5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783

Termina la segunda etapa del proceso de la Independencia

Publicado en web el 12 de Agosto, 2010

29Comisión Editorial para el Bicentenario

La etapa del Cura José María Morelos y Pavón, seguramente la más brillante en los aspectos militares e ideológicos, había logrado conquistar numerosas plazas fuertes en poder del ejército realista, así como importantes ciudades, sobre todo en el Sur de la Nueva España, pero nunca pudo mantener sus conquistas por un tiempo considerable, pues tenía en su contra tanto la respuesta misma del ejército realista como el apoyo que el Virreinato recibía de notables grupos sociales que no acababan de descubrir la utilidad de la Independencia. Desde luego, los habitantes españoles del Virreinato eran masivamente opuestos a toda autonomía, y hacían valer su oposición desde los altos puestos que ocupaban en todas las esferas de gobierno social.

Adicionalmente, el Movimiento Insurgente experimentaba serias divisiones internas, sobre todo a partir de la formación de una plataforma de Gobierno autónomo y de un Congreso Constituyente que frecuentemente distrajo la atención de Morelos y no pocas veces debió paliar con posturas y decisiones equivocadas de estos personajes. Ocasiones hubo en que Morelos debió dedicarse a proteger a estas gentes, o a protegerse de ellas, en lugar de continuar la lucha libertaria.

En 1815, para empeorar el panorama independentista, la Causa perdió una de las razones que más habían influido en su favor: la prisión del Rey Fernando VII. En efecto, en ese año los españoles lograron echar fuera de su territorio a los franceses, gracias a lo cual Fernando VII, ya liberado, volvió a ocupar el Trono español. Por lo mismo, cuantos veían en el Movimiento Insurgente un medio para la rehabilitación del Rey, observaban que tal medio ya no era necesario, puesto que finalmente el Rey ha vuelto y, además, abolido las Leyes de Cádiz, muy mal vistas por diversos grupos de poder en la Nueva España.

José María Morelos fue apresado en noviembre de 1815, y en ese mismo año había capitulado, después de prolongada y heroica resistencia, la Isla de Mezcala, en Chapala. Desde luego, no se trataba de una derrota; la capitulación significaba que ambos bandos habían llegado a un acuerdo, por el cual se concedieron a los insurgentes las reformas sociales y económicas que solicitaban; recibían el indulto, y se pacificaba por fin la Nueva Galicia, exceptuando la Región de Lagos.

 

Don José Antonio Pérez Martínez,
Obispo de Puebla

El único Obispo que participó intensamente en la última fase del proceso de emancipación, para que ésta se consumara, fue el de Tlaxcala-Puebla. Originario de esta última población, donde nació en 1763, fue alumno del Colegio Carolino, Catedrático de Teología Moral, Vicerrector del Seminario, Secretario del Obispo Salvador Bienpica, y Canónigo Magistral.

Electo Diputado a las Cortes de Cádiz en 1810, participó en sus debates por espacio de cuatro años, llegando a ocupar la Presidencia de esa Asamblea.

Poco después, fue electo Obispo de Puebla, sede que ocupó en marzo de 1816. De sobra está decir que se opuso de forma rotunda y sofocó cuanto pudo, especialmente entre el Clero de su Obispado, con el cual tenía gran ascendencia y familiaridad, luego de la debacle sufrida entre las filas insurgentes después de 1814, al restaurarse en el Trono a Fernando VII, y sobre todo a raíz de la captura y ejecución del principal caudillo del Movimiento, José María Morelos. No obstante, cuatro años después cambió radicalmente su postura, abrazando decididamente la Causa de la emancipación, tal y como quedó formulada en el Plan de Iguala, suscrito por Agustín de Iturbide y Arámburu, para conseguir la unidad entre quienes aspiraban o querían la Independencia de estos territorios.

El apoyo del Obispo de Puebla estuvo a un tris de costarle, pese a su investidura, la libertad, dándose el caso de que el Coronel realista Francisco Eguía, sabedor de los hechos, decretara su aprehensión con el propósito de remitirlo a España para hacerlo comparecer ante las Cortes. Cuando los poblanos se enteraron del despropósito, provocaron un motín popular en defensa de su Prelado, que hizo abortar su arresto. El espaldarazo del Obispo de Puebla al Plan de Iguala fue una de las estocadas más fuertes que remató la agónica dependencia entre la Nueva España y la Metrópoli, y la participación del Obispo en el nacimiento de México del todo comprometida, directa y clara: fue miem­bro de la Junta Provisional y de la Junta de Regencia, y a él correspondió pronunciar el Discurso de la Proclamación y Jura de la Independencia. Murió en su sede el 26 de abril de 1829.

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Una Respuesta a “Termina la segunda etapa del proceso de la Independencia”

  1. felicidades Dice::

    Noviembre 28th, 2011 a las 4:56 pm

    quiero compartir esta foto con todos los han egresado de ESC.SEC.TEC.#27

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