CORPUS CHRISTI
Publicado en web el 14 de junio, 2012Centenaria tradición del Corpus
En los Cielos, en la Tierra, en el Seminario… ¡Sea por siempre Alabado!
Ricardo López Díaz, 4o de teología
El martes 12 de junio, fieles a la ya antigua tradición, se llevó a cabo con gran esplendor e inigualable solemnidad la Fiesta del Corpus Christi, que lejos de ser algo repetitivo que deje el insípido regusto de “siempre lo mismo”, ofreció algo nuevo qué admirar y renovó, en quien estuvo bien dispuesto, el amor a Jesús vivo en la Eucaristía.
Participaron en esta solemne fiesta los seminaristas mayores y menores, varias decenas de Sacerdotes, los Obispos Auxiliares José Leopoldo González González y Miguel Romano Gómez, Rector del Seminario, y por primera vez, presidiendo esta Celebración, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara. También nos vimos honrados con la asistencia de numerosas personas amigas del Seminario, que no pierden la oportunidad de concurrir a tan hermosa festividad.
Tanto esplendor no se improvisa
Los altares monumentales, el Seminario entero cantando partes de la bella Missa Choralis, y tantos otros detalles, desde luego que no pueden hacerse en un solo día ni son fruto del trabajo de unos cuantos voluntarios. Una de las cosas más bellas de la Celebración del Corpus es que representa una ocasión, como pocas, para sacar lo mejor de nosotros mismos.
Desde mucho tiempo atrás, se lanza la convocatoria para los proyectos de los Altares que, como se puede verse, no consisten en colocar una mesita con cortinas y floreros, sino que son verdaderas obras de arte, producto de mentes creativas a quienes Dios ha dado ese don. Pero, si bien uno es el que diseña, todos son los que, con espíritu de colaboración, ponen manos a la obra. Es muy significativo ver a los seminaristas, con semanas de anticipación, poniendo cada quien sus dones al servicio: unos pintando, otros armando la estructura, otros elaborando los arreglos florales, otros tiñendo aserrín… Y el día anterior a la Fiesta resulta realmente maratónico para aquéllos que hasta altas horas de la madrugada continúan trabajando para tener a punto todos los detalles, antes de iniciar la Solemne Procesión.
Pero, en tanto trabajan los que construyen los Monumentos o Altares, el resto del alumnado no está ocioso, pues hay quienes se afanan en hacer el aseo y arreglo general de la Capilla, que ese día debe lucir como nunca, mientras que los miembros de la Schola Cantorum y de la Orquesta ensayan afanosamente la ya mencionada Missa Choralis, de la autoría de Licinio Réfice, que tiene la particularidad de intercalar partes el Coro con el Pueblo. Para ello, desde luego, a los seminaristas menores se les ensayan esas partes con mucha anticipación -y paciencia- con el fin de, el día anterior, hacer el ensayo general, tanto de los cantos de la Celebración Eucarística, como del recorrido de la Procesión con el Santísimo.
Alguien podría decir: «¿Y todo esto, para qué? ¿Hacer tan monumentales altares, que implican tanto tiempo y gastos, para que se utilicen sólo escasos minutos y luego se desechen? ¡Qué desperdicio!». De la misma manera pensaba Judas cuando una mujer, queriendo manifestar a Jesús su gran amor, derramó sobre su cabeza el frasco entero de un carísimo perfume. Sólo quien ama al Señor y sabe que a Él no se le escatima nada, puede comprenderlo. Y que lo que materialmente se gasta, se gana en inestimables valores, como la solidaridad y la creatividad. Y que, en realidad, tal desperdicio no existe, pues varias obras de arte que se han creado para esta ocasión, han quedado como legado permanente para el Seminario, y muchos de los materiales utilizados se reciclan, como fue el caso, en esta ocasión, de la tabla-roca que se compró para uno de los Altares, y que será destinada a algunos arreglos de la Casa.
Nuevamente lo de siempre,
pero siempre nuevo
En su homilía, nuestro Arzobispo habló de la importancia de reconocer a Jesús en la Eucaristía, pero que ello ha de llevarnos a reconocerlo también en sus demás presencias: el Cristo vivo que está en los hospitales, en las cárceles, en la desesperación de quienes sufren por no tener una vida digna… y a los cuales hay que tenderles la mano, fieles al mandato evangélico de las obras de misericordia.
Después de la emotiva Celebración, se llevó al Santísimo Sacramento en Solemnísima Procesión por los Altares. El primero fue el de la Facultad de Teología, que bajo el lema “Hemos venido a adorarlo”, evocó la Adoración de los Reyes Magos. Siguió el Altar de la Facultad de Filosofía, alusivo al 50o Congreso Eucarístico Internacional que se está llevando a cabo en Irlanda, y se concluyó con el Altar que elaboraron alumnos del Seminario Menor, realmente majestuoso, cuyo tema fue la centralidad de la Palabra de Dios.
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