5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
Preseminarios de Verano | Varios | Edición:

Un espacio fraternal y familiar

Publicado en web el 5 de Agosto, 2010

Dos veces al año, el Seminario Diocesano de Guadalajara, a través de Pastoral Vocacional, realiza una semana de Cursos con la intención de congregar muchachos que manifiestan inquietud por la vida sacerdotal, y a los cuales se les proporcionan elementos para apoyar su discernimiento

12Dulce Natalia Romero Cruz

El Preseminario es la convocatoria que hace anualmente el Seminario a los jóvenes y adolescentes que tienen inquietudes respecto a la vocación sacerdotal y desean conocer la vida de comunidad. “Es un espacio en el que el joven tiene la oportunidad de encontrarse con Jesucristo” -aseguró el Director del Centro de Promoción Vocacional, Presbítero Catarino Espinoza Íñiguez-, de tal manera que los que asisten lo ven en la Santa Eucaristía, en la oración, en la escucha y meditación de la Palabra de Dios, en las personas que los van guiando y en la convivencia fraterna y familiar con sus compañeros. Se pretende que los chavos que vienen al Seminario en estos días de orientación y selección se encuentren con Jesús, y que al verlo se fortalezca su ánimo para decidirse a seguir sus pasos imitando su vida y su ejemplo”.

Todos, bienvenidos

“Nos encontramos con muchachos que espontáneamente han visto surgir su inquietud por la vida en el Seminario – continuó el Padre Espinoza-, lo comentan con sus Padres y deciden venir; con otros que se inscriben motivados porque alguien cercano, un hermano o un amigo, ya vivió algún tipo de experiencia con el Seminario y los ha entusiasmado, así como con muchachos que sólo vienen a vivir un Encuentro pasajero o incluso quienes llegan sólo por obedecer a sus padres. Entre estos últimos se da muy frecuente el hecho de que se retiren durante el Preseminario, porque es imposible permanecer en un lugar donde no se quiere estar.
“Uno de los objetivos esenciales es que la estadía de los ingresados sea totalmente libre, que tengan la convicción de que es Dios quien los está llamando y que su intención es responder a ese llamado, pues en sí el Curso tiene también la finalidad de ser un inicio para continuar con el proceso vocacional”.

En números

El Seminario ofrece el acompañamiento vocacional para muchachos de todas las edades, en distintas secciones. De los chicos que hacen el Preseminario, el 65 por ciento se integra a alguna sección, como por ejemplo Seminaristas en Familia, (SEMFAM); otros se quedan internos para hacer su Secundaria o la Preparatoria; y otros inician el Curso de Nivelación; éstos son muchachos que ya terminaron la Preparatoria, están en alguna Facultad o adultos que incluso son ya profesionistas en ejercicio de su título.
De los Preseminarios en las Casas Auxiliares, que son las de La Barca, Cuquío, Ahualulco y Totatiche, esta última fue la que registró un mayor número de participantes (85 en total). Otras Casas tuvieron entre 17 y 51. En Cuquío no pudieron realizarse los Cursos por la baja afluencia, y los chavos tuvieron que integrarse al Seminario de Guadalajara. Aquí asistieron al primer Curso, del 12 al 17 de julio, 207 participantes; del 19 al 25 de julio, 219 muchachos; y del 27 de julio al 1º de agosto, 189. Aunque en total tomaron el Curso 615 aspirantes, fueron menos que el año pasado.
Cada año la asistencia varía. En 2010 se eliminó la opción de inscripción el mismo día de ingreso, y se cree que esa fue una causa de reducción.

 

Testimonios:

Juan Pablo Valencia Álvarez tiene 13 años y pasó a segundo de Secundaria:
“Estoy aquí porque quiero ser sacerdote y seguir el ejemplo del señor Cura de mi comunidad, el Padre Cruz. En la Parroquia yo asisto al grupo de Adoración. Me he sentido muy contento y tranquilo en el Preseminario, pues me ha gustado mucho, principalmente los momentos de oración y la convivencia con los otros chavos”.

Érick Emanuel Rodríguez Argüello, también de 13 años de edad, es monaguillo en la Parroquia Corazón Eucarístico de Jesús, desde hace dos y medio años:
“Yo vine primeramente a conocer más la Palabra de Dios, además de saber lo que es la vida en el Seminario, porque tengo la inquietud de ser sacerdote, pero no pretendo quedarme ya internado sino seguir como seminarista en familia. Quiero ser sacerdote porque me gusta su labor de transmitir la Palabra de Dios, de celebrar la Eucaristía y su forma de dirigirse a la gente. En mi familia me apoyan por completo”.

Lucio Alfredo García Cortés cursa el 3er. año de Preparatoria en el Seminario Menor de Guadalajara y pertenece a la Parroquia de la Inmaculada Concepción, en Amatitán, Jalisco:
“Me pidieron que apoyara como auxiliar en estos Preseminarios de Verano. Ha sido una bonita experiencia al estar ayudando a los chavitos a que disciernan algo en su vida”.

José Guadalupe Alvarado Hernández es de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en La Venta del Astillero, y cursa el segundo grado de Teología:
“Es la segunda vez que participo, y la tarea es la de fungir como maestro; comparto temas con los chavos, convivo con ellos las 24 horas del día y estoy al pendiente de lo que necesiten. La experiencia que me llevo es gratificante, ya que veo cómo va despuntando la semilla de su vocación, cómo empiezan a conocerse y a realzar sus capacidades y virtudes, y su amor hacia Jesucristo”.

 

12a

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