Se realizó la Tercera Asamblea de Pastoral Familiar
Publicado en web el 12 de Agosto, 2010• Fueron abordados problemas que aumentan día a día en los hogares
• Un centenar de Agentes irá a transmitir lo aprendido, en sus respectivas Diócesis
Pbro. José Manuel Anceno Rivas
Aguascalientes, Ags. 30 de julio de 2010. Con el objetivo de conocer y profundizar las situaciones especiales y difíciles que viven las personas y familias de la Provincia Eclesiástica de Guadalajara, y para que, iluminados por el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia su acción pastoral sea más efectiva como un impulso para la Misión Continental, se realizó la Tercera Asamblea de Pastoral Familiar del 28 al 30 de Julio en la Ciudad de Aguascalientes.
Participó un centenar de Agentes de las Diócesis de Aguascalientes, Autlán, Guadalajara y San Juan de los Lagos, estando presentes también los Prelados José María de la Torre Martín, VII Obispo de Aguascalientes; José Francisco González González, Auxiliar de Guadalajara y Presidente en esta Área Familiar a nivel Provincia, así como trece sacerdotes.
Personas y familias en situación
especial, fue el tema
Bajo la conducción del presbítero Gerardo Díaz, de la Diócesis de San Juan de los Lagos, quien es el Coordinador del Equipo de Provincia de Pastoral Familiar, se estudió el tema: Personas y familias en situación especial. Cuatro fueron los módulos que dieron consistencia al trabajo: I- Realidad y tendencias de la familia. II- Iluminando nuestra realidad. III- Criterios pastorales. IV- Líneas de acción. Previamente, se invitó a los participantes a recordar los temas y objetivos trazados en las dos anteriores Asambleas, efectuadas en San Juan de los Lagos y en Guadalajara; entre estos: “Violencia intrafamiliar”; “Divorciados vueltos a casar”; “Personas con atracción al mismo sexo”, y “Una Iglesia que se hace cargo de todo el itinerario matrimonial y familiar”, que en esta ocasión fue presentado por Monseñor Daniel Alberto Medina Pech, y que fueron también temas abordados en el evento. Más pormenores, Semanario se los dará a conocer en siguientes números.
Realidad y tendencia de las familias mexicanas
Luego de una cálida bienvenida de los anfitriones, Monseñor Carlos Lara Díaz, del Presbiterio de Guadalajara, presentó la realidad de la familia y sus tendencias. Afirmó: “Una cosa importante que no debemos descuidar es que detrás de las frías cifras que nos ofrecen los diferentes estudios sobre la familia, existen personas concretas que atraviesan por experiencias de desilusión, dolor y, a veces, desesperación. Entre los informes, existe uno que me parece bastante completo. Es un estudio hecho por el DIF y que presentó los resultados de una investigación bastante amplia sobre la situación de la familia en México en el año 2000: Diagnóstico de la familia mexicana”.
Y, aunque refirió que ha pasado ya una década, algunas de las conclusiones de dicho estudio pueden ayudar o dar pistas para ver cuáles son las tendencias de la familia en el país.
Entre otras conclusiones, se mencionaron éstas: El número de familias crece más que la población. Aumenta la proporción de familias extensas y disminuye el de familias nucleares. Las monoparentales crecen al mismo ritmo que el promedio de las familias. Aumenta la proporción de familias encabezadas por mujeres. Disminuye el número de hijos, y aumenta el número de familias sin hijos. Hay una tendencia a la informalidad en la formación de las parejas (enorme crecimiento de las uniones libres) y en su desvinculación (crecimiento de las separaciones).
No todos los cambios son negativos
“Ciertamente la familia está cambiando, apuntó el Padre Lara Díaz, y esto nos pone ante la necesidad de seguir lo más atentamente posible los cambios de la familia con la intención de ver que no todo es negativo, y para ver de qué manera se puede influir positivamente en el proceso al que estamos asistiendo.
“Para la búsqueda de respuestas a la crisis de la familia, para influir positivamente en el proceso de cambio de estructura, puede resultar muy útil recordar que toda esta problemática no concierne únicamente a la respuesta que cada familia debe dar a sus problemas concretos; esto es muy importante, pero no suficiente, ya que las familias individuales no pueden luchar aisladamente contra las estructuras sociales, económicas y políticas que influyen de manera determinante en sus sistemas de vida… Todos los problemas quedarán sin resolver o incluso se agravarán si no se intenta modificar las estructuras sociales”.
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