16 de Junio de 2013
Año XII
No. 854

Diáconos en el Seminario Mayor

Publicado en web el 4 de abril, 2012

Ejerciendo Ministerios en el último año de preparación.

Diác. Eduardo Becerra Flores, 4º de Teología

Como ya se ha tocado en no pocas ocasiones el tema, amigos lectores de Semanario, recordarán que en la más reciente Festividad de la Natividad de Jesucristo, el 24 de diciembre de 2011, el Señor nos otorgó el don del diaconado a 44 hermanos seminaristas, de los cuales algunos ya han terminado la etapa intelectual de formación del Seminario Mayor y ahora ejercen su ministerio en alguna Parroquia o en alguna Casa del Seminario. Otros, aún seguimos, internos, estudiando el Cuarto Año de Teología, y es precisamente acerca del ministerio ejercido en esta Casa de Estudios, de lo que quiero hablarles hoy.
Pues bien, además de nuestro deber de cumplir con nuestros estudios, como todos los alumnos del Seminario, también hemos de desarrollar aquello que asumimos con amor el día de la Ordenación; es decir, practicar el ministerio sacerdotal a través del diaconado en cuanto a las obligaciones, oraciones y acciones propias de este estado. Esto se hace de la siguiente manera:


Responsabilidades y atribuciones

En cuanto a la oración, cada quien debe buscar los momentos oportunos para orar con la Liturgia de las Horas, sobre todo en aquellas que no están previstas en el horario habitual de la comunidad, como el Oficio Divino, la Hora Intermedia y las Vísperas.
En cuanto a los deberes como Diáconos, nos turnamos para realizar los que nos sean posibles dentro del Seminario; entre ellos:
- Asistir al Sacerdote celebrante en la Eucaristía y leer el Evangelio (se nombra a un Diácono distinto diariamente, incluso en las Eucaristías del domingo, en las que suelen participar  fieles de fuera, tanto de la Colonia Chapalita y de otras aledañas, como familiares de los seminaristas. En las Solemnidades, se habilita a tres Diáconos).
- Predicar la homilía en la Misa comunitaria (esto se programa tres veces a la semana, según una lista. Los lunes, miércoles y sábados).
- Ejercer como Ministro Ordinario de la Comunión (nos dividimos para distribuir la comunión en la Santa Misa; pero, como somos tantos, nos toca una vez cada dos semanas).
- Dirigir las Horas Santas al Santísimo Sacramento (los jueves en la tarde, y los sábados y domingos por la mañana. También de lunes a viernes, excepto los jueves, a las 6 de la tarde se expone el Señor Sacramentado una hora para 10 seminaristas diferentes, y un Diácono va a exponerlo y a dar la Bendición a las 7 de la tarde).
- Dirigir las Horas Solemnes de la Liturgia (principalmente los domingos en la tarde, con el Rezo de las Vísperas, y si se requiere otro día por alguna Solemnidad).
- Dar bendiciones especiales (a veces llegan personas pidiendo la bendición para ellos, para alguna imagen, un rosario, para un viaje o para un vehículo).
- Y, lo que debe tenerse en la mente y el corazón: dar testimonio de consagrados a los menores.

Otras asignaciones

Toda vez que los sábados vamos a practicar el apostolado a alguna Parroquia, Hospital o Reclusorio, y los domingos vamos a casa como descanso y para convivencia familiar, en esos lugares se ejercen los demás ministerios para los que un Diácono está facultado, aparte de los ya mencionados;  por ejemplo:
- Bautizar, a veces en sábado o en ocasiones en domingo.
- Presidir las exequias de un difunto (suelen referirse a los miembros de la propia familia o a amistades).
- Orar por un enfermo, un moribundo, un recién fallecido (en caso de que no haya cerca un Sacerdote).
- Asistir a un matrimonio (se les puede casar dentro de la Celebración Eucarística, o bien fuera de la misma, con una Celebración de la Palabra).
- Coordinar algún Grupo Parroquial o encargarse de la administración de un templo pequeño, correspondiente a una Parroquia.
Cabe hacer notar que se nos encomienda de manera especial la coordinación operativa de los grupos de seminaristas mayores que acudimos a Misiones a muy diferentes destinos, urbanos y rurales,  durante las dos semanas previas a la de Pascua. Otros compañeros Diáconos se quedan a disposición de ayudar como tales en las grandes Celebraciones de los Oficios en los Días Santos y en la Pascua de Resurrección, tanto en las Casas del Seminario como en la Catedral Basílica Metropolitana.
Nosotros, los ordenados Diáconos, seguimos encomendándonos a sus oraciones, y les hacemos saber que cuentan con las nuestras. Y tengan en cuenta, además, que cuando requieran algo de estos mencionados servicios y nosotros podamos cumplimentarlo, con gusto lo haremos. Dios los bendiga.

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