10 de Septiembre de 2017
Año XX
No. 1075
| Varios | Edición:

Por favor, sonríe; es bueno para todos

Publicado en web el 9 de Junio, 2011

Ventana del alma

22Mons. Miguel Romano Gómez
Obispo Auxiliar de Guadalajara

¿Qué es lo primero que captamos de una persona cuando acabamos de conocerla? Alguien dirá: “su mirada”; otro, “su modo de sentir”; otro más, “su cuerpo”. Pero, quizás la respuesta más acertada sería “su expresión”, pues el rostro es la parte más espiritual del cuerpo humano, el lugar donde se refleja con más claridad el interior de la persona y sus sentimientos. Los sociólogos dicen que, en las grandes ciudades, las personas apenas tienen algo en común: nadie se exterioriza. Todos quieren proteger su intimidad, por el acentuado clima de violencia que se vive.

Pero, en un orden sano, cuando una persona se exterioriza, empieza a enriquecerse. Sonreír a alguien equivale a decir que hay aceptación y fundamental aprecio.

¿Dónde se aprende a sonreír? Habitualmente, en la familia. Sonreír es aceptar la bondad que hay en la otra persona, lo cual, obviamente, alimenta y nutre el ánimo, el espíritu.

Brevemente, cuatro puntos:

A)La educación de los sentimientos es básica, como también difícil. Uno de los puntos débiles del jalisciense, es que suele ser susceptible en extremo y no se plantea crecer en fortaleza para hacer felices a los demás. Ser demasiado sensibles nos hace débiles para afrontar los problemas y dificultades. Al sonreír, manifestamos que estamos en condiciones de enfrentar las adversidades. Es importante el sonreír ante lo que cuesta. Sonreír es fortaleza de ánimo que, sin llegar a la temeridad, nos ayuda a continuar caminando.

B)La amistad se facilita si se brinda una sonrisa a los demás; es manifestación de sencillez y también de libertad. Es mostrarse dispuesto a compartir, a dar y a darse. Sonreír es motivación para seguir creciendo; medicamento para los momentos de fracaso o de incomprensión; es abrir las puertas del corazón y, muy importante, incluso es dejar ver a Dios.
C)¿Cuál es el valor de una sonrisa para las personas que nos rodean? Es expresión de apertura, deseo de comunión, vínculo de solidaridad. Una persona sana, en su corazón, habitualmente sonríe; si no sonríe, algo pasa en su corazón.

D)Sonreír significa aprecio y respeto por el otro. Es comprometerse y agradecerle a Dios el don de su existencia. Si el mal humor predispone para lo malo o para lo peor, el buen humor, en cambio, dispone para la generosidad, la sinceridad, el optimismo. La sonrisa es una experiencia humana de sorprendente riqueza, con una densa expresividad.

En cierta ocasión, la Madre Teresa de Calcuta tuvo una reunión con empresarios y, al final, uno de ellos le dijo: “Ahora díganos algo a nosotros”. Ella sólo respondió: “sonrían”. Dios bien sabe el efecto que una sonrisa puede causar en el prójimo. La sonrisa hace fácil lo difícil e inyecta entusiasmo a la vida personal, familiar y social. Finalmente, preguntémonos, ¿qué expresión tengo yo? … ¿Habitualmente sonrío?

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