La Iglesia de Cuba, entre restricciones y esperanzas
Publicado en web el 22 de Julio, 2010Cuba, la isla de la contradicción y del realismo mágico
Román Ramírez Carrillo
Cuba es el último país que se independizó de España; es el único país americano que mantiene un régimen marxista, y es un país con más de 50 años en permanente conflicto religioso. Cuba, además, es un país lleno de vida y esperanza, de una gran riqueza humana, artística y natural; por eso, no debe llamársele ya más La Isla del Día de Ayer, sino La Isla del Día de Mañana, por los vientos de esperanza que alientan en cada uno de los cubanos.
Cuba es un país que no ha seguido el camino típico de las dictaduras latinoamericanas, ni de sus democracias; país que nos plantea escenarios desconcertantes y mágicos, todos ellos llenos de contradicción. No hay allí analfabetas; la mayoría posee cultura y formación universitaria: ya lo había dicho Fidel en un discurso: “En Cuba, todas las jineteras tienen formación universitaria”.
En Cuba hay un profundo amor por la tierra, pero también nostalgia por el Continente. El cubano ve que se abrazan el capitalismo y el comunismo, a través de los turistas. Un David que frecuentemente se enfrenta a Goliath. La ciencia, la educación y el deporte son sus grandes logros. La medicina, la literatura, la música, la danza y la pintura tienen en la isla un lugar para su magia.

las dos caras de la medalla
En contraste, puede leerse la tristeza en muchos rostros, en las calles y en los recintos domésticos, a pesar del gozo de vivir, que siempre expresan naturalmente cubanos y cubanas. La gente ha aprendido a soñar y a esconder sus penas en la intimidad de su casa y de su conciencia. Vive de sus recuerdos agridulces.
En Cuba se mezclan la miseria y el esplendor, y su futuro sólo lo determinarán las generaciones venideras. Los futuros cubanos definirán si serán realidad o ficción; o ambas cosas a la vez.
Por todo esto, abordar el tema del cubano y su religiosidad, no resulta tarea sencilla, como no sería la de describir la religiosidad de cualquier grupo humano en Europa, África o América. La religiosidad cubana ha sido sometida a influencias y cambios de la historia, pero también a la presencia viva del Espíritu. En Cuba no han podido ahogarse las voces de fe y de esperanza.
Los cubanos de hoy pueden ser definidos como hombres de corazón recio, infatigables, perseverantes a pesar del trópico; brillantes, no obstante la escasez de medios y de instrumentos. En palabras de Juan Pablo II, los cubanos son “sinceros en sus relaciones, auténticos en sus proyectos, hospitalarios con todos, amantes de la libertad; sobresalen por su capacidad artística y creativa, por su espíritu alegre y emprendedor, por su disposición a acometer siempre grandes y nobles empresas para la prosperidad del país; por la sana pasión que ponen en las cosas que les interesan y la facilidad para superar las contrariedades y limitaciones”.
Cuba es, desde el punto de vista religioso, un modelo de sincretismo, donde la religiosidad popular ha combinado los antiguos ritos sacrificiales y animismos, con los ritos y las convicciones religiosas de la Iglesia católica. Se necesitaron muchos siglos para que el cristianismo diera frutos y renovara la vieja cultura de las deidades domésticas. Inversamente, no ha habido régimen político capaz de erradicar el deseo de trascender que existe en el hombre, por muy politizado que se encuentre.
Dos ejemplos de esto bastan: La supervivencia de la Iglesia Ortodoxa en Rusia y la continuidad del catolicismo en Cuba. Los Obispos antillanos han encontrado, en la Doctrina Social de la Iglesia, el instrumento para orientar pastoral y socialmente sus esfuerzos. Según datos de la Conferencia Episcopal Cubana, existe en la isla un total de 6 millones 178 mil católicos, de un total de 12 millones de habitantes, aproximadamente, y esto da un 54.5% de católicos. La Iglesia jerárquica está conformada por 11 Obispos Residenciales y cinco Auxiliares. El Clero Diocesano consta de 180 sacerdotes, 49 diáconos permanentes, 23 institutos seculares, 150 sacerdotes religiosos, y 558 religiosas en labores asistenciales y educativas. Esto significa que existe un sacerdote por cada 34,355 habitantes.
una visión general
El Cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana y Primado de Cuba, ofrece un panorama general del estado de la Iglesia y la religión en su país, a través de estas cuatro ideas:
* La visita del Papa a Cuba constituyó un nuevo punto de partida, por haber sido un acontecimiento único que entró en la historia eclesial cubana y le dio una consistencia de pasado, de presente y de futuro.
* El sincretismo religioso, en los últimos años, ha sido impulsado por el folclorismo, que le dio carta de presentación en los medios artísticos y de comunicación.
* El laicado católico cubano, aunque no muy numeroso, se caracteriza por su fidelidad a la Iglesia y, sobre todo, por su testimonio, de cara al mundo que lo rodea.
* Con respecto al futuro, se estima que la Iglesia, como parte del pueblo de Cuba que es, seguirá la suerte de todo el país.
Y, para finalizar, señala: “ Hemos visto que a períodos de mayor liberalización económica, de menos tensión social, corresponden también etapas de mayor amplitud para la misión de la Iglesia Católica”. Y enfatiza que solamente si existe una mejoría en todos los campos de la vida nacional cubana, que incluya una real apertura a los deseos de mayor iniciativa individual del cubano, tanto en el sector económico como en el social y político, con una mayor libertad de acción personal para obrar solo o asociado, podrá entonces la Iglesia católica beneficiarse de esa apertura general facilitando el ejercicio pleno de su misión.
Antillanos guadalupanos
La Virgen del Tepeyac es muy venerada en Cuba
En la Parroquia de Cabañas, de la Diócesis de Matanzas, Cuba, el 12 de octubre de 1956, y a propósito de la Coronación de la escultural imagen de Nuestra Señora de Guadalupe por cumplirse el Primer Centenario de recibir culto y veneración en ese templo, convertido ahora en el Santuario Nacional Guadalupano, fue invitado a oficiar Misa y a predicar, el Arzobispo de Yucatán, D. Fernando Ruiz Solórzano

Pbro. José María Velasco Ortega
Resulta innegable que entre los pueblos mexicano y cubano existen fuertes lazos de afinidad, de afecto y amistad. Y uno de los eslabones que engranan mayormente esa identidad es la religión católica; más específicamente: la devoción a Santa María de Guadalupe.
No en vano, para conmemorar un centésimo y significativo aniversario, fue convidado como orador sagrado y representante de la jerarquía y del pueblo católico de nuestro país, Monseñor Fernando Ruiz, segundo Arzobispo en la historia diocesana de Yucatán, y de quien reproducimos aquí algunos segmentos de su homilía.
Aludiendo a las palabras de Isabel al recibir en casa a su prima María: “¿De dónde a mí el honor de que la Madre de mi Señor venga a visitarme?”, el predicador expresó en aquella Parroquia cubana: “Las mismas palabras pronunció la Patria Mexicana hace cuatro siglos, cuando, en el cima del Tepeyac, apareció la Inmaculada Virgen María a hacernos visita.
“Pero esa palabra no era entonces la palabra de sola la Patria Mexicana; era la palabra de toda la raza hispana, derramada a lo largo de la vastedad del Continente Americano. No era la palabra de admiración y amor de sólo México; era la palabra de todas las naciones americanas, y era también, por consiguiente, la palabra de esta cristianísima Cuba, hermana nuestra muy querida, a la que llevamos en lo más íntimo del alma, y a la que lleva también, en las entretelas de su corazón, la Santísima Virgen María”.
compartiendo el privilegio
“Los mexicanos, que santamente nos gloriamos, en medio de las inmensas vicisitudes de nuestra Historia, de tener a la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, de tenerla en su retrato auténtico y conservarla en lo íntimo de nuestro corazón y en los repliegues más gloriosos de nuestra Historia, sentimos y pensamos que no es un don exclusivamente nuestro; es un don que íntegramente se da a todas las naciones americanas, y por eso abrimos el corazón y los brazos para abrazarlas a todas, y para hacerlas también, en cuanto nos es dable, particioneras de ese don magnífico de Dios. Y, sobre todo, a esta Nación hermana nuestra, Cuba, tan querida de nosotros y de la Virgen María de Guadalupe.
“Hace poco, en la Capital de esta cristiana y simpaticísima Nación, se le levantó un altar a María de Guadalupe para coronarla como Reina y como Señora (11 de octubre de 1953). Ahora, en un rincón de esta misma patria, en este pueblo que desde hace muchos años venera a la Santísima Virgen de Guadalupe como su Reina y Patrona, vuelve a alzarse el clamor estentóreo del pueblo para aclamarla como Reina y para recibir ese don del Cielo, íntegro y magnífico; para sentir muy cerca de sí la dulce caricia de la mano de María. Y, como hace cuatro siglos en México, y como hace unos años en La Habana, el pueblo de Cabañas ahora repite la misma palabra de amorosa admiración: ‘¿De dónde a mí tanta dicha, que venga la Madre de Dios a visitarme?’”.
datos del arzobispo ruiz solórzano
Nació en Pátzcuaro, Michoacán, en 1903, y murió en el mar, a bordo del buque transatlántico “Miguel Ángel”, en 1969, cuando viajaba de Nueva York a Nápoles. Cursó su carrera al sacerdocio en el Seminario Conciliar de Morelia, y en 1928 recibió el Sacramento del Orden. Fue Profesor de Filosofía y de Teología en el propio Seminario Diocesano, del que luego fue Rector.
Posteriormente, fungió como Pro-Secretario del Arzobispado de Morelia y se le nombró Canónigo de la Catedral. El 14 de abril de 1944 tomó posesión como segundo Arzobispo de Yucatán. Atendió a creyentes o descreídos, ricos o pobres, sanos o enfermos, a todos por igual, con excelente humor, franca sonrisa y agudo ingenio. Traslucía su ejemplar espiritualidad de amor a Jesús y a Santa María de Guadalupe, cuya imagen coronó en la Catedral de Mérida. Promovió la actividad de los seglares e invitó a diversas Congregaciones Religiosas a sumarse al trabajo pastoral.
Por su vasta cultura e inspiración, atrajo al pueblo a practicar los Sacramentos, y quienes le escuchaban quedaban prendados de Jesús y de María de Guadalupe. En el Yucatán de su tiempo, cuando la Nación salía de la persecución religiosa, se escuchó su voz durante 25 años plenos de entusiasmo y fervor por la Iglesia.
Tendencia a recuperar el valor de la familia cubana
Mónica Livier Alcalá Gómez
Viven en uno de los barrios de mayor estrechez económica. Son Airán y Martha Rosa, un matrimonio que, a pesar de la adversidad, ha podido salir adelante; pero, sobre todo, se ha distinguido por apoyar activamente a su Parroquia y a su Diócesis -Santa Clara, al Centro de Cuba-, para subsanar las necesidades, primordialmente espirituales, que viven otras muchas familias. Ellos se encuentran actualmente en la Ciudad de México -junto con diez compatriotas más-, tomando un Curso sobre Pastoral Familiar y Doctrina Social de la Iglesia, que ofrece cada Verano el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, IMDOSOC, dependiente de la Conferencia del Espiscopado Mexicano.
La promoción humana y social es prioridad dentro de la acción pastoral de la Diócesis, refieren; por tanto, es necesaria una preparación esmerada, con tal de poder ofrecer mejores opciones que ayuden a las personas en sus necesidades, no sólo económicas, sino también espirituales y morales.
La familia, un gran reto
“Estamos viviendo una situación curiosa. Los niños están siendo criados por los abuelos, dada la necesidad de que ambos padres trabajen. Esto conlleva a veces a dificultades, ya que, como sabemos, los abuelos suelen der demasiado consentidores con los nietos. Necesitamos que la figura de autoridad de ambos padres se haga presente de nuevo en las familias”, afirma Airán.
En medio de esto, también señalan la conveniencia de recuperar valores que habían caracterizado a la identidad cubana, como el respeto a los ancianos y la unidad familiar, por ejemplo. Asimismo, al seno de la Iglesia cubana se vive una situación que, si bien se da en gran parte del mundo, no deja de ser alarmante: que la mayor parte de los que se dicen católicos no son en realidad prácticos de su religión, sino en su mayoría se entregan a diferentes devociones populares, pero muy poco se acercan a los Sacramentos o participan en actividades pastorales.
“Con todo, por ejemplo en nuestra comunidad, que somos alrededor de 10 mil habitantes, activos en la pastoral contamos con sólo 200, aunque éstos son muy animados, trabajadores y dispuestos a colaborar. Eso hace que, de alguna forma, el trabajo no sea tan pesado”.
Pastoral activa
En la Parroquia de este matrimonio se atiende eficazmente a grupos de ancianos, y en lo social, subsanando necesidades básicas. También se hace labor espiritual por medio de charlas y retiros, y se adoctrina a los niños. Asimismo, hay Talleres abiertos a la comunidad, donde se enseñan y aprenden diversos oficios.
“Lo social nos lleva también a poner empeño en el trabajo de Iglesia; por ello, se han instituido ‘Casas Misión’, donde se ofrecen pláticas y se reza el Rosario, y en donde también se asiste a la Eucaristía, dada la situación de poco espacio en nuestra Parroquia. Los bautizos de niños se han retomado también, ya que hubo un tiempo en que esta costumbre se había abandonado. De ahí que tengamos muchos bautizos de adultos”.
Juan Pablo II, un parteaguas.
La Virgen, el motivo de unidad
Y es que ha vuelto a ser lo mismo en la isla desde aquella histórica visita que hiciera en enero de 1998 el Papa viajero, quien marcó una apertura en la fe sin precedentes, y fue un signo externo y visual de la cristiandad para muchas personas: “Muchos trabajan ahora en la pastoral a partir de aquella visita; él nos motivo a entregarnos más activamente a nuestra fe”.
Por otra parte, la jerarquía católica y una enorme cantidad de fieles cubanos se encuentran actualmente muy inmersos en labores de preparación para celebrar, en el año 2013, el 400º Aniversario del “hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre”, Patrona de Cuba, y símbolo de unidad nacional: “La preparación está enfocada, sustancialm,ente, a recuperar la familia, pues Juan Pablo II en su visita nos dijo ‘Cuba, cuida tu familia para que conserves sano tu corazón’, palabras muy sabias y reales, y en las cuales debemos trabajar”, asegura Martha Rosa.
Y es que, a raíz de la encuesta nacional que llevó a cabo la Conferencia Episcopal Cubana, los encuestados respondieron que la prioridad a trabajar como Iglesia es, precisamente, el núcleo familiar: “El mensaje central es éste, y no sólo para Cuba, sino para el mundo entero, para México, pues repitiendo las palabras que nuestro querido Papa nos dirigiera, podemos decirle también a México: Cuida tu familia para que conserves sano tu corazón”.
Los retos de la revolución
La Jerarquía eclesiástica y el pueblo, hace 52 años, creyeron que la Revolución ayudaría, pero la influencia de Ernesto “Che” Guevara desvirtuó la Revolución, por lo que a los dos o tres años se inició la “resistencia”, que ha tenido intentos internos y externos. Son unos pocos los “rebeldes”, o como ellos dicen, “contra-revolucionarios”. Esta disidencia ha sido pacifica, y como ejemplo basta en 2003, con la llamada “Primavera Negra”, en la que 75 personas fueron detenidas, y ahora las “Mujeres de Blanco”, esposas de esos presos de conciencia, algunos de ellos con las huelgas de hambre solicitando sólo libertad. Algunos de esos presos ya salieron en estos días, como hemos observado en las noticias, y esperemos sigan liberando a muchos más.
Con todo, el pueblo en general no tiene opción de oír o ver noticias de fuera; sólo periódicos, radio y televisión del Gobierno, que les habla de lo bueno de Cuba, Venezuela, Bolivia, y lo malo de EUA y sus aliados. Por tanto, más que simpatía o antipatía política, existe cierto miedo a manifestar las ideas, los planes de superación o cambio.
No obstante, y a pesar de las posibles dificultades, la alegría y el buen humor, el carácter “bullanguero” y de voz alta del cubano, son un desahogo a la represión, que ya casi es inconsciente en ellos.
Dios quiera que en pocos años la inminente caída del sistema haga que el cambio se logre lo más pacíficamente posible. Mientras tanto, la Iglesia apoya y motiva a la gente a la reconciliación, y pide que Dios, por la intercesión de La Virgen de la Caridad del Cobre, sea quien guíe al pueblo a un cambio y a mejores tiempos. Con oración y acción, toda la Iglesia debemos apoyar desde “fuera” por la pronta liberación de ese pueblo de Dios”.
“Cuba saldrá adelante por sí misma”
P. Juan Sebastián Martínez Lara, Misionero de Guadalupe
Recién hace unos meses llegó a México procedente de Cuba, lugar en donde ejerció su labor misionera por un año. Anteriormente, se encontraba en Japón y próximamente será enviado a China.
El Padre Juan comparte una reflexión acerca de lo que vivió y logró percibir en su trabajo pastoral en la isla caribeña, misma que le ayudará en su nuevo campo de labor misional en un país con características similares a Cuba:“Estuve a cargo de dos Parroquias y dos Capellanías en zona de campo. Pastoralmente hay planes muy apropiados en lo social y económico, aunque en realidad se da a “cuentagotas”, ya que el sistema social no colabora muy bien y a veces sólo está como “cuchillo de palo”. Algunas personas tienen temor a ser reprimidas por medio de su familia.
En lo económico, los recursos que tenemos los usamos en la adquisición de material de catequesis, evangelización, etc. A veces, las “autoridades locales saben de las obras de caridad y se hacen “de la vista gorda”, por lo que no podemos hacer algo.Los Retos Pastorales
tal como yo los
veo y siento son:1) Seguir sin miedo anunciando el mensaje de amor, justicia, alegría y paz (Valores del Reino).
2) Convencer a la gente, en todos los niveles, de que “todo cambia”; que el sistema actual cambiará, y que cada uno, con ciertos sacrificios, podemos hacerlo realidad por el bien de los que vienen.
Oficialmente, la Iglesia ‘no puede ni debe hacer labor social’, ya que ellos (los gobernantes) lo hacen supuestamente bien. Sin embargo, quieran o no, hay Parroquias en las que “bajita la mano” se enseña cómputo, idiomas, etc. Se dan desayunos (y a veces comidas) a ancianos y enfermos, se reparte medicina y hasta ropa y algo de comida desde la pobreza de la misma Iglesia.
Todos los días es un nuevo comenzar en Cuba
Los cubanos tienen sed de Dios, pero carecen de libertad para buscarle. Los mexicanos poco valoramos nuestra libertad religiosa y la riqueza de nuestra fe
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
El Padre Ranjit Kumar Ekka, Sacerdote del Verbo Divino, estuvo como misionero en Cuba, del año 2000 al 2005. Forma parte de la tercera generación de católicos de su familia en la India, país donde mayoritariamente se practica la religión hinduísta. Dos de sus hermanas son religiosas: una Misionera de la Caridad, Congregación fundada por la Madre Teresa de Calcuta, y la otra, Misionera del Espíritu Santo.
En la India fue ordenado sacerdote del Verbo Divino y, después de unos meses, fue enviado como misionero a La Habana, donde los retos no fueron pocos. Primeramente, vino a México a perfeccionar su español en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y una vez en La Habana, recibió un templo casi en ruinas, que ni siquiera contaba con un Santo Patrón, ya que después de que la situación de la Iglesia en Cuba cambiara drásticamente a partir de la Revolución, el templo había sido abandonado, y el inmueble, del que se extrajeron cinco camiones de escombro, tenía que ser reconstruido prácticamente en su totalidad.
Católicos perseguidos
Los retos, para el Padre Ranjit, eran a nivel de fe, económicos, políticos y sociales. Para empezar, ahí la libertad de expresión es muy restringida, pues, como se dice coloquialmente “las paredes oyen”, y cualquier cosa que se ventile en el templo es informada de manera inmediata al Partido Comunista. “En las homilías sólo se puede predicar sobre el Evangelio, sin tocar situaciones sociales o políticas, porque la expresión más cotidiana puede ser malinterpretada y convertirse en un problema para quien la utiliza”.
En Cuba, ser creyente es prácticamente igual a ser contrarrevolucionario. La práctica religiosa está prohibida y no se puede rezar en comunidad. El sincretismo religioso está a la orden del día; la santería es una práctica común, y se utilizan santos católicos para realizar rituales paganos en los que se matan pollos y gallinas, cuyos cadáveres son abandonados luego a las puertas de templos católicos.
Los cubanos tienen sed de Dios, pero no tienen la libertad para buscarle dentro de una religión. No pueden poseer rosarios o estampas, organizar procesiones ni mucho menos tener una Biblia. Los extranjeros que traten de introducir cualquiera de estos objetos, pueden ser detenidos, tal como le ocurrió al Padre Ranjit la primera vez que viajó a Cuba, cuando tuvo que permanecer seis horas a resguardo en el aeropuerto.
Los retos de ser discípulo y misionero
Una vez establecido el Padre Ranjit, propuso como Patrona de la Parroquia a Santa Lucía, cuya imagen, días después de que el Obispo la aprobara como Patrona, encontraría el Padre abandonada junto con otras muchas en pésimas condiciones en un cuarto del conjunto parroquial. “Ahí estaba la imagen de Santa Lucía, completa, como si estuviera esperando”, comenta el sacerdote evocando las lágrimas que en ese momento le brotaron, y que hoy, al recordar ese momento, se asoman nuevamente a sus ojos.
El techo caía a pedazos, y los pocos recursos que le llegaban al Padre Ranjit por parte de su Congregación, eran invertidos en el remozamiento del inmueble, al cual destinaba, incluso, lo que le correspondía para sufragar sus alimentos; sin embargo, Dios provee, y el sacerdote comenzó a recibir apoyo de otros sacerdotes vecinos, entre ellos algunos mexicanos, Misioneros de Guadalupe.
“Le pedía a Dios, en algún momento, poder comenzar la catequesis en el templo con un buen número de fieles”, evoca.
Mas, cuando el Padre Ranjit llegó, tuvo que salir a buscar feligreses, y en primera instancia consiguió sólo a cuatro mujeres de entre 75 y 82 años de edad. Con ellas celebró su primera Misa en la isla. Pero a la vuelta de un año, contaba ya con medio centenar de feligreses, que incluían unos cuantos niños y jóvenes que, atraídos por el deporte, se acercaron al templo, después de casi dos años. De los pocos jóvenes que logró convocar, sólo uno había sido bautizado, pues practicar la religión implica perder beneficios dentro de la isla.
Con la esperanza de que la fe germine
Aunque el religioso hindú sabe que el esfuerzo fue grande y el proceso lento, los frutos continúan madurando. Al término de su estancia, la comunidad ya era más o menos sólida: Había catequesis infantil, formación bíblica, pastoral de la salud y pastoral social. Incluso se logró la recolección de firmas para la construcción de un nuevo templo.
El Padre señala que a partir de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, en 1998, la fe católica tomó un nuevo aire, y pese a que por parte del Gobierno no ha habido una real apertura, el miedo de los fieles disminuyó y se acercan más a la Iglesia, aunque el compromiso continúa siendo poco. “Antes de la visita del Papa, la gente creía que la Iglesia era otro partido político y tenía la esperanza de que, como sucedió en Polonia, la visita del Santo Padre propiciara la apertura del régimen; sin embargo, esto no ocurrió y provocó frustración y desesperanza en algunos católicos”.
Mas, a pesar de las mínimas libertades, los católicos cubanos son fervorosos y profesan especial devoción por la Virgen de la Caridad del Cobre, San Lázaro, Santa Bárbara, San Judas Tadeo y Santa Lucía.
Conociendo esa situación y habiéndola vivido, el Padre Ranjit invita a los mexicanos a valorar el tesoro de la libertad religiosa y a comprometerse verdaderamente con su fe y con su Iglesia, así como apoyando mediante su oración las tareas pastorales y una transición pacífica en Cuba.
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