Refrendan Protección de la Virgen sobre la Nación
Publicado en web el 2 de Septiembre, 2010Con sentido de patriotismo
Alrededor de 80 Obispos del país concelebraron una Eucaristía Solemne con motivo de la presentación de la Carta Pastoral en la Basílica Nacional de Santa María de Guadalupe
Sergio Estrada González
México, D.F.
Alrededor de 80 Arzobispos y Obispos de la República se dieron cita en la Basílica de Guadalupe para dar gracias a la Virgen Morena por la Conmemoración de 200 Años del Inicio de la Independencia Nacional y por la realización de la reciente Carta Pastoral: “Conmemorar Nuestra Historia desde la Fe, para comprometernos hoy con Nuestra Patria”. Entre otros Prelados, asistieron: el Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México; Mons. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia; Mons. José Guadalupe Martín Rábago, Arzobispo de León; Mons. Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Acapulco; Mons. Rogelio Cabrera, Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Mons. Domingo Díaz, Arzobispo de Tulancingo, y Mons. José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Oaxaca, además de representantes de otros Credos como la Iglesia Católica Ortodoxa.
Por la Arquidiócesis de Guadalajara asistieron los Obispos Auxiliares José Trinidad González Rodríguez, Juan Humberto Gutiérrez Valencia y José Francisco González González.
Con un cántico triunfal dio inicio la Misa, presidida por el Cardenal Noreberto Rivera. En su mensaje, al principiar la Eucaristía, destacó la presencia de Santa María de Guadalupe en nuestra historia, señalando: “La Virgen Morena nos reúne aquí en su casita para glorificar al Señor de la Historia, para saber vivir el presente y afrontar el futuro”.
Educación para la paz, la libertad
y la justicia
Ante miles de fieles congregados en el máximo recinto mariano del país, el Arzobispo Carlos Aguiar Retes, en sus homilía subrayó que México necesita el viento de lo alto, la sabiduría que procede de Dios y dejarnos conducir por los grandes valores de la justicia y el derecho, para alcanzar la paz y serenidad. Para ello -dijo-, es necesario respetar el orden que ofrece la Naturaleza, la base común de la ética, la sensibilidad para cuidar la preservación de las especies, y en particular, proteger y salvaguardar la del ser humano.
Precisó que al interior de nuestra Sociedad mexicana debemos avalar los auténticos valores que conducen a la anhelada paz social. “Promover una educación en y para la libertad responsable, que al hacer uso de la elección, la mantenga en fidelidad y asuma su compromiso y su vinculación, construyendo así el tejido social, fuerte y dinámico, con identidad y rumbo y con un horizonte amplio que mire al futuro de los próximos siglos”.
Aludiendo al Evangelio, Mons. Aguiar Retes invitó a actuar como si cada cual fuera el menor, y el que gobierna, como sí fuera un servidor. Y se preguntó: “¿Quién vale más, el que está a la mesa o el que sirve?” Más adelante, recordando al Cura José María Morelos y Pavón, reconoció que seguramente él conoció los Evangelios, y tal vez se haya inspirado en la recomendación de Jesucristo, al autodenominarse como “Siervo de la Nación” en su lucha independista.
Llamado a la unidad
y a la solidaridad
Desde la sede, el Arzobispo de Tlalnepantla se refirió a la conciencia del servidor como quien ejerce la autoridad propicia para la corresponsabilidad con otros sectores: “La participación franca y abierta para la solidaridad y ayuda ante las adversidades, y la cooperación para lograr eficacia y eficiencia en los servicios. Una experiencia de esta índole, genera en el pueblo: entusiasmo, participación, responsabilidad, confianza y esperanza”.
Ante esto, el Presidente del Colegio Episcopal pidió que los católicos y todos los hombres seamos amantes de la justicia y de la paz, constructores de la Humanidad fraterna y solidaria que facilite la vida digna para todos los mexicanos, e hizo hincapié en que, a 200 años de la Gesta por la Independencia Nacional y a 100 de la Revolución de México, es conveniente advertir la situación actual y percibir las necesidades y potenciales de nuestro pueblo, además de percatarnos de los nuevos contextos culturales y ubicarnos adecuadamente para lograr una vida digna para todos los mexicanos.
Pidió, finalmente, que Santa María de Guadalupe, Patrona de nuestra Libertad -como la llamó José María Morelos y Pavón-, continúe siendo el vínculo de unidad y el ícono de la mexicanidad.
En el mes y año de Festividades
Los Obispos envían un Mensaje a la Patria
La Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, presentó una Carta Pastoral con motivo de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana
Sergio Estrada González
México, D.F.
Con el objetivo de sumarse al diálogo nacional por la construcción de un proyecto al servicio de la Nación con miras a un futuro con esperanza de México, la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, presentó la Carta Pastoral: “Conmemorar nuestra Historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra Patria”. Con este documento, los Obispos del país dejaron en claro que quieren servir a nuestra Nación construyendo un proyecto cultural desde la fe, y desean compartir al pueblo una reflexión histórica, teológica y pastoral, preparada en cuatro jornadas académicas, destacando la fe en Jesucristo como elemento vital en la construcción de nuestra identidad como Nación.
EL GERMEN CRISTIANO
Las reflexiones de los Obispos señalan que el acontecimiento guadalupano tuvo un eco profundo en el pueblo naciente: “Fue germen de reconciliación y fraternidad y ha continuado estando presente en los eventos históricos más significativos de México, como acontecimiento fundamental de nuestra identidad nacional”.
La Carta Pastoral fue presentada en el Polyforum Cultural “Siqueiros”, de la Ciudad de México, y en ella se subraya que “México no necesita un proyecto de Nación, sino un proyecto al servicio de la Nación, que privilegie el anhelo de la libertad y justicia, así como la inspiración cristiana que anime a las personas a luchar a favor de la promoción humana individual y social con la perspectiva trascendente. De igual manera, requiere del diálogo plural con el conjunto de ideologías que buscan el desarrollo humano”.
TEMAS ACUCIANTES, PENDIENTES
Otra parte del documento invita a tomar conciencia sobre la responsabilidad ante los desafíos que la Nación afronta en torno a la seguridad, injusticia, paz y violencia. Con este ánimo, los Obispos manifestaron su compromiso de seguir colaborando en la construcción de la Patria, con la convicción de que todos debemos participar.
Como elemento fundamental para el desarrollo del país, los Pastores católicos piden la reconciliación a través del respeto, del perdón y la valoración a los demás, aun en medio de grandes diferencias. Para garantizar la justicia, la libertad, la pluralidad y la continua construcción de México, los Prelados hicieron un llamado a cerrar las puertas a cualquier tentación de emprender caminos violentos, que sólo provocan muerte, atraso y destrucción. Asimismo el Episcopado hace sentir su repudio ante aquellos que buscan sembrar un estado de miedo y muerte mediante actividades ilícitas y delincuenciales, poniendo en riesgo lo alcanzado hasta hoy en nuestro difícil avance histórico.
A la presentación del documento asistieron la Licenciada Margarita Zavala de Calderón, Primera Dama de la República y Presidenta Nacional del DIF; el Licenciado Francisco Mora Blake, Secretario de Gobernación; el Presidente de la CEM, Monseñor Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla; Monseñor Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, Director del Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV), y Presidente de la Comisión del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana; el Doctor Mario Ángel Flores, miembro de la Comisión Internacional de Teología del Vaticano; el Doctor Rodrigo Guerra, y la Investigadora de El Colegio de México, Soledad Loaeza.
Un análisis de la Historia, para un futuro mejor.
En su oportunidad, el Arzobispo Suárez Inda pidió perdón por los excesos en los que cayeron los miembros de la Iglesia en la Gesta de la Independencia y la Revolución Mexicana, en nombre de la reconciliación nacional: “Los Obispos, a través de estudios científicos, nos remontamos al pasado con luces y sombras para mayor compresión de los hechos históricos, sin negarlos ni desvirtuarlos, a fin de entender mejor a nuestra Nación”.
Asimismo, dejó en claro que el tiempo es una dimensión de Dios que rige el camino de la historia y de quienes comparten la fe: “Para un católico, es necesario dar gracias a Dios por el don precioso de la libertad -aunque no esté del todo conquistada-. Jesucristo es la clave, centro y fin de la Historia”.
En este sentido, el mitrado michoacano destacó el evento guadalupano como un mensaje cristiano que debe conducirnos a la reconciliación; también explicó que, al enarbolar el estandarte de la Virgen Morena, el Cura don Miguel Hidalgo y Costilla no sólo presentó a la Madre de Dios como Protectora de una Nación mestiza, sino como la Forjadora de una Nación Independiente, proclamándola como Patrona Universal.
El Arzobispo Suárez se refirió también al discutido tema de la excomunión de los Párrocos Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón por parte de la Iglesia, concluyendo que ambos murieron perdonados y aceptados dentro de la unidad eclesial: “Siempre profesaron la religión católica y reconocieron con humildad y arrepentimiento sus excesos”.
Al hablar del reconocimiento de la Independencia de México por parte de la Santa Sede, el Prelado aclaró que era normal que este acontecimiento fuera reconocido tardíamente por el Papa, dada la lenta e insuficiente información que le llegaba, además de la presión por parte de la Corona de España. Igualmente, confesó que sí hubo Obispos que se opusieron al movimiento independentista porque consideraron que atraería más violencia; sin embargo -dijo-, éstos eran impuestos por la Corona.
“Los Obispos queremos ser servidores del Evangelio para la esperanza del mundo. Estamos conscientes de que este mundo es imperfecto y no se verá libre del mal; pero confiamos en que la Misericordia Divina, más que la autosuficiencia humana, nos aseguren la victoria final. Nada se perderá. Vivimos en la esperanza y Dios nos la dará en el cumplimiento de la Historia, pero con la participación de los hombres”, resumió Monseñor Suárez Inda.
EXIGENCIAS GENERALES
Y AÑEJAS
Por su parte, el Padre Mario Ángel Flores Ramos, Director de la Comisión de Cultura, de la Arquidiócesis de México, y miembro de la Comisión Teológica Internacional, apuntó que los ideales de justicia y libertad nos interpelan con mayor fuerza ante una Sociedad marcada por las desigualdades. Pidió forjar un México donde se promuevan la superación y el crecimiento de todos en la justicia y la solidaridad: “Necesitamos entrar en combate contra la pobreza como nunca se ha hecho.
“Queremos un México que crezca en cultura, con una educación integral y científica para todos. Una educación que rompa las ataduras de la corrupción sindical. Un México que viva reconciliado, alcanzando una mejor armonía desde distintas raíces, unificando el respeto de unos y otros. En materia de educación, hay que superar el laicismo mal entendido que ha ido dominando los valores del pueblo”, asentó en su exposición el Padre Flores Ramos.
Al referirse a la consolidación democrática del país, el sacerdote advirtió que vuelve a surgir la discordia que paraliza los caminos del progreso y del desarrollo, por la intolerancia de unos y la falta de compromiso de otros: “La clase política debe tener una madurez político-intelectual y moral para anteponer el bien de la Nación por encima de sus intereses personales, partidistas o de poder”
LA DISPOSICIÓN DEL ESTADO
Por lo que concierne a la relación religiosidad-Estado, el Secretario de Gobernación, José Francisco Mora Blake, aseguró que México es un país que garantiza el libre ejercicio de la religiosidad, “en donde las distintas asociaciones religiosas conviven en paz y armonía, respeto y tolerancia”.
El alto funcionario federal dejó en claro que desde la laicidad del Estado es posible garantizar la libertad, reconocerla y respetarla desde la democracia e incorporándola a los derechos fundamentales: “El Estado no implica distancias de los distintos liderazgos religiosos, sino reconoce la necesidad de promover el desarrollo espiritual de la Sociedad”.
El Titular de Gobernación reconoció la disposición de aportar desde una visión propia la reconstrucción de lazos comunitarios, la protección de los desprotegidos y la inclusión de los marginados: “El Estado colabora con quienes han definido su actividad en torno a esto. Esta Carta Pastoral es un mensaje de esperanza desde la civilidad, donde todos los miembros de la Sociedad tenemos la responsabilidad de encontrar un espacio de colaboración”, concluyó.
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