“Necesito descansar”
Publicado en web el 22 de Julio, 2010El descanso, más que un derecho, es una obligación, tanto para quien debe descansar, como para quien tiene en sus facultades concederle el descanso
Roberto O´Farrill Corona
El descanso no es cualquier cosa, pues tiene origen divino, y sobre su observancia prevalece un mandato de Dios. En el Libro del Éxodo se consigna este Mandamiento, con el texto: “El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor”.
La Sagrada Escritura ve también en el Día del Señor un memorial de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto, cuando en el Libro del Deuteronomio explica: “Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto, y de que el Señor -tu Dios- te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso, el Señor -tu Dios- te ha mandado guardar el día del sábado”.
Un derecho universal
El Catecismo de la Iglesia Católica, en su Párrafo 2172, explica que “la acción de Dios es el modelo de la acción humana. Si Dios tomó respiro el día séptimo, también el hombre debe descansar y hacer que los demás, sobre todo los pobres, recobren aliento. El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día de protesta contra las servidumbres del trabajo y el culto al dinero”.
La observancia del sábado en el judaísmo encuentra continuidad en el cristianismo, pero trasladado al domingo porque, como vuelve a explicar el Catecismo, ahora en el Párrafo 2174, “Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana. En cuanto es el primer día, el día de la Resurrección de Cristo, recuerda la primera Creación. En cuanto es el octavo día que sigue al sábado, significa la Nueva Creación, inaugurada con la Resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor, dies dominica, el domingo”.
El concepto de descanso fue desarrollado también por los antiguos griegos, no a partir de la concepción divina, pero sí a partir de la razón. Le llamaron Ocio, y era considerado como el tiempo dedicado, principalmente por filósofos, para reflexionar sobre la vida, las ciencias y la política. La observancia del Ocio les permitía desarrollar la creatividad, pues encontraban tiempo libre para pensar. Este es el fundamento del “Año Sabático” en los investigadores y en los hombres de ciencia.
Activismo financiero
El Ocio es considerado, hoy, como la cesación del trabajo, como la inacción y como una total omisión de la actividad. Suele confundirse con la ociosidad, que es el vicio de no trabajar y que acarrea la pérdida del tiempo inútilmente.
En el tiempo que nos ha tocado vivir, un tiempo llamado “Postmodernismo”, marcado por un relativismo que pone en duda toda verdad y que es esclavo de los mercados, de la economía y de la actividad financiera mundial, el Ocio ha sido suprimido, se ha negado porque se considera que no es productivo en asuntos económicos. A esta negación del Ocio se le llama “Negocio”, no como juego de palabras, sino como algo real.
El modelo de vida, conocido como American way of life, sólo considera a la persona humana como sujeto de interés en cuanto sea económicamente activa y potencialmente consumidora de los productos del mercado. Esto es un riesgo de deshumanización, es un peligro de amputación de las ideas, es un freno a la creatividad, un alto al proceso de pensar.
Porque los griegos observaban y cuidaban del Ocio, hubo al mismo tiempo en Grecia tantos sabios. Por las calles de Atenas caminaron, simultáneamente: Aristóteles, Arquímedes, Platón, Sócrates… Hoy, en las universidades no se encuentra a uno solo que sea poseedor de tan prodigioso pensamiento, porque se ha negado el Ocio.
Conocedor de esta verdad, San Agustín llegó a la conclusión de que “el amor de la verdad busca el santo ocio; la necesidad del amor cultiva el justo trabajo”.
El período de vacaciones proporciona la oportunidad de pensar, de volverse creativo, de encontrarse con Dios, consigo mismo, con la familia y con los demás, y por ello, debe vivirse con alegría y entera disponibilidad de entrega al Ocio.
Así, aunque muchos digan que no, siempre podremos responder que nos entregaremos a una o dos semanas de Ocio porque necesitamos descansar.
¡Ah!, y nunca debemos olvidar que es también mandato divino que todos los creyentes en Cristo “que disponen de tiempo de descanso, deben acordarse de sus hermanos que tienen las mismas necesidades y los mismos derechos, pero no pueden descansar a causa de la pobreza y la miseria”, como consigna el Catecismo de la Iglesia en su Párrafo 2186. ¡Dichosas vacaciones!
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



