Adopción por parte de parejas homosexuales
Publicado en web el 5 de Agosto, 2010Querida Lupita:
Tengo unos vecinos que son homosexuales, y reconozco que son buenas personas. Son respetuosos y no se meten con los demás. No andan en carnavales y lo que yo veo es que les gustan las cosas culturales y son buenos vecinos. Yo pienso que si ellos quisieran adoptar a un niño tendrían derecho a hacerlo, sobre todo ahora que se busca reconocer los derechos de los homosexuales en todo el mundo. ¿Por qué la Iglesia se opone a la adopción por parte de ellos?
Macarena
Muy querida Macarena:
La adopción no es un derecho de los padres, sino de los hijos.
Toda persona, desde luego, es sujeta de derechos y deberes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, que derivan de la naturaleza y dignidad del hombre, señala que la persona no puede renunciar a ellos, y que nadie debe privar a otro de ellos. Los derechos humanos deben conocerse y respetarse.
A los niños les asiste el derecho a tener padres que les cuiden. Cuando los han perdido, el Estado tiene la responsabilidad de encontrar para ellos a los mejores candidatos. Idealmente, de acuerdo a numerosos estudios psicológicos, la mejor opción es un matrimonio bajo en conflictos y con un buen nivel de madurez afectiva e intelectual, tanto en el padre como en la madre.
Tú te refieres a los “derechos de los homosexuales”. No existe tal cosa. Hay derechos humanos, y son derechos para todos nosotros. No importa si somos zurdos o diestros, si nos gustan los carbohidratos o las frituras saladas, si somos deportistas o sedentarios, o si tenemos atracción a personas del mismo sexo…
Actualmente, la ideología de género reinterpreta y clasifica los derechos, llamándolos “nuevos derechos”. Estos no son universales, puesto que no surgen de la dignidad humana, sino que parten de características secundarias como el sexo o las diferentes etapas de la vida (derechos del niño, del joven, de la mujer). Abarcan el acceso al aborto, a la esterilización, al divorcio fácil, a la eutanasia y a la unión homosexual.
No es la Iglesia la que se opone a la adopción por parte de uniones homosexuales; es la Ley Natural. La Iglesia respeta esta Ley, y valientemente expresa que, al romperla, nos romperemos nosotros.
La Ideología de género, que promueve estos derechos fuertemente a nivel internacional, tiene como base una visión individual-vitalista. Defiende la autonomía del individuo y su utilidad. Se centra en la autorrealización de la persona, y la considera mejor, en la medida en que logre satisfacer sus necesidades y expectativas individuales. Esta visión destruye la comunión entre personas y ridiculiza el principio humano de “darse a los demás”. No hay corresponsabilidad ni participación social, y valora la utilidad económica de la persona y de la familia en vez de reconocerlas y respetarlas.
Hay personas que tienen atracción al mismo sexo y esto no las hace más o menos valiosas. Ellos son seres humanos con toda la dignidad y merecen nuestro respeto y reconocimiento. Todos los seres humanos estamos llamados a vivir nuestra sexualidad dignamente, sin lujuria. El Magisterio de la Iglesia distingue entre persona homosexual y actos homosexuales. La persona es acogida con amor; los actos homosexuales causan dolor, y por ello no son promovidos. Por el contrario, se invita, como a todo ser humano, a vivir la virtud de la castidad: autodominio al servicio del amor.
Apoyemos las Iniciativas de Ley que defienden la familia como comunidad de personas. Hijos que gozan de un padre y de una madre que se aman y les aman.
Lupita Venegas/Psicóloga
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