5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
El pulso de la Fe | Varios | Edición:

El museo del futuro

Publicado en web el 9 de Septiembre, 2010

Son pocas las culturas de las que puede afirmarse que son originales, es decir, que no imitan a otras culturas que se distinguen por su carácter de novedad y de creatividad espontánea.

33Roberto O’Farril Corona

Las culturas china, egipcia y griega son culturas que pudiéramos decir son originales. La cultura de México también lo es, por su riqueza originaria en sus culturas teotihuacana, mexica, olmeca, tolteca y maya.

Las manifestaciones de las culturas originales hoy se encuentran dispersas por el mundo en diversos museos, unos que son de sitio y otros que fueron edificados de manera expresa para resguardar recopilaciones de arte, de arqueología o de historia; antologías que son, a la sazón, expresiones de esas culturas.

Algunos museos se construyeron sobre los vestigios de otras culturas, ajenas, a veces, a las naciones en las que se encuentran, y que suelen exhibir la cosecha del saqueo, los botines de guerra, residuos de la barbarie. En efecto, hay colecciones museográficas que, aunque enorgullecen a diversas naciones, son fruto del despojo, del abuso, del derecho de conquista, un derecho vergonzante.

Nuestro país no se escapa

En México encontramos museos variados. Hay uno, en San Ángel, que es muestra del saqueo perpetrado contra la Iglesia a mediados del Siglo XIX y a inicios del XX, durante la Persecución Religiosa. Lo que originalmente fuera el Colegio de San Ángel, proyectado por Fray Andrés de San Miguel como Convento de los Frailes Carmelitas, hoy es un museo que pretende mostrar cómo era la vida conventual.

Hay muchísimos museos similares, sobre todo en el Centro del país, en lo que fue el México Virreinal, que hoy son museos que originalmente se concibieron como conventos y monasterios que luego les fueron arrancados a las monjas y a los frailes, cuando los exclaustró un Decreto que permitió disfrazar el robo y el saqueo mediante la expoliación de la Ley por parte del Gobierno.

Pero hay otros museos, que suelen ser los de Arqueología y de Antropología, que sí se erigieron sobre su propio patrimonio: la auténtica riqueza emanada del inagotable tesoro de las culturas originarias de México. La historia da cuenta de que hay pocas naciones que puedan proclamar que en su seno palpita no una, sino muchas culturas, como las que vieron en la tierra mexicana su origen, su raíz y su verdad.

Estos museos nos recuerdan la herencia de la que hoy somos albaceas, una herencia que no es centenaria ni bicentenaria, sino orgullosamente milenaria, porque la Historia de México, y de esto dan fe las maravillas que encierran nuestros museos, tiene mucho más que doscientos años en su haber; museos que nos recuerdan que los mexicanos poseemos una riqueza que los visitantes extranjeros miran con azoro y, vale reconocerlo… hasta con cierta envidia.

Una difícil tarea

Pero hacia adentro de nosotros, mientras que en este mes de septiembre de 2010 se pregona que “los mexicanos somos bicentenarios”, nuestras culturas se desdeñan, se les mira como pasadas glorias, como si sólo se tratara de ruinas, cual si fueran simples vestigios de culturas desaparecidas. De nada valen las piezas de museos si los valores de los teotihuacanos, mexicas, toltecas y mayas no son capaces de enriquecer los intelectos de hoy, de emocionar sensibilidades, de conmover el corazón del mexicano actual para arrojarlo al porvenir.

Los antiguos tlamatinime u hombres sabios lo sabían, y hoy nos corresponde a nosotros mantenernos fieles a nosotros mismos y a nuestros valores para aspirar al futuro y al progreso.

Nuestros museos son ventanas por las que se asoma “lo mexicano”, que nos es útil para reconocer hoy que ésta es la tierra de nuestros mayores, los que nos enseñaron a amar y a creer en todo lo bueno, en lo sagrado, en la familia, en la honradez, en la paz.

Ésta es nuestra tarea de hoy. El museo de nuestro porvenir será el mejor recordatorio de lo que hoy debemos ser los mexicanos, para que, dándole grandeza al presente, merezcamos ocupar las vitrinas del museo del futuro.

Un presente sin futuro

Imaginemos… pensemos en lo que nuestros museos mostrarán en el futuro de nosotros. ¿Cuáles serán nuestras obras y nuestra aportación a esos repositorios? ¿Cuáles nuestros logros? ¿Cuál será el ejemplo de justicia de nuestras leyes y legisladores, la moral de nuestros gobernantes? ¿Mostrarán esos museos las memorias de una Nación que supo formar mexicanos? ¿Cuántas vitrinas podremos llenar con nuestros logros en salud, educación o justicia? ¿Lo que hoy estamos haciendo por México tendrá los méritos para ocupar esos museos, o quedarán vacíos por la vergüenza que suscitaremos en los mexicanos del futuro?

TV- Vea Pulso de la Fe, en Televisión, Canal 40. Domingo, a las 15 horas.

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