debemos tener conciencia de pecado cuando perjudicamos el medio ambiente.
“Cuando pedimos sólo para recibir, sin dar algo de nuestra parte, pecamos de egoístas. La luz de la fe ha de iluminar nuestro compromiso de mejorar la situación social. Que la Virgen de Zapopan nos mueva la fe y nos dé remordimiento de conciencia por no cuidar del medio ambiente ni colaborar con las medidas correctivas. Éste sería el mejor fruto en el Primer Aniversario de su Coronación como Reina del Lago de Chapala”.
Posteriormente, la venerada imagen fue llevada en andas a un breve paseo por el malecón y sus extensiones, y en su retorno fue depositada ahora sí en el interior del templo parroquial, donde permanecería hasta el día siguiente.
La Zapopana en la Isla de los Alacranes
A cuidar el Lago para seguir viviendo de él
Mónica Livier Alcalá Gómez
Decenas de fieles se congregaron en torno a la flamante “Reina del Lago” que los visitaba en su propio territorio isleño; eran los moradores de ese pequeño promontorio de tierra que desde los aires semeja un alacrán, y al cual sólo puede accederse embarcándose, partiendo de Chapala o de cualquier otro punto de la ribera de la laguna.
Y fue así, en lancha, como La Zapopana llegó a ese lugar, cuyos habitantes la esperaban con mucho fervor, y a los cuales se sumaron quienes formaban la comitiva que venía acompañándola y escoltándola desde su salida, para todos juntos formar una procesión que se dirigiría hacia la modesta Capilla, ubicada en el corazón de esa pequeña isla.
Esperada visita
Desde el día anterior, domingo 18, los chapalenses la habían recibido con grandes demostraciones de fervor y júbilo, pues se cumplía el Primer Aniversario de su Coronación como la Reina del Lago. Y así, al día siguiente, lunes, La Generala, sin que el programa de su visita fuese importunado por la lluvia, procedió a realizar la visita a esta isla peculiar, en un viaje que ya es parte de la tradición anual y que particularmente los lancheros del lago esperan con grande emoción.
Y es que la Virgen no viajó sola. Decenas de lanchas acompañaron y custodiaron a la “Nautilus”, que tuvo este año el privilegio de trasladarla, y que fue adornada con flores de diferentes colores en honor de quien estuvo flanqueada en todo momento por el señor Cura Enrique Monteón Curiel, y los Padres Vicarios de esta comunidad, así como por dos Frailes Franciscanos y por la familia propietaria de la lancha.
Fue despedida desde el malecón por los fieles que en ese momento se encontraban ahí, y otros muchos que se reunieron en este especial momento, algunos de los cuales, incluso, abordaron otras lanchas -que por ser día especial, no cobraron la travesía- para acompañarla en su recorrido de 15 minutos hasta la isla.
A cuidar el Lago
Haciendo eco de las palabras que el Obispo Auxiliar de Guadalajara, Monseñor Rafael Martínez Sáinz, dirigiera a la asamblea un día antes, el Padre Monteón exhortó también a los presentes a cuidar más el Lago de Chapala, del cual se beneficia en especial la población aledaña, pero también los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras ciudades del Estado: “No han venido los ángeles a contaminar el lago; nosotros lo hemos hecho, ya que en lugar de recoger una basura, tiramos tres. La Virgen cumple al interceder por nosotros para que Dios envíe la lluvia, mas ahora tomemos nuestra responsabilidad al cuidar nuestro lago”.
El Párroco, asimismo, felicitó a los lancheros por su organización, y especialmente por su amor a la Virgen; les recordó que, como buenos hijos, deben estar agradecidos con Ella y tener un mayor compromiso para con el vaso lacustre, por amor a la Madre: “Que nos conserve unidos debe ser también nuestra plegaria. Así como nuestro lago nos une, nosotros debemos estar unidos a Ella, quien nos lleva a su Hijo, Jesucristo”.
La Reina dice “hasta pronto”
El regreso de la Isla de los Alacranes rumbo a la Parroquia de San Francisco de Asís se convirtió en una espontánea fiesta por parte de los chapalenses. Aunque muchos de ellos, con lágrimas en los ojos, desde niños a ancianos, no pudieron ocultar la tristeza de la despedida, después de que la también Reina de Jalisco les había dado la gran dicha de haberlos visitado en su primer aniversario como Reina del Lago.
Al llegar a la Parroquia, la venerada imagen fue colocada de nuevo en su pedestal, pues su siguiente actividad fue ofrecer el consuelo a sus hijos predilectos, los más desprotegidos, los ancianos y enfermos de esta comunidad, quienes acudieron a la Celebración de la Eucaristía y tuvieron la oportunidad de orar y pedirle su intercesión para la recuperación de su salud y el remedio a todas sus necesidades.
Con una Misa y el Rosario de despedida, alrededor de las cuatro de la tarde, finalmente la Santísima Virgen de Zapopan abandonó esta comunidad chapalense que, año con año, ha sabido hacer de esta visita una verdadera fiesta de fervor y amor mariano, y cuya presencia es aprovechada por la comunidad para pedirle, no sólo que proteja “su” lago, sino a todas las familias, sus empleos y fuentes de trabajo, y porque les permita seguir conservándose fieles y comprometidos con su fe.
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