Niños votantes Hoy, espectadores; en un futuro, actores
Publicado en web el 7 de junio, 2012De manera inadvertida, muchísimos menores de edad y en uso de razón se han enterado más de la cuenta, a través de las Redes Sociales, de otros Medios y de los comentarios que a diario hace la gente, de cómo anda la lid con miras a los Comicios. De manera advertida, pero no impugnada, se manipula abiertamente su inocente imagen en la propaganda de los Partidos.
José de Jesús Parada Tovar
¿Qué pensarán los niños mexicanos acerca de las campañas político-electorales que se desarrollan desde abril a lo largo y ancho de la República? Acostumbrados a escuchar y a ver publicidad todos los días, en cualquier parte y a través de todos los Medios de Comunicación, ¿qué les dirá la propaganda partidista?; ¿qué tan parecida o diferente de los anuncios comerciales les resultará la verborrea de los candidatos tratando de vender sus productos-promesas?…
Lo cierto es que también a los menores les atosiga el hastío de esa andanada incontenible de mensajes de quienes, según afirman, se ocuparán de ellos -de la niñez, pues- apenas asuman el Poder. A escasos días de las Elecciones Federales y Estatales en Jalisco, tanto para Presidente de la República y Gobernador del Estado como para Senadores y Diputados Locales y de la Unión, también oyen a sus mayores discutir sobre las alternativas.
¿La mejor edad?
Los más probados transmisores de la experiencia a través de la Historia aseguran que la mejor etapa de la vida humana para el aprendizaje es precisamente la infancia; ese estadio de la existencia que se asimila a un observatorio de todo lo que pasa, a una esponja que todo lo retiene. Y, si esto es así, ¿qué calidad posee la enseñanza que le estamos compartiendo los adultos, de palabra y con hechos?
Habrá que tomar en cuenta, además, las consideraciones y advertencias que formulan los psicólogos en el sentido de que, durante la pubertad, a los adolescentes (catalogados como menores, por Ley) se les voltea el mundo cuando compaginan la realidad con la mentira, las promesas con los engaños, los ídolos con las desilusiones. Y todo eso suele envolverlos y revolverlos en el hogar, en la escuela, en la diaria convivencia general.
Otros muchachos, que ya rebasaron la minoría de edad, como también sobrepasaron en muchos tantos la cifra de 131, reflejan ahora, de manera emergente, al principio espontánea y hoy no exenta de imitación e influencia masiva, ese hartazgo de politiquería convenenciera, tan lejano de la política civilizada. Son jóvenes, en su inmensa mayoría, acaso indigestados con las lecciones del Poder que han experimentado desde la primera edad, y actualmente conscientes de su responsabilidad como incipientes ciudadanos y universitarios pensantes.
Y bien, ¿en la edad adulta también se aprende?… Habría que respondérselo a las generaciones de relevo, que nos observan indiferentes, acostumbrados a ir pasándola, resignados a que todo siga igual. Eso sí, buenos para expandir chismes y rumores de los candidatos; ocurrentes para inventar y difundir chistes; ignorantes de la Historia, de los principios de cada Partido y de la trayectoria y propuestas de cada aspirante; indecisos y pusilánimes a la hora de exigir y reclamar.
La voz de los niños
Con todos esos riesgos, latentes o en embrión, los pequeños se asoman a la realidad, tratando de distinguir entre la piel y el maquillaje, y de descubrir por qué son tan diferentes el curso y el discurso.
Aunque sea en ensayos, a veces para cubrir apariencias, a grupos del sector infantil se les ha invitado a participar como “Regidores o Diputados por un día”, acudiendo a los Cabildos Municipales o al Congreso del Estado para simularse Funcionarios o Legisladores que representan al pueblo. Invariablemente, y con la soltura que da una lucidez incontaminada, los niños han propugnado por el establecimiento y vigencia de los valores que le dan solidez y madurez a la Sociedad.
Por su parte, el Instituto Federal Electoral, IFE, tuvo la buena idea de montar, durante el último domingo de abril, módulos de acceso a los niños para invitarlos a votar en pro de esos ideales que deben ser denominador común y práctica ordinaria en la vida de los pueblos: la paz y la armonía social, el cese de la violencia, el respeto irrestricto a la mujer, el combate a las adicciones, la lucha permanente contra la contaminación y la degradación ecológica, la vigencia de los derechos que asisten a la infancia, las oportunidades de trabajo y de estudio…
¿Serán tomados en cuenta el pensamiento y las aspiraciones que los menores plasmaron en esta encuesta y carta de intenciones? Porque, se supone, el IFE, organismo ciudadano de enlace con el Gobierno y con los Partidos, les habrá hecho llegar los resultados. No se trató, pues, de una exhibición de convocatoria (en todo caso, curiosamente, la mayoría de las “casillas” infantiles se instaló en las afueras de los templos católicos, y ya podrá deducirse una estadística a conveniencia). Tampoco se intentó poner en escena a los infantes, como lo hacen algunos Medios para “descubrir talentos”. En todo caso, quedó una muestra de la participación de ellos, que pronto serán actores y protagonistas de una Democracia que, por ahora, en México, no ha dado el paso para dejar de vestir pañales.
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