5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Actualidades | Edición:

La Zona Norte se recupera del Huracán Álex

Publicado en web el 22 de Julio, 2010

Las Diócesis de la Provincia Eclesiástica de Monterrey, en la Zona Noreste del país, sufrieron el embate del Huracán Álex. Como siempre, en estos casos de desastre, la colaboración de la Iglesia, especialmente a través de Cáritas, fue muy importante, y la ayuda de los mexicanos continúa canalizándose

11 (2)Sonia Gabriela Ceja Ramírez

En la Diócesis de Nuevo Laredo, Tamaulipas, los más afectados fueron los habitantes de Ciudad Anáhuac, a unos 50 minutos de la sede diocesana, refiere el Sr. Obispo Gustavo Rodríguez Vega, pues ellos sufrieron el desbordamiento de la Presa Don Martín.
“Si bien Ciudad Anáhuac pertenece al Estado de Nuevo León, muchos de sus habitantes se vinieron a refugiar a Nuevo Laredo, por la cercanía. Otra parte del municipio, el Área de Rodríguez, se vio afectada por el desbordamiento del Río Salado. Los afectados se fueron hacia el lado de Nuevo León, en Lampazos, en cuya Parroquia se implementó un albergue grande.
“La Iglesia de Nuevo Laredo implementó tres refugios. Además, se prestó apoyo a unas dos mil personas que se habían quedado en la carretera, algunas de ellas porque temían perder sus vehículos que no están regularizados, y como hay una Garita entre Anáhuac y Nuevo Laredo, corrían el riesgo de que se les confiscaran. El Grupo de Cáritas, con la coordinación del Padre Rogelio Lozano, estuvo yendo a llevar agua y alimentos a las personas que ahí permanecían, y una vez que bajó el nivel del agua, los habitantes regresaron a rescatar sus pertenencias y limpiar sus casas”.
Mons. Gustavo Rodríguez está consciente de que ya que la emergencia deje de ser noticia y la ayuda deje de fluir, será la Iglesia la que tenga qué ayudar a los damnificados a comprar los enseres básicos para su casa.
Aunque se sigue recibiendo la ayuda en especie, el Obispo conmina a la población a hacer donativos económicos que ayuden a adquirir estos enseres, principalmente para quienes perdieron sus cosechas y animales, que son la principal fuente de ingresos.
El Prelado Invita a hacer los donativos, por medio de Cáritas Mexicana, a la Cuenta No. 100 de Banamex, sucursal 746.

 

En Monterrey, el factor humano ha sido muy importante

11La Arquidiócesis de Monterrey ha canalizado el apoyo a los damnificados mediante Cáritas, tanto en las zonas urbanas como en las rurales mediante las Cáritas Parroquiales, refiere la Lic. Liliana González, responsable de Comunicación de este organismo.
Cáritas está proporcionando agua, alimentos no perecederos, artículos higiénicos como papel sanitario, ropa interior, toallas, sábanas y artículos desechables.
La Lic. González destacó la importante labor del Voluntariado, que fue el que hizo llegar la ayuda proveniente de las diversas Cáritas del país, entre ellas de Yucatán y Tabasco.
Si bien Cáritas ha trabajado de manera independiente, la coordinación con dependencias como la Cruz Roja o el DIF de Nuevo León ha sido importante para aprovechar todos los recursos.
No existe una fecha límite para recibir ayuda, pero en esta etapa, posterior a la emergencia, cuando inicia la reconstrucción, Cáritas Monterrey solicita enseres y utensilios de cocina, para que los damnificados recuperen lo más básico.

 

Piedras Negras no pierde la fe

 

11 (1)Seis municipios del territorio de la Diócesis de Piedras Negras, en Coahuila, se vieron afectados por el paso del Huracán Álex, refiere el Padre Juan Armando Renovato, encargado de Comunicación de esa demarcación eclesiástica.
“En dos de ellos, la inundación fue muy grave y afectó varias colonias. Gracias a Dios, no se registraron pérdidas humanas, al menos de manera directa, gracias a que pudo prevenirse el desastre, pues con tiempo se avisó del paso del huracán y la gente pudo desalojar. Quienes no abandonaron oportunamente sus casas, fueron quienes no pudieron sacar sus cosas.
“Indirectamente, perdieron la vida el Alcalde de Piedras Negras, José Maldonado, el Secretario de Obras Públicas, Horacio del Bosque y otros funcionarios que sobrevolaban el área de las inundaciones y algunas presas que se encuentran en la zona”.
En cuanto a los daños que sufrió la Diócesis, se registra la inundación de varias capillas que, sin ser sedes parroquiales, sí son centros de culto. “Dos de ellas van a necesitar una reconstrucción casi total”, refiere el Padre Renovato.
La Diócesis está apoyando a los damnificados a través de las Cáritas Parroquiales, así como mediante el Banco Diocesano de Alimentos, que son las instancias que han recibido y canalizado las ayudas que por medio de las estructuras diocesanas se han recabado, especialmente ropa, agua purificada y alimentos.
“En todas las parroquias se realizó una segunda colecta, y con esos recursos se compraron los implementos que hacían falta, como por ejemplo la ropa interior. Además los primeros días se establecieron puntos en los que se servía comida caliente”.
En cuanto al apoyo brindado, “podemos decir que la experiencia de trabajo fue buena, las labores estuvieron bien coordinadas, el esfuerzo fue bien aprovechado y los recursos estuvieron adecuadamente repartidos, canalizando adecuadamente la generosa respuesta y la solidaridad de las personas”.
Pese al desastre, el martes 20 de julio la Diócesis de Piedras Negras peregrinó hasta el Tepeyac a agradecer y seguir pidiendo la protección de Nuestra Señora de Guadalupe.

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