16 de Junio de 2013
Año XII
No. 854

¡Llegaron las vacaciones navideñas para los seminaristas!

Publicado en web el 23 de diciembre, 2010

José Guadalupe Plascencia González.
II de Teología.

9 NOV 07 PASEO A CAMECUARO MICH (110)

Alguna vez, bordando sobre el tema de la vida del seminarista quizás algunos lectores se habrán planteado las siguientes preguntas: ¿El seminarista tiene vacaciones? ¿Qué es lo que hace un seminarista en sus vacaciones?

Igual que todos los seres humanos, quien estudia en el Seminario, también tiene necesidad de un lapso dedicado al descanso y LA convivencia con su familia a lo largo del año. Es por ello que el Seminario ha instituido para sus alumnos tres períodos de vacaciones durante el año escolar: El primero, son las vacaciones de la llamada “Semana de Navidad”; el segundo, corresponde a las vacaciones de la Semana de Pascua; y el tercero, y el más prolongado, corresponde a las vacaciones de verano o fin de cursos, durante todo el mes de agosto.

Por ahora diremos algunas palabras en torno a las inminentes vacaciones de Navidad.

La Navidad en nuestra nueva familia: El Seminario Mayor

Este período vacacional se inicia el 25 de diciembre, porque los seminaristas que vivimos en la casa del Seminario Mayor, celebramos todos, como una gran familia, la noche del 24 de diciembre, la Natividad del Señor en compañía de nuestro Pastor, el Señor Cardenal Juan Sandoval Íñiguez; de nuestro Rector, el Señor Obispo Auxiliar Miguel Romano Gómez, y de nuestros Padres Formadores.
Alrededor de las ocho de la noche de ese día, iniciamos el rezo del Santo Rosario, para después acompañar a María y a José como peregrinos en la petición de la tradicional posada. Luego nos reunimos para disfrutar de la cena navideña junto con los mencionados superiores, reunión que se aprovecha para entregar los premios a los ganadores del torneo deportivo que se lleva a cabo durante el primer semestre dentro de esta casa. Posteriormente entonamos algunos villancicos en honor del Jesús Niño, y concluidos estos, prosigue el Oficio litúrgico y la celebración de la Eucaristía de la Vigilia de Navidad, que preside nuestro Arzobispo en la Capilla del Seminario.

Al concluir él Santo Sacrificio, en compañía de nuestro Pastor nos dirigimos hacia el nacimiento ahí instalado para venerar y dar un beso de paz a la imagen del Niño Dios. A la mañana siguiente estamos ya de vacaciones.

Objetivo de las vacaciones

El principal objetivo de éstas y de todos los periodos vacacionales es que el seminarista se tome un momento de descanso y de convivio familiar, para renovar fuerzas y motivarlo para que siga ejercitándose en la adquisición de virtudes humanas y cristianas. Por tanto, las vacaciones se convierten en parte de la formación de los futuros sacerdotes.

Sin embargo, cabe señalar que aunque al salir de vacaciones el seminarista se toma un descanso de sus actividades en el Seminario, no por eso pierde su identidad, ni sus costumbres, sino que se entrega con igual fervor a sus prácticas piadosas acostumbradas, frecuenta los Sacramentos, participa de la Eucaristía, que es el alimento diario de todo cristiano y colabora en las labores de su parroquia.

Igualmente el seminarista aprovecha sus días de asueto para enriquecer su cultura literaria y artística, o desarrollar sus habilidades deportivas, etc., todo ello sin olvidar su condición de ser un llamado por Cristo al sacerdocio.

Preparación para los exámenes

Pero volviendo al tiempo de vacaciones navideño, justo es señalar que éste breve lapso no da tiempo para desconectarse de las labores académicas, pues justo al regreso, el día 2 de enero, habrá de presentarse a los exámenes correspondientes al primer semestre de actividades.

Entretanto deseamos a todos los seminaristas que conforman la gran familia diocesana, un descanso al lado de sus familiares, y un retorno entusiasta y alegre ya en el año 2011.

La importancia de la Familia en las vacaciones

La convivencia familiar es asimismo un factor muy importante en la formación de los futuros sacerdotes, pues no hay que olvidar que es el hogar cristiano la escuela doméstica que ofrece las condiciones favorables tanto para despertar la inquietud vocacional como para afianzarla, pues ahí es donde los hijos, a través del amor a los padres y el afecto fraternal, adquieren e incrementan el sentido de la piedad, de la oración de la caridad y del amor a la Iglesia y a sus fieles.

Así pues, el seminarista en vacaciones, descansa pero a la vez sigue creciendo y fortaleciendo su vocación en todas las virtudes necesarias para formar un buen sacerdote.

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