5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
ESPECIAL | Especial | Edición:

Un trabajo jerárquico en común

Publicado en web el 5 de Agosto, 2010

Senado de la Iglesia Arquidiocesana

Se considera de suma importancia y relevancia, para la buena marcha de la Diócesis, el desempeño, el apoyo, el trabajo y la opinión, en total comunión, que el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores ofrecen al Obispo

8 (4)Dulce Natalia Romero Cruz

El Consejo Presbiteral que debe constituirse en cada Diócesis, lo forma un grupo de sacerdotes que, como Senado del Obispo, y en representación de todo el Presbiterio, le prestan su ayuda para el buen gobierno de la Diócesis, según las normas del Derecho Canónico; asimismo, tiene la misión de colaborar, lo mejor posible, para el mejoramiento pastoral de la parte del Pueblo de Dios que le ha sido encomendada al Titular Diocesano, según lo señala el mismo Código de Derecho Canónico en su número 495, y la Encíclica Presbyterorum Ordinis.

Su naturaleza

Este Consejo Presbiteral, signo de la comunión jerárquica con el Obispo, está investido de importantes atribuciones, y por su naturaleza y modo de proceder, sobresale entre los demás organismos de la Iglesia Diocesana (Carta Circular de la Sagrada Congregación para el Clero, del 10 de octubre de 1969).
“Sus miembros son escogidos de entre los sacerdotes en activo, representando a cada uno de los Decanatos; otros, lo son por oficio, como es el caso del Rector del Seminario, el Vicario General, un representante del Cabildo Metropolitano y un representante de los Sacerdotes Religiosos”, según señaló, en entrevista, Monseñor José Guadalupe Ramiro Valdés Sánchez, Vicario General de la Arquidiócesis de Guadalajara.
“La elección se hace mediante votos emitidos por los mismos presbíteros de cada Decanato, y las edades tienen que ser variadas: los hay desde jóvenes hasta de edad avanzada; esto, con la intención de que exista una representatividad más amplia y completa. El Consejo es presidido, en la mayoría de las ocasiones, por el propio Obispo o por un Obispo Auxiliar que él designe; por un Coordinador, que en este caso es el señor Cura Timoteo Madrigal Díaz, Párroco de Virgen de Guadalupe Reina del Tepeyac; un Secretario, el señor Cura Miguel Ángel Alcalá Gómez, Párroco de la Divina Providencia, del Sector Reforma. Estos últimos dos cargos son elegidos para un período de uno y medio años, mientras que el resto de los Consejeros son electos cada tres años. Los que tienen la designación por oficio, permanecen tanto tiempo como dure su nombramiento”.
El Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Guadalajara está integrado actualmente por más de 50 sacerdotes; cantidad que, según el caso, varía de acuerdo al número de Decanatos con que cuenta cada Diócesis y también de las instituciones que tienen qué ser representadas. Los miembros del Consejo tapatío se reúnen cinco veces al año, en los meses nones: Enero, mayo, julio, septiembre y noviembre. En marzo se suspende la reunión, debido a los trabajos propios de la Cuaresma.

Fidelidad y certeza

La tarea de este grupo consiste en asesorar al Obispo en orden a una futura decisión pastoral. Su voto es consultivo; y el Obispo lo pone a su consideración en asuntos de mayor importancia. Requiere solamente su consentimiento en los casos expresamente definidos por el Código de Derecho Canónico (número 500, 2).
El voto consultivo al que tiene derecho y obligación el Consejo consiste en manifestar con sinceridad y lealtad su opinión, con libertad de espíritu y con la responsabilidad y conciencia de la importancia de su aporte, en la inteligencia de que el Obispo, a su vez, evaluará el voto con ese mismo espíritu.
“En algunos asuntos es indispensable que el Obispo escuche la votación del Consejo para saber si es correcta su decisión, como por ejemplo la erección de nuevas Comunidades Parroquiales; señalamiento de sus límites; desaparición de Parroquias por falta de feligreses, entre otras determinaciones puestas a deliberación. En pocos casos el Obispo atiende la decisión del Consejo, pero siempre lo escucha porque es la opinión del sentir del Presbiterio y porque para eso ha sido constituido”, comentó el Vicario General.

¿Por qué son elegidos?

Según establecen los Estatutos del Consejo Presbiteral: “Le corresponde al Decano presidir la elección del Delegado al Consejo, velar que se observen los criterios de elección y cuidar que ese Decanato esté siempre representado ante el Consejo.
Los discernimientos para elegir al Delegado son escoger sacerdotes que se distingan por su espíritu de caridad, servicio y corresponsabilidad; que puedan asesorar eficazmente al Obispo por su capacidad, conocimientos y experiencias pastorales; que estén dispuestos al diálogo auténtico y tengan sentido de Iglesia; que tengan aceptación entre el resto del Presbiterado por su vida y actuación sacerdotales. También, que sean aptos para la comunicación y para construir la unidad entre los sacerdotes del Decanato; que manifiesten inquietudes por el estudio y la formación permanente; que tengan más de cinco años de ordenados y una estancia mínima de tres años en la Diócesis.

8 (2)Renovación

Cabe mencionar que el Consejo Presbiteral se desintegra cuando queda la Diócesis vacante, ya sea porque el Obispo fue enviado a otra Diócesis, porque terminó su período o por su fallecimiento, mencionó el también Canónigo Ramiro Valdés: “Estando la Sede Vacante, el Colegio Presbiteral se disuelve y sus funciones las realiza el Colegio de Consultores. El nuevo Obispo deberá constituir un nuevo Consejo dentro del año después de su toma de posesión”.
Por otra parte: “Si el Consejo no cumple su oficio en bien de la Diócesis o abusa gravemente de sus facultades, hechas las consultas que indica el Derecho, el Obispo puede disolverlo, pero debe restablecerlo en el término de un año” (Código número 501, 3).
También queda bien establecido que, “por la naturaleza misma del Consejo, el Obispo es su cabeza natural; por tanto, nunca puede actuar al margen del Obispo, a quien corresponde convocar, presidir, señalar las cuestiones que han de tratarse, aceptar o rechazar las propuestas de los miembros y decidir la divulgación de las resoluciones” (Código número 500).

8Deberes

Los miembros del Consejo Presbiteral tienen que ser conscientes “de que fueron elegidos para una función de servicio fundamental en la Diócesis; por lo tanto, se requiere su asistencia y participación activa en las sesiones y tareas propuestas por el Consejo, dando prioridad a esto sobre cualquier otro trabajo pastoral o asunto particular”, afirmó el Vicario General.
Los Estatutos asientan, asimismo, que “deben ayudar al Obispo con sus consejos para que la pastoral diocesana responda con eficacia a las necesidades reales del hombre actual; su calidad de representantes les pide fidelidad a las opiniones, necesidades y realidades de los sacerdotes representados y, al mismo tiempo, la fidelidad en transmitir el parecer del Obispo.”
Y continúa señalando: “Su constante preocupación debe ser lograr con su testimonio y trabajo la unión de todos los sacerdotes entre sí y en torno a su Obispo; la responsabilidad de cada miembro del Consejo pide una revisión personal y continua de su trabajo específico como miembro y del interés y eficacia con que actúa.
La eficacia del Consejo depende de la representatividad dinámica de sus miembros. Por tanto, el trabajo en el seno del mismo supone una previa auscultación seria del sector presbiteral representado. En caso de ausencia, está obligado a cerciorarse de los asuntos tratados y tareas que le corresponden.”

En el mismo sentido

8 (1)Por otra parte, de entre los miembros de este Consejo Presbiteral el Obispo nombra libremente a algunos sacerdotes, en número no inferior a seis ni superior a doce, que constituyan durante cinco años el Colegio de Consultores, al que competen las funciones determinadas por el Derecho Canónico; sin embargo, al cumplirse el quinquenio, siguen ejerciendo sus funciones propias en tanto no se constituye un nuevo Consejo (Derecho Canónico 502, 1).
“Este Colegio de Consultores, según explicó el Vicario General, es otra Institución que perdura aunque en la Diócesis sea designado un nuevo Obispo. Y, mientras esté vacante la sede, sus integrantes deciden quién queda al frente de la Diócesis, mientras desde el Vaticano se decide la designación de un nuevo Pastor”.
El Colegio lo compone, como queda dicho, un grupo de sacerdotes escogidos por el Obispo, quien lo preside, y cuando la sede esté vacante, provisionalmente hará las veces del Obispo el sacerdote del Colegio quien sea más antiguo por su ordenación.
La Conferencia Episcopal, en ocasiones especiales, puede establecer que las funciones del Colegio se encomienden al Cabildo catedralicio.
En Guadalajara, el Colegio está conformado por los Obispos Auxiliares, el Vicario General, el Secretario Canciller y tres o cuatro sacerdotes más que el Cardenal ha designado, con la finalidad de atender o apoyarlo en asuntos más delicados y complicados, como sería, por ejemplo, la aprobación para nuevas Congregaciones Religiosas que aquí quieran establecerse o permanecer en la Diócesis.
Los colegiados se reúnen cada que el Obispo los convoque.

Expectativas y Experiencia

“Primeramente es una gran responsabilidad que me hayan elegido y que el Cardenal me haya ratificado como Coordinador del Consejo. Y ¿qué tengo que hacer? Pues velar para que los Estatutos y el Reglamento del Consejo se lleven a la práctica. Vamos a tratar de apoyar al Obispo en ese sentido, puesto que el Consejo es el órgano representativo del Presbiterio Diocesano como signo de comunión jerárquica con el Obispo.
En especial, trabajaremos en todo lo referente a la Pastoral Diocesana, trataremos de impulsar la Misión Continental en la Arquidiócesis, la Pastoral Orgánica y de Proceso, y además, estar muy al pendiente del apoyo que como Consejo debemos brindar a los demás sacerdotes.
Serán primordialmente estas dos características las que debemos apoyar como Consejo, y yo en lo personal, como Coordinador. Otra de mis tareas específicas es estar al pendiente de que la agenda de las reuniones esté a tiempo, prepararla con el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez (como siempre se hace)”.
Esto lo expresó el Presbítero Timoteo Madrigal Díaz, Coordinador del Consejo Presbiteral, quien anteriormente ya había sido miembro del Consejo cuando ejercía su ministerio en el Decanato de Zalatitán. Recibió su nombramiento en mayo, y en julio ya desempeñó su función de Coordinador. El anterior Coordinador fue el señor Cura José Guadalupe Miranda Martínez, Párroco de El Dulce Nombre de Jesús.

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