5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Desde el Corazón | Edición:

Una dieta emocional saludable

Publicado en web el 8 de Julio, 2010

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Licenciada Lupita:
Acudí a un psiquiatra y me detectó una depresión, cuyos síntomas son sentirme desesperada, como encerrada en mí, sufrir celos y alimentar rencores contra las personas. Vivir así, es para mí muy pesado, pues me atormentan miedos, angustias, envidias, resentimientos, y aunque a veces alimento una mínima esperanza de que “AHORA SÍ VOY A SALIR DE ÉSTA”, a los pocos días vuelvo a lo mismo. Parece que cargo sobre mis hombros permanentemente un fardo de recuerdos revuelto con amarguras.
Mi nombre es María.

Querida Mary:
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, para el 2030 la depresión será la enfermedad más habitual entre la población. Sin embargo, hoy estamos aún a tiempo de prevenir esta situación. Independientemente de las múltiples causas que puede haber para generar una depresión (incluidas las de orden químico a nivel cerebral), en el fondo encontramos a jóvenes y adultos con ansias desmesuradas de obtener resultados perfectos que nadie pueda criticar, y sin tener que pagar por ello con la moneda del esfuerzo. Es como suponer que la felicidad es un derecho y no un deber.
Monseñor Óscar Domingo Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, en Argentina, escribe en la carta que dirige a quienes sufren depresión, angustia y situaciones de grave necesidad, lo siguiente:
“Nosotros, personas religiosas, tenemos mucho que orar y mucho que obrar por el bien, sin creernos más que nadie, sino partiendo de las energías de Amor del «homo religiosus», energías que el Espíritu del Señor ha puesto para bien de los que lo aman. Frente al drama del vacío existencial, debemos, pues, poner amor allí donde haya odio; inundar de amor donde se presente la envidia, la paranoia consentida. He aquí un gran remedio para la tristeza y la depresión. Aparece aquí el tema de la «voluntad de sentido», que abre vías de salida al ser frustrado”.
Además de seguir perfectamente las indicaciones de tu médico, permíteme presentarte un resumen de la “dieta emocional” que recomienda el Doctor José Castillo Ruiz, Director Médico del Centro Avanzado de Salud Anímica en Monterrey, N.L. Esta dieta implica esfuerzo, pero tiene resultados poderosos:
Elige libros motivacionales y optimistas; el primero de ellos: la Biblia.
Selecciona frases motivadoras y escríbelas en papelitos que colocarás en diferentes partes de tu casa o de los sitios en los que pasas el día.
Identifica los pensamientos negativos que entran a tu mente y cámbialos de inmediato por pensamientos positivos.
•Haz 20 minutos de oración y meditación cada mañana.
•Haz 45 minutos de ejercicio aeróbico cada día (puede ser, incluso, sólo caminar).
•Descansa 15 minutos por cada hora y media de actividad mental.
•Escucha música clásica o de tu agrado personal.
•Toma una siesta de 10 a 20 minutos luego de los alimentos.
•Escoge un pasatiempo y practícalo por lo menos 30 minutos al día.
•Da y recibe 4 abrazos de cada uno de tus seres queridos o aquellos con quienes convives.
•Desayuna, come y cena adecuadamente.
Puedo imaginar que dirás: “pero es que no tengo ganas”. Y desde luego que así es. Tu sistema emocional está débil, y es ésta la razón por la que no debes depender de tus ganas, sino de tu “querer”. Por amor a los tuyos, decídete a levantarte cuantas veces sea necesario. Si caes, no importa; lo que sí importa es levantarte siempre.
Lupita Venegas/Psicóloga

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