Un gran teólogo llega a los altares
Publicado en web el 2 de Septiembre, 2010Beatificación del Cardenal Newman
Anglicano converso al catolicismo, destacado por sus aportaciones a la Teología, y distinguido por su amabilidad, el Cardenal John Henry Newman será beatificado por el Papa Benedicto XVI, abriendo así una nueva etapa de las relaciones entre la Iglesia Católica y la Corona de Inglaterra
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
El próximo 19 de septiembre, y pese a que al comienzo de su pontificado se había especificado que el Papa Benedicto XVI no realizaría beatificaciones, sino sólo canonizaciones, en las inmediaciones de Birmingham el Sumo Pontífice beatificará a un brillante teólogo, como él, y a quien al Vicario de Cristo le gustaría ver pronto en los altares de todo el mundo: el Cardenal John Henry Newman.
La beatificación de Newman es única en muchos sentidos. Es la primera vez que un Monarca de Inglaterra, en este caso la Reina Isabel II, invita de manera oficial a un Papa a visitar el país, lo que es significativo para las relaciones entre la Iglesia y el Estado Inglés.
¿Quién fue Newman?
“John Henry Newman es un autor inglés que nació en 1801 y murió en 1890, refiere María del Rosario Athié Lambarri, Doctora en Filosofía, estudiosa de Newman y Académica de la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara; él vivió prácticamente durante todo el Siglo XIX, que para Inglaterra fue importante, pues se sucedieron acontecimientos históricos como la Independencia de Irlanda respecto de Inglaterra, el ascenso al Trono de la Reina Victoria, la Batalla de Waterloo, la hegemonía marítima de la Gran Bretaña, entre otros. En este período, la Reina les pidió, incluso a los presbíteros anglicanos, que se casaran y tuvieran familias numerosas porque la colonización era muy extensa. Fue entonces cuando los británicos tuvieron grandes Colonias como Sudáfrica, Kenia, La India, entre otras, por lo que se necesitaban hombres cultos y bien formados para colonizar todas aquellas tierras.
Respecto a su familia, su padre era banquero, aunque después perdió su fortuna. Pese a esto, siendo John Henry el mayor, y como destacaba por su inteligencia, su papá hizo el esfuerzo de enviarlo a estudiar a la Universidad de Oxford, donde pretendía que estudiara Leyes; sin embargo, Newman optó por convertirse en clérigo, y en la misma Universidad recibió el Diaconado y posteriormente el Presbiterado dentro de la Iglesia Anglicana que, cabe señalar, primeramente fue una iglesia cismática; es decir, mantenía toda la tradición, pero separada de Roma, mas luego se volvió una Iglesia herética, por la influencia protestante.
Poco después de que recibió el Diaconado murió su papá, por lo que él se quedó a cargo de la familia.”
Devoto anglicano en búsqueda
de la verdad
“John Henry Newman siempre destacó como intelectual. En el Siglo XIX Oxford era considerada como un santuario anglicano donde estaban sus mejores teólogos.
“Posteriormente, señala la entrevistada, le ofrecieron ser parte del cuerpo académico de otra de las escuelas de Oxford, el Trinity College, y le ofrecieron ser fellow en el Oriel College, donde coincidió en charlas y debates con personas de alto nivel intelectual.
Tiempo después, un amigo, Hurrell Froude, lo invitó a viajar a Italia. Una vez en Roma, centro de la Cristiandad, Newman pudo admirar la solidez de los edificios, incluso a nivel doctrinal, y notó que a su Iglesia, que en ese momento él reconocía como la auténtica fundada por Cristo, le hacía falta esa solidez, por lo que se propuso proporcionársela.
Así, con sus amigos del Oriel College, formó el Movimiento de Oxford, que pretendía, también, deslindar a la Iglesia de la Corona. Para ello, comenzaron a redactar los tracts o tractatus, que eran pequeñas explicaciones doctrinales que iban afinando sobre lo que la Iglesia había creído desde siempre.
Newman se centró en temas como la Santísima Trinidad y la Virgen María, siguiendo la línea doctrinal de los primeros Padres de la Iglesia Católica, y así notó que la Iglesia Anglicana se había apartado de la doctrina inicial”, refiere la Doctora Athié.
Los primeros pasos hacia el catolicismo
“Newman comenzó a escribir un libro, que se llamó El desarrollo del Dogma, en el que plasmaba los resultados de su investigación. En conciencia, no podía seguir en una Iglesia que él consideraba no se apegaba a la doctrina original de Cristo. Al terminar ese libro, pretendía mantenerse fiel a su Obispo e intentaba convencerlo de la verdad; pero, al ver que éste en principio era cismático y posteriormente herético, Newman decidió pedir su admisión en la Iglesia Católica, decisión personal que afectaba a muchas otras personas, pues en ese momento él era el Capellán de Oxford en la Parroquia de Saint Mary’s, donde a través de sus sermones, iba transmitiendo los resultados de sus investigaciones teológicas, con lo cual logró que muchos de sus alumnos, incluso antes que él, se convirtieran al catolicismo.
Pusey y Keble, dos de los miembros del Movimiento de Oxford, eran casados. Newman, en cambio, había decidido ser célibe, aun siendo anglicano, porque quería entregarle a Dios todo su corazón y estar más al pendiente de su grey. En este sentido, Newman estaba más libre que sus compañeros, quienes buscaban soluciones intermedias. Al respecto, Newman escribiría un libro, La vía media.
Newman esperaba el apoyo de su Obispo, el cual no obtuvo. El Obispo le escribió una carta en la que no le condenaba, pero tampoco lo apoyaba, situación que a Newman le dolió mucho. Éste se dio un tiempo para discernir y se retiró a un pueblo llamado Littlemore. Ahí se encontró con el Padre Barberí, un Religioso Pasionista italiano que hoy también está en proceso de beatificación, y finalmente se convirtió al catolicismo. Esto le propició una ruptura familiar.
Dejó Oxford y se fue a Maribel, donde estaba el Obispo Católico Weisman, que fue quien lo recibió”.
¿Laico o sacerdote católico?
La Doctora Athié afirma: “Inicialmente, Newman había pensado ser laico. Le gustaba participar en la opinión pública, le gustaba mucho la enseñanza, pero Weisman, su nuevo Obispo, veía una gran vocación sacerdotal, por lo que lo mandó a Roma a estudiar, aunque sus conocimientos rebasaban a los de sus Profesores, por lo que rápidamente fue ordenado presbítero.
En Roma fue recibido en varias ocasiones por el Papa Pio IX, quien le propuso fundar el primer Oratorio de San Felipe Neri en Inglaterra, específicamente en Birmingham. Estos Oratorios tenían el carisma de la vida comunitaria de varios sacerdotes seculares.
En Birmingham, la misión de Newman sería atender a los católicos conversos, que en ese tiempo eran incluso perseguidos. Le tocó la transición del establecimiento de las relaciones entre el Estado Vaticano y el Estado Inglés. Weisman, su Obispo, se convirtió en el Primado de Inglaterra.
El título de Cardenal se lo otorgó el Papa León XIII hacia el final de su vida, convirtiéndose en el primer Cardenal Diácono (figura que ya no existe en la Iglesia) nombrado por León XIII, lo que marcaría una pauta importante durante su pontificado.”
Figura ecuménica que propiciará
el acercamiento ente los cristianos
“La beatificación de Newman es muy importante también para el ecumenismo. A los católicos, Newman nos enseña que tenemos que profundizar más en nuestra formación doctrinal”, señala Athié Lambarri.
Por otra parte, supo cómo ganarse a los anglicanos, pues “John Henry Newman se distinguió por su cordialidad hacia las personas, pese a que en varias ocasiones fue atacado por su conversión. Por ejemplo, algún día Charles Kingsley, editorialista de importante revista, publicó que los católicos eran unos hipócritas y que si no había que preguntarle al Doctor Newman. Posteriormente, Newman le escribió una carta en la que le aclaraba la falsedad de semejante afirmación. En esa ocasión, Kingsley comentó públicamente que había sido tratado con gran gentileza, como si le hubiese escrito su mejor amigo.
La conclusión de esta anécdota es que, en respuesta a la crítica hacia los católicos, Newman comenzó a escribir su propia vida en unos folletos que aparecían en la misma revista donde se publicó la carta. Posteriormente, se hizo la recopilación y se imprimió bajo el título de Apología pro vita sua, sobre sus convicciones religiosas, desde la infancia en que su abuela le enseñó a rezar, su convencimiento del anglicanismo y su conversión. Su coherencia fue lo que le ganó la simpatía y el respeto de los ingleses, incluso de los anglicanos.
Entre las virtudes que destacan en John Henry Newman está su amor por la verdad; por eso, quizás, el Papa Benedicto XVI, al ser también un destacado teólogo, al igual que Newman, le tiene especial afecto, porque ha defendido heroicamente la verdad de la fe.
Dentro de la educación católica inglesa J. Henry Newman también tiene un papel muy importante, pues los Obispos irlandeses le pidieron que fundara la primera Universidad Católica”.
¿Quién es?
La Doctora María del Rosario Athié Lambarri, es Doctora en Filosofía por la Universidad de Navarra. Profesora Investigadora de la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara, en el área de Filosofía de la Educación. Es autora de: El asentimiento en J. H. Newman, publicado en Cuadernos del Anuario de la Universidad de Navarra, y traductora de una Biografía de Newman escrita por Ian Kerr.
¿Dónde?
En Guadalajara, los libros de Newman pueden consultarse en la Biblioteca del Seminario Diocesano Mayor, ya que su Rector, el Obispo Auxiliar Miguel Romano Gómez, se ha dado a la tarea de recolectar la obra de este gran teólogo.
Textos en inglés: www.newmanreader.org
El milagro de Newman
El Cardenal John Henry Newman murió en 1890, y el primer milagro comprobable, atribuido a su mediación, se realizó en 1992. Según la interpretación de la Doctora María del Rosario Athié, podría deberse a que está esperando la conversión de Inglaterra y antes no se habían dado las condiciones para que esto sucediera.
Ian Kerr, periodista y autor de una de las biografías más importantes de Newman, que más tarde traduciría al español la Doctora Athié junto con otra Profesora de la UP, pidió en 1992, durante la transmisión de su noticiario que los televidentes pidieran milagros para la beatificación de Newman; así, un diácono laico que le estaba viendo en Boston, EE.UU., pidió sanar de su espalda, que estaba destrozada. El diácono, que estaba casado, sanó, y éste fue el milagro que hoy le alcanza la beatificación.
Hoy el diácono, que ha quedado viudo, ha pedido su ordenación sacerdotal, pues afirma que si Dios le concedió la salud fue, seguramente, para que le sirva.
Podría ser santo con sello mexicano
Lo que el Cardenal Newman necesitará para la próxima canonización será otro milagro comprobable, noticia que a México no ha sido indiferente.
Los Padres del Oratorio San Felipe Neri, de la Ciudad de México, pidieron a sus fieles que solicitaran la intercesión del Cardenal Newman para la realización de un milagro. A una señora que estaba esperando su primer bebé, le anunciaron que el pequeño, con meses de gestación, había sido diagnosticado con Síndrome de Dandy Walker, malformación cerebral congénita que implica la separación de los lóbulos cerebrales. La abuelita del niño le pidió a uno de los Padres del Oratorio de San Felipe Neri que orara por su hija y por el bebé que nacería en tres semanas.
Pidieron a Newman su intercesión para que se realizara el milagro; el niño nació perfectamente sano y hoy lleva el nombre de Emiliano. Si este milagro procede, Newman pudiera ser canonizado, gracias al prodigio realizado en México.
Cor a cor loquitur (el corazón habla al corazón). Esta frase, tomada de San Francisco de Sales, fue el lema del Cardenal Newman.
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