Ya está aquí el regreso a clases
Publicado en web el 19 de Agosto, 2010Convenientes advertencias
El período de vacaciones largas y el retorno a clases se vuelven un ciclo repetitivo que, tal vez, ni los papás ni los profesores ni los educandos hemos sabido valorar, a fin de disfrutar lo que cada lapso contiene en sí, y también para prevenir todas las medidas que son indispensables para el curso normal de los acontecimientos y de las cosas, tanto en el hogar como en la escuela
Profa. Raquel Guadalupe Núñez Rojas
Corresponsalía Guadalajara del Seminario de Cultura Mexicana
Ante circunstancias como ésta, resulta clásico escuchar o expresar: “¡Qué rápido pasa el tiempo!” Y es que parece que fue ayer cuando los estudiantes de todos los grados de educación estaban preparándose para las pruebas del fin de año lectivo, al tiempo que ponían su parte en la organización, según el caso, de la entrega de calificaciones, las fiestas escolares, las Misas de Acción de Gracias, los bailes de graduación.
No cabe duda de que las reuniones de despedida, como siempre, dejan un sabor amargo o, al menos, agridulce. Después de convivir dos, tres o más años con los mismos compañeros, se experimenta la tristeza de la separación. Pero, eso sí, luego vienen las vacaciones en casa, con paseos al campo, a otras ciudades o a la playa. Independientemente de que haya habido esa oportunidad de salir, lo importante es aprovechar el asueto para recuperar energías y convivir con la familia y las amistades.
nuevo calendario escolar
En las vísperas del principio de otro ciclo lectivo, todo es trajín, movilidad, apuros. Hay que comprar libros o conseguirlos, ya usados, en calidad de préstamo o más baratos; asegurar la matrícula y realizar pagos pendientes; preparar uniformes y mochilas; prevenir los mecanismos y rutas de traslados y de transportación; prever la preparación diaria de bastimento para los pequeños, procurando que sean alimentos nutritivos; resignarse, en fin, a las rutinas de siempre.
Abundan los papás que, por su situación económica limitada e insuficiente, no hallan la salida ante tantos gastos, sobre todo si tienen varios hijos en edad escolar. Los hay que se endeudan y prometen pagar hasta cuando venga el pago del aguinaldo. Otros, hasta recurren a empeñar objetos domésticos de valor.
Por otra parte, lo cierto es que, entre los pequeños que por vez primera asisten a la escuela y los jóvenes que están a punto de culminar una carrera universitaria, existe una amplia gama calificatoria de estudiantes. Así, los hay serios y aplicados en sus estudios, como también los indiferentes, los meros oyentes, los que se van de “pinta” cada que pueden, los que se acercan a los estudiosos para copiarles tareas.
De cualquier manera, sin duda, todos ellos requieren del apoyo y cercanía de su familia, así como de la asesoría y orientación de sus maestros, máxime si es el caso de quienes están a punto de elegir una carrera de nivel académico. Escoger una profesión no es tan fácil como pudiera pensarse. Hay padres, por ejemplo, que creen ver en sus hijos las cualidades idóneas para emprender una carrera que ellos quisieron seguir o vieron truncada; pero, al final de cuentas, lo único que obtienen es la frustración de sus retoños.
Otras veces, porfían en que se dediquen a una actividad que por tradición realizaron sus padres o abuelos.
Sí. La elección de una carrera es tan delicada y hasta trascendente, que de ella dependerá, en buena medida su futuro, su realización y bienestar personal. De ahí que es tan menester y conveniente que el o la adolescente o joven busquen el consejo de una persona madura y experimentada, al igual que el consejo de su orientador vocacional. Asimismo, es muy recomendable que, con la mejor intención, atiendan a los resultados obtenidos en los Tests de Inteligencia, de Intereses y Aptitudes. Siguiendo estos pasos, seguramente bajará el número de los egresados, graduados sí, pero a la postre fracasados.
¡ojo, padres de familia!
Para nadie es un secreto que los paterfamilias desean lo mejor para sus vástagos. Por tanto, no es válido que se excusen en el pretexto de que, por su arduo y absorbente trabajo, “no tienen tiempo” para comunicarse con ellos, dialogar sobre lo que les ocurre y lo que piensan a futuro. Es importante que conozcan a sus nuevos compañeros y las familias de que proceden y, más aún, enterarse a dónde y con quién van a divertirse a la salida de las clases.
¿Y las mamás? ¡Peor todavía!, pues a muchas de ellas sus consejeras sentimentales preferidas, las telenovelas, no las dejan libres para vigilar sobre todo a sus hijas (sean niñas, adolescentes o jóvenes) y comunicarse con ellas, escucharlas, aconsejarlas, estimularlas y ayudarles a resolver los problemas que son propios de su edad y género.
No son pocas las madres que “les encargan” a sus hijos a “la niñera electrónica” o “caja idiota”, como quiera llamársele al aparato televisor y sus frívolos programas. Y entonces, los “casos de la vida real” que ven en la televisión se reflejan casi de inmediato en su propio hogar por la vía de la desintegración familiar y otras consecuencias como el escaso rendimiento escolar, precisamente a causa de que los menores pasan más tiempo ante la pantalla casera que el que dedican a preparar sus tareas.
Una recomendación más: Quienes hemos pasado media vida en las aulas (Primaria, Secundaria y Preparatoria) conocemos múltiples casos de mamás descuidadas que permiten a sus hijas pasar la noche en casa de compañeras, sin previamente haberse informado acerca de si en esos hogares hay buenas costumbres y vigilancia, si viven ahí jóvenes o adultos que puedan ponerlas en algún riesgo.
Hoy están muy de moda las famosas “piyamadas”, generalmente los viernes, y consisten en salir de casa con suficiente ropa para el fin de semana, y “hasta el lunes nos vemos”. Otro peligro latente son las reuniones “para preparar trabajos escolares en equipo”. Con frecuencia, se trata de una artimaña para irse de “pinta” a los cibercafés, a las “micheladas” o a los antros. Para corroborar esto, basta con que los propios papás, de vez en cuando, se den una vueltecita por estos lugares para que comprueben la enorme cantidad de casos.
De igual manera, los papás deben tener mucho cuidado del grado de relación y de intimidad de sus hijas con sus maestros jóvenes y con otros no tan jóvenes (particularmente si ellas son menores). Las estadísticas asientan que, especialmente en Secundarias, suele haber mentores que se proponen como orientadores, luego confidentes de las chicas, y terminan en relaciones sentimentales, ciertamente no recomendables.
Listos para volver a la Escuela
El regreso a clases puede provocar ansiedad en los niños en edad escolar; por eso es importante que, días antes, comience a prepararse la vuelta a la escuela de manera que no afecte sus emociones, rendimiento y salud.
En primer lugar es necesario platicar con los niños sobre los cambios que se avecinan: habituarse nuevamente a los horarios de clase, el nuevo salón, el maestro o maestra, y quizá nuevos compañeritos. Es necesario explicar a los pequeños lo que les espera y conocer sus expectativas sobre el nuevo ciclo escolar.
Posteriormente, de ser posible días antes, deben establecerse horarios de levanto, para el baño, para las labores escolares y el entretenimiento, procurando, así, que los niños vuelvan a acostumbrarse.
El regreso a clases se puede motivar elaborando una lista de los aspectos positivos de asistir a la escuela. En esta tarea pueden intervenir todos los miembros de la familia.
También pueden dedicarse algunos minutos para repasar los conocimientos que el niño aprendió en el ciclo anterior, sobre todo en las materias o temas específicos que le implicaron mayor esfuerzo.
Se debe involucrar a los pequeños en la compra de útiles, libros y uniformes, así como en su personalización.
Un niño que está sano y bien alimentado suele tener mejor rendimiento
Otro aspecto importante es la alimentación de los pequeños. “Los niños que tienen un desayuno nutritivo están más alertas y tienen un mejor aprovechamiento en la escuela”, señala la especialista de la Universidad de California, Sherley Pettersen.
Durante el recreo, evite los alimentos procesados con alto contenido de sal, grasas y azúcar, como donas, galletas y papas fritas, entre otras golosinas que los niños prefieren, y que si bien les aportan energía, no los nutren.
Tampoco debe abusarse de embutidos como el jamón y la salchicha para preparar sándwiches para la comida escolar: “Son muy altos en sodio; muchos de éstos son hechos a base de grasa”, apunta Margie Álvarez, asesora de nutrición en el Condado de Orange. “De ser posible, sustituya los fiambres con pollo o carnes cocinadas en casa; no sólo ahorrará dinero sino que tendrá la oportunidad de hacer el almuerzo escolar más sano.
“También, podemos añadir a estos sándwiches, frutas y verduras”, aconseja Álvarez. “Les podemos poner jitomate o rodajas de pimiento y lechuga. O si hacemos sándwiches de atún, añadir apio y pedacitos de manzana. Así estamos agregando vitaminas y minerales y haciendo este sándwich más nutritivo”.
La misma atención debe darse a las bebidas que los niños consumen en la escuela. Los refrescos y otras bebidas con alto contenido de azúcar son la causa principal del sobrepeso infantil, y también se ha ligado al comportamiento hiperactivo, que obstaculiza el aprendizaje en la escuela.
“Si quiere poner una bebida dulce en la lonchera de sus hijos, escoja una que sea 100 por ciento jugo y que lo indique claramente la etiqueta”.
Sin dolores de espalda
Respecto a la compra de útiles escolares, “primero que todo, hagamos un inventario de qué es realmente lo que necesitamos”.
Las mochilas, por ejemplo, pueden volver a utilizarse. “Según la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo, de Estados Unidos, las mochilas demasiado pesadas son responsables de que aproximadamente 5,000 niños tengan que acudir a Salas de Urgencia cada año”, apunta Patti Wooten-Swanson, especialista en Nutrición y Asuntos de la Familia y del Consumidor, con Extensión Cooperativa de la Universidad de California.
Explica la experta que gran parte de la responsabilidad de controlar el peso de la mochila recae en el niño, pero los padres pueden animar a sus hijos a dejar los libros que no necesiten en el escritorio o casillero escolar. Asegúrese de que no lleven artículos innecesarios, como reproductores de música, videojuegos o una computadora portátil, si no la necesitan, los cuales agregan peso a la mochila.
Al comprar una mochila, busque la que tenga la parte de atrás acolchonada, al igual que los tirantes, y que éstos sean anchos. Los tirantes angostos pueden lastimar los hombros y limitar la circulación de la sangre. Una mochila con la parte de atrás acojinada, protege al niño de los bordes de objetos dentro de la mochila y aumenta su comodidad al cargarla.
Nunca permita que la mochila pese más del 10 al 20 por ciento del peso corporal del niño. Por ejemplo, un niño que pese 35 kilos no debe cargar una mochila que pese más de 3.5 a 7 kilos.
Llevar la mochila colgada de un solo hombro puede causar problemas musculares, así como cambiar la curvatura de la columna vertebral, por lo que deben usarse ambos tirantes.
(Fuente: Universidad de California)
Cómo
reutilizar los útiles
escolaresSe pueden reciclar las hojas que estén escritas por un lado solamente, y engraparlas para formar un nuevo cuaderno; de esta manera se ahorrará, y se ayudará a la ecología.
Los libros de texto pueden compartirse con amigos o familiares de grados inferiores, e incluso donarse a bibliotecas.
Las compras deben apegarse a la lista de útiles y evitar la compra de artículos innecesarios sólo por moda.
Se puede realizar un intercambio de materiales del ciclo anterior con amigos y familiares.
Los libros y cuadernos pueden forrarse con bolsas de plástico o papel periódico. Utilizando recortes o lápices de colores, se les dará un toque único; solo debe emplearse imaginación para crear diseños espectaculares.Más recomendaciones, en: http://www.chavitos.snte.org.mx/
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