A imitación de Jesús Limpieza de corazón
Publicado en web el 14 de junio, 2012Thalía Verónica Rangel Sotelo
Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Guadalajara
Había una vez una mujer muy afortunada, porque Jesús había decidido ir a visitarla en su hogar. La mujer, con un mes de anticipación, supo de la visita de Jesús a su casa, y por esta razón cada semana armaba sus planes para poder recibirlo en un lugar limpio y ordenado; sin embargo, cada semana que pasaba, la mujer no encontraba el tiempo disponible para limpiar y ordenar su hogar. Así pasaron los días, hasta que llegó el de la visita de Jesús. Éste tocó a la puerta de la mujer, y ella, sorprendida, no quería abrirle porque su casa estaba muy sucia y desordenada. Lo que la mujer no sabía era que Jesús venía preparado para ayudarle a limpiar su hogar
Así como la historia anterior, nosotros también somos afortunados, pues Jesús, al darnos la vida, nos da cada día la oportunidad de recibirlo en nuestros corazones. En nuestro hogar Él quiere habitar y no está dispuesto a venir solamente por los corazones limpios, sino que se ofrece a venir a limpiar la suciedad y el desorden de nuestra casa.
¿Cómo hablar con Dios?
A través de la unión con Dios por medio de la oración sincera, que nos ayuda a corresponder a su voluntad y rechazar pensamientos, fantasías y deseos impuros.
Jesús nos enseñó a orar con confianza y sin límite al Padre, a fin de ser conducidos por Él, estar vigilantes y dar todo para luchar por el Reino de Dios.
Jesús nos enseñó a dirigirnos a Dios como “Abba” (Papá). “Si oramos en el Espíritu de Jesús, especialmente el Padrenuestro, seguimos los pasos de Jesús y podemos estar seguros de que llegamos infaliblemente al corazón del Padre” (YOUCAT, 477).
El corazón de Jesús es un mar de bendiciones, ahí dispuestas para nosotros; mas, para aprender a recibirlas, hay que unirnos al Sagrado Corazón de Jesús en oración, y lo que recibiremos de Jesús será el intenso amor de ser uno con el Padre; ser totalmente del Padre, escuchar plenamente al Padre, entenderse mutuamente del todo con el Padre por la fe, y querer todo lo que quiere el Padre.

¿Sabías que?…
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el Costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia, y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.
A Santa Margarita María de Alacoque se le apareció Jesucristo, y tal como se ve en algunas imágenes que representan esa visión, sobre el manto aparece su Sagrado Corazón, rodeado de llamas, con una corona de espinas encima, y una herida. Y Jesús, señalando ese Corazón con la mano, le dice: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a la gente y, en cambio, recibe ingratitud y olvido. Tú debes procurar desagraviarme”.
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