16 de Junio de 2013
Año XII
No. 854
| Tema de la Semana | Edición:

Un sufragio por la paz Conciencia nueva y voto informado

Publicado en web el 14 de junio, 2012

Urgen cambios El Debate de los Candidatos a Gobernador en Jalisco

Jorge Carrillo Sánchez
Pre Debate
Para los ciudadanos, la forma de hacer campañas electorales está en entredicho; para los politólogos, está en evolución; los ciudadanos demandan  que los Partidos y sus Candidatos también evolucionen en su preparación profesional y su disposición, hacia campañas actualizadas y convincentes.
Hay, básicamente, dos formas de caracterizar el voto: una, es el voto informado; la otra, el voto no informado. Indispensable, para decidir el voto, es el conocimiento de los Candidatos, de sus propuestas, de su carácter, de su personalidad, de su “idea de gobernar”.
El Debate entre Candidatos, por lo tanto, es el espacio ideal para mostrar lo que piensa cada uno acerca de algún tema o asunto; apreciar las diferencias entre ellos, y responder los cuestionamientos y las objeciones que, también, cada cual tenga de los otros. Es cuando la propia visión y las ideas que se esgrimen sobre Sociedad y Gobierno, salen a relucir como armas de combate político-electoral que los aspirantes poseen y utilizan.
El Debate nos  permite distinguir entre la mera propaganda partidista de un Candidato y la cualidad personal para actuar y manejar un Gobierno. Podemos  apreciar la diferencia entre leer discursos y repetir ideas, y mostrar el conocimiento de las realidades y los procesos que vive la Sociedad.
En Jalisco, el segundo Debate de los Candidatos a Gobernador se desarrolló en las instalaciones del Sistema Jalisciense de Radio y Televisión y tuvo una duración de 90 minutos; fue moderado por el Periodista Ramiro Escoto Ratkovich. Debatieron: Fernando Guzmán Pérez Peláez, del PAN; Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, del PRI; Fernando Garza Martínez, del PRD; Enrique Alfaro Ramírez, del Movimiento Ciudadano, y María de los Ángeles Martínez Valdivia, de Nueva Alianza. Los temas a debatir fueron: Salud, Seguridad Pública, Desarrollo Humano y Ecología. Cada candidato tuvo la palabra por un total de 16 minutos.


El Debate
Entre las propuestas en materia de Salud, Seguridad Pública, Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, el Debate  fue aprovechado por los Candidatos para lanzar acusaciones a sus adversarios.
Le presentamos una muestra, para su análisis, que reseñaron los principales periódicos del Estado, y la Radio y TV de Jalisco. Destacaron las descalificaciones al puntero, según las encuestas, el Candidato de la Coalición PRI-PVEM, Aristóteles Sandoval, así como al representante del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro.

Guzmán: “Alfaro: organizaste una marcha por la paz con la excusa de una amenaza, pero cuando asesinaron al Director de Catastro, no asististe”.

Alfaro: “Las difamaciones muestran el miedo. Ya vimos cómo empezó el Candidato del PAN. Nos tienen miedo porque ya vencimos el partidismo en Jalisco y les vamos a quitar el monopolio del poder público y el negocio que han hecho del Gobierno”.
Guzmán: “Me asombra cómo miente Aristóteles. En dos años en Guadalajara, llevaste al Municipio a  los últimos lugares de transparencia mexicana. No se pueden mostrar documentos, pero ahí están las estadísticas. Cinco Gobiernos del PAN llevaron a Guadalajara a los primeros lugares; luego llegaste tú, y lo llevaste a los últimos”.
Sandoval: “El Municipio que más tiene narcolaboratorios es Tlajomulco. Es el origen del problema, de este cáncer que está envenenando a la Sociedad”.
Alfaro: “En efecto, Jorge. En Tlajomulco hemos desmantelado laboratorios de droga, en colaboración con el Ejército. Pero no es un tema de competencia municipal; ¿por qué engañan a la gente? ¿Y por qué en Guadalajara no desmantelan los narcolaboratorios? ¿O qué, en Guadalajara no hay droga?
Sandoval: “Es lamentable que Alfaro quiera descalificar el trabajo del Ejército, que fue el que descubrió los narcolaboratorios, porque la Policía no sabía nada”.
Garza: “¿Por qué no nos explica Alfaro por qué autorizó 60 nuevos fraccionamientos en el Municipio de Tlajomulco, y cómo está dejándolo con una deuda de mil 700 millones de pesos debido a la construcción de un edificio administrativo, para el  cual le dio la concesión a una empresa de Raymundo Gómez Flores? ¿Por qué no nos dices cuál fue el compromiso que adquiriste con Eduardo Rosales?”
Sandoval: “No hay desarrollo urbano si no hay desarrollo humano. Hoy se autorizan indiscriminadamente fraccionamientos, como en Santa Fe”.
Alfaro: “Aristóteles: deja de mentir a los jaliscienses. En mi Administración no se aprobó un solo fraccionamiento que infringiera el uso de suelo. Todo se hizo sin corrupción, cosa que no pasó en Guadalajara. ¿Por qué no explicas cómo modificaste los usos de suelo en colonias como Providencia, Lafayette, Americana, levantando suspicacias? ¿Por qué se autorizaron casinos en zonas habitacionales?”.
Sandoval: “No vamos a hacer un Macrobús, señor Fernando Guzmán, para hacer negocios, sino para eficientar el transporte”.
Guzmán: “Aristóteles: para ti, el BRT no era opción, lo bloqueaste y perdimos 950 millones de pesos, que se fueron a Nuevo León. Dijiste que ibas a traer un tren flotante y se te olvidó esa historia. No podemos estar con ocurrencias”
Sandoval: “No me arrepiento de haberme negado al Macrobús, porque acabó con el desarrollo económico de la zona (…) Como Presidente Municipal, conseguí 450 millones para el Tren Ligero, y no los quisieron aplicar”.
Alfaro: “Aristóteles: coincido contigo en que todos somos el cambio. Pero tú y tu Partido representan todo, menos el cambio; representan la política de la desmemoria y una afrenta a la inteligencia de los mexicanos y los jaliscienses”.

Después del debate
Casi por terminar las campañas electorales, los ciudadanos se preguntan si los Candidatos tienen el perfil adecuado para gobernar.
Charles Green, experto en cobertura electoral, de la Universidad Internacional de La Florida,  señala que “en estos tiempos, el respaldo que un Medio de Prensa le dé a un Candidato en sus Editoriales tiene muy poco impacto en los votantes, porque muchos lectores han perdido la confianza en las coberturas de campaña en general.”  Hoy, el espacio de credibilidad se trasladó a las Redes Sociales.
El ciudadano común, los empleados, las amas de casa, los estudiantes tanto de Universidades públicas como privadas, perciben que es necesaria ya una profunda reforma del sistema democrático mexicano. Se trata de ciudadanos empoderados, valiéndose de su derecho a opinar. Las tareas pendientes son: superar la democracia de Partidos, ya que éstos son incapaces de una genuina regeneración. Es necesaria, también, una  reingeniería de las instituciones electorales, de tal manera que sean las supremas calificadoras que dan o niegan el pase a toda persona que pretenda ser Candidato,  con absoluto respeto a la Ley, y la evaluación periódica de los funcionarios. Es urgente depurar los órganos responsables de impartir justicia, desterrando la impunidad.
El camino para el cambio: una ciudadanización capaz de movilizarse de tal manera que las reformas sean un hecho, no una promesa siempre pospuesta para el siguiente trienio o sexenio.

Con  lupa El segundo Debate

Pbro. Armando González Escoto
Cronista de la Ciudad

Los temas fueron: Política y Gobierno; Economía y Empleo; Seguridad y Justicia; México en el Mundo; Desarrollo Sustentable. Pero, antes de revisar lo que los Candidatos dijeron sobre estos asuntos, es conveniente recordar la percepción que, en general, tienen los mexicanos sobre los temas del Debate:
Que la política es corrupta y el Gobierno sigue siendo malo. Que el dinero no ajusta, por más que la gente trabaje; no hay empleo, y el que hay es mal pagado. Que México se ha vuelto un país muy inseguro para todos, y la justicia es la otra cara de la corrupción. Que la mayoría de los mexicanos sabe poco, y poco le interesa saber cuál sea la situación de México en el mundo. Que el concepto “desarrollo sustentable” es tan desconocido para la gente, como un Teorema de Pitágoras.

Cuestionamientos
¿Qué pensar de los temas planteados para el Debate? Que se trazaron en orden a satisfacer las expectativas de todos los órdenes sociales, desde las premisas más comunes y compartidas, como son seguridad y empleo, hasta los asuntos que interesan solamente a personas más informadas y de mejor condición económica, como es el tema de México en el mundo, y el desarrollo sustentable. Que de ninguna manera podía exponerse todo en dos horas.
¿Fue un Debate? No, porque un Debate es la discusión de un tema entre varias personas que aportan, discuten, coinciden o difieren, para, finalmente, establecer conclusiones, nada de lo cual ocurrió en el Debate de los Candidatos a la Presidencia de la República. Fue, más bien, un Pánel en el que cada Candidato expresó su punto de vista sobre los temas señalados, salpicando su participación con denuncias y señalamientos a los Partidos y gobernantes de los contrincantes, y en este punto se destacó Josefina Vázquez Mota.
¿Quién ganó el debate? Ni un Pánel ni un Debate son una competencia para ver quién gana. En nuestro caso, el de un Pánel de propuestas, lo que advertimos es lo que cada Candidato opinó, la manera en que lo expresó, el conocimiento o información que tenía del tema, su postura y su propuesta; en todo caso, la pregunta sería: ¿Quién pasó, y con qué calificación, esta especie de prueba “Enlace” a la que se sujetaron los Candidatos, desde luego, sabiendo de antemano las preguntas? Pero, de igual manera, este “pase” podría advertirnos sobre la capacidad de respuesta y soluciones realistas que pueden esperarse de quienes aspiran a servirnos desde la Primera Magistratura, y a quien hemos de pagar, y bastante bien.
¿Cuál era la intención de los candidatos participantes?
La intención prioritaria de los debatientes era hacer un buen papel, que les garantizara obtener más votos. Desde esta perspectiva, el foro del Debate se volvió un “aparador”, un “mostrador”, donde cada Candidato buscaba venderse a sí mismo como el mejor posible; esto significó una fuerte apelación a la Mercadotecnia, al manejo cuidado de la propia imagen, del vestuario, de los gestos, de las posturas y los ademanes; pero, sobre todo, del discurso, ya que todos querían competir con ideas novedosas, revelando información desconocida o reservada, confrontando posturas, delatando amistades peligrosas, padrinazgos discutibles y, desde luego, ofreciendo soluciones inmediatas, apenas logren la Presidencia. Ciertamente, el Debate fue una expresión civilizada, a más no poder, de la lucha democrática; una lección elocuente de las exigencias del comedimento político; una demostración de lo que significa, para un político, “saber comer basura sin hacer gestos”, porque está de por medio ganar o perder.

Las propuestas en el Debate:

Política y Gobierno
Ningún Candidato asumió la cuestión fundamental: la urgente reforma del sistema político mexicano y de nuestro sistema democrático, que destierre la impunidad y permita a la ciudadanía relevar de su cargo a quienes no cumplen con su tarea o abusan de su posición. Las propuestas giraron en torno a soluciones de superficie, como reducir el número de Diputados y Senadores, desaforar a funcionarios elegidos por votación;  disminuir sus percepciones económicas, e incluso suprimirlas, para repartir ese dinero a todas las familias mexicanas, mes por mes, así como reelegir Diputados y Alcaldes. Nada con respecto a la irresponsable actuación de los Partidos que eligen para las Cámaras Legislativas un sinnúmero de personas ineptas e irresponsables en su ejercicio; nada sobre la supresión del Senado, o la aplicación de evaluaciones al desempeño con consecuencias concretas.

Economía y empleo
Los expositores oscilaron entre ignorar el impacto del actual sistema económico sobre la realidad mexicana; presumir la reducción de pobres que se hizo durante tal o cual desempeño; señalar que el neoliberalismo ha fracasado, y hacer generosas ofertas de dar dinero a los ancianos y a las madres solteras, erradicar la pobreza alimentaria, apoyar a las familias. En fin, prometieron hacer con nuestro dinero todo lo habido y por haber, excepto pedir nuestra opinión al respecto. Por otra parte, resulta poco creíble la promesa de mejorar los recursos públicos, cuando uno de los Candidatos participantes en el Debate reservó 12 pisos del Hotel Hilton para él y su comitiva. No le falta razón a otro de los debatientes cuando afirma que erradicar la corrupción y, si no eliminar, por lo menos reducir los altos salarios, primas y dietas de los funcionarios públicos, daría al país notables recursos, aplicables a las necesidades sociales.

Seguridad y justicia
Al hablar sobre el grave asunto de la seguridad y la justicia, todos los Candidatos parecían caminar sobre terreno minado: no es lo mismo decir “yo mantendré al Ejército en las calles”, que decir: “la gente me ha pedido que lo mantenga”; con igual generalidad se habló de “ajustar la estrategia de seguridad” o de “trabajar en una agenda bilateral”, se entiende, con Estados Unidos. En ambas frases es más lo que se oculta que lo que se afirma.

México en el mundo
En el primer arranque de los debatientes pareció que “el mundo” se reduce a Estados Unidos. En su segundo aire, quedó la impresión de que toda relación de México con el mundo es de tipo económico, y que debe ser de una mayor amplitud; de ahí la sugerencia de Tratados de Libre Comercio con China o la apertura comercial a las oportunidades de la Región Asia-Pacífico. No faltaron señalamientos sobre la pérdida del liderazgo político de México, y nada se dijo sobre el intercambio que debe darse entre los países a nivel de educación, cultura, modelos democráticos, etcétera.

Desarrollo sustentable
A tenor de las abundantes ofertas asistencialistas de los Candidatos, quedó claro que el asunto del desarrollo sustentable no forma parte de su competencia, a pesar de sus afirmaciones a favor de éste.

Algunas líneas generales:

Los Candidatos ante la Historia
Analizando la diversa postura de los Candidatos con respecto a la Historia Nacional, podemos advertir lo siguiente: para la izquierda, la Historia sigue siendo la que hicieron aquellos personajes a los que tienen como héroes, con total ausencia de una crítica objetiva del pasado, tratándose, sobre todo, de una Historia que, como la nuestra, ha sido tan manipulada. Para la derecha, la Historia se reduce exclusivamente al espacio de tiempo gobernado por la oposición, en el cual no reconocen acierto ni virtud alguna. Para la ambidiestra, la Historia no existe: hay que ver al futuro; la memoria puede resultar peligrosa.

Los Candidatos ante el Debate
Sin duda lo que más sorprendió fue el crecimiento y madurez de Josefina Vázquez Mota, mejor plantada, con mayor seguridad y firmeza, con un discurso sazonado, contundente. Enrique Peña Nieto abandonó la apariencia de triunfador y mantuvo una posición de equilibrio, de mesura y manejo político. Andrés Manuel lucía con un cansancio no de tres meses, sino de seis años, pero con la misma vitalidad en las ideas, con sentido del humor, con un fondo de sinceridad en sus creencias. Gabriel Quadri siguió siendo él mismo: un académico bien preparado, que propone e intenta involucrar a todos en sus proyectos, a la vez que afirma, una y otra vez, que no es político, aunque lo esté siendo.

La perspectiva
Nuevamente nos quedó bien claro que no habrá cambios significativos en ninguno de los asuntos de éste ni del anterior Debate, en tanto no exista en México una verdadera ciudadanía, una opción genuina por una democracia no sólo electoral, sino permanentemente participativa. Que el verdadero cambio exige o la movilización ciudadana, si somos realistas, o una postura de los tres Poderes que de manera comprometida lo impulse, si somos optimistas.

… a discusión

En qué creen los que no creen…

Pbro. Alberto Ávila Rodríguez

Ha sido este titular, en qué creen los que no creen, un enunciado recurrente en libros o capítulos de pensadores, filósofos, teólogos, catequetas. Y  podemos referirlos, por extensión, a los profesionales de la política. ¿Es una pregunta capciosa, una sentencia para distraer, una verdad de perogrullo, o razones a fin de entender y tener motivos para oír y hablar con los demás? Creencias son razones, y las razones nos dan justificaciones, válidas o no, para hacer o dejar de hacer en la familia, en la política, en las venas más profundas del país: la Sociedad, la Cultura, la Educación, nuestros planteamientos grupales o personales.
Brotan a borbotones las consecuencias. Nuestros pueblos tienen creencias, los docentes hacen de ellas materia de sus discursos; los políticos también se enfundan en creencias nobles o innobles; con ellas hacen propuestas o Programas de Gobierno y trabajo. Los grupos religiosos hacen de las creencias su modo de vivir, de pensar y hacer; de ahí la fuerza o debilidad de las creencias.
Nuestros políticos, ¿deben de creer en algo sin llegar a ser confesionales, o deben ser ayunos de creencias y abstenerse de cualquier moral que quiera someterlos, juzgarlos o clasificarlos? Cuando lanzan sus argumentos y planteamientos de campaña, ¿qué clase de pueblo pretenden gobernar, qué clase de creencias pueden avalar en su ejercicio de Autoridad? Las preguntas y afirmaciones pueden extenderse casi de manera exponencial en una discusión vastísima.
Todos tenemos algunas convicciones, que son como los rieles que van conduciendo nuestras vidas y derroteros de esperanza. Por contraparte, existen individuos que “se van por la libre”, sin querer responder a ninguna convicción, sin querer cobijarse bajo creencia alguna, aunque sea virtual. Sucede en nuestras vidas que nos desintegramos interiormente, y es entonces cuando perdemos comunicación con nuestras emociones, creencias y pensamientos y nos encontramos de repente viviendo una historia sin soporte y haciendo demasiado ruido exterior. Así, nuestras creencias se desmoronan.
En muchos discursos de campaña, sospechamos  que los Candidatos, en sus programas de trabajo, corren el riesgo de dar bandazos de un extremo a otro, sin demostrar una columna vertebral de su ideología. Parecen no creer, no tener convicciones, pues se empeñan en presumir una postura “liberal”, que quiere decir, en el fondo: comprometida con nadie.
Pero, un Gobierno así, ¿puede funcionar en el México de hoy?  O habrá que examinar en los Partidos y en las personas cuál es la axiología, su escala de valores  humanos. No somos jueces de sus convicciones religiosas; queremos, solamente, conocer sus presuntos y futuros planes de trabajo. Y nosotros, las mayorías o minorías, ¿nos sentimos con ellos identificados? Creer en una posición o  creer en la contraria, son cosas que están, en el momento presente, antes de votar… a discusión.

*ASÍ LO VEO

Alertas ante la manipulación

Javier Cruz

Recientemente leí un Artículo en el que revelaban cómo la manipulación, a través de la comunicación dirigida (llamada estrategia de manipulación mediática), causa un gran efecto en la población, especialmente en aquélla con muy poca capacidad de discernimiento, lo cual faculta para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo ficticio, lo que es conveniente para la persona y lo que no lo es, etc.
Se trata de diez estrategias bien diseñadas, de las cuales pueden ser aplicadas una o varias, ya sea concatenadas o bien de forma independiente.
Para efectos de esta reflexión, que pretende ayudar a ser conscientes y caer en la cuenta de cómo muchas medias verdades, o de plano mentiras disfrazadas, han venido infiltrándose en nuestra vida de fe, al grado de trastocar los valores trascendentes y su jerarquía, elegiremos hoy la llamada “Estrategia de la gradualidad” que, para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por un tiempo suficientemente amplio.
Esta estrategia, aplicada a nuestra fe cristiana, puede lograr, y de hecho lo ha logrado, especialmente cuando la mayoría de bautizados la tiene ‘sostenida con alfileres’, socavar y trastocar principios doctrinales en un breve tiempo. Para ello, según nuestras observaciones, se privilegian los anuncios comerciales y los Noticieros de los Medios de Comunicación para estar repitiendo, de una forma u otra, la falacia que quiere difundirse y arraigar en una Cultura, en una Sociedad determinada.
Como muestra de ello está, en primer lugar, el tratamiento tendencioso de los casos de ministros pederastas, que a base de insistir machaconamente, han llegado a suscitarse reacciones desproporcionadas, sobre todo porque quienes las difunden gustan de exagerar y generalizar, afectando a todo el gremio y a la Iglesia en su conjunto.
En segundo, se encuentran verdades tan fundamentales como lo es el pecado y el infierno, que han sido banalizadas y ridiculizadas con esta estrategia; y así, manipulando las conciencias, han influido en las creencias del pueblo, al grado de desacreditar esas verdades.
En estos días se puede ver y oír, por ejemplo, una publicidad que trivializa y ridiculiza al pecado, con tal de promover el consumo de la manzana.
Es preciso, pues, estar atentos, alertas y en una formación doctrinal continua, para no caer en el juego de la manipulación, que nos lleve, inadvertidamente, a caer también en el garlito, y ello afecte nuestra relación con Dios y con su Iglesia.

Yo, así lo veo… Tú, ¿cómo lo ves?

¿Graciosa concesión?
1947: las mujeres pueden votar

“¡Instante de tremenda responsabilidad para nosotras las mujeres!,  porque de hoy en adelante, el voto femenino va a pesar en los destinos de nuestra Historia”. (Emma Galán, 1947).

Pbro. Germán Orozco Mora
Mexicali, B.C.

“Dentro de algunas semanas, votaremos. Las mexicanas podremos votar; es decir, elegir y ser elegidas para ocupar cargos en el Gobierno y Administración del Municipio”. Con este párrafo expresaba su admiración Emma Galán ante la oportunidad femenina de sufragar en Comicios. Esto ocurrió cuando el Presidente de la República, Miguel Alemán Valdés, envió, el 4 de Diciembre de 1946, a ambas Cámaras del Congreso de la Unión, la Iniciativa de Ley para reformar la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos,  “concediendo el voto a la mujer, pero sólo en los Municipios, a manera de experiencia”.

Poco a poco

Hasta 1953, en la Presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, sería reconocido e incorporado constitucionalmente en México el voto de la mujer. Actualmente, las mujeres no sólo pueden votar; incluso han sido Candidatas a la Presidencia de la República: Rosario Ibarra de Piedra, en dos ocasiones, por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; Marcela Lombardo Otero, por el Partido Popular Socialista; Cecilia Soto González, por el Partido del Trabajo; Patricia Mercado Castro, por el Partido Alternativa Social Demócrata, y Josefina Vázquez Mota, por el Partido Acción Nacional, en la presente contienda

Justificación

¿Qué importancia tiene la participación política de las féminas?: “La mujer sentirá y siente los mismos impulsos que el hombre; tiene la misma voluntad decidida de trabajar por su país”, expresa Emma Galán, y añade: “Por esto, la hora del voto es la hora de nuestra participación y de nuestras responsabilidades en los asuntos del país.
“Puede ser que algunas de nosotras debamos tomar una participación más directa. La mayor parte de los problemas municipales son de la competencia de la mujer: asistencia social, escuela, educación popular, higiene, moralidad pública. Y no se ve por qué tendría qué ser extraña la mujer a los problemas del urbanismo, de la agricultura, de la industria, de los transportes, de las finanzas”.
Y así seguía escribiendo en 1947: “Somos tantas o más electoras que los hombres. Podemos influir en el curso de las cosas y ayudar a mantener el orden para elevar a nuestra Patria. Ojalá no hubiera una mexicana, una verdadera cristiana, que dejara de comprender la grandeza de este hecho nuevo, que para nosotras es un derecho y un deber.
“Cuando la mujer no podía votar, vivíamos en un estado de injusticia, en contradicción con la igualdad de derechos proclamada por la Revolución. Tras el voto masculino y femenino, se habla de un Voto Familiar. Necesario que voten los padres y los hijos, para acabar, de una vez por todas, con esas leyendas propicias a los egoísmos, a la pasividad, la irresponsabilidad y el desinterés por la vida social”.

Consideraciones válidas

Esto, como queda dicho, lo escribió la señora Galán en 1947. Ahora échele usted pluma: de 1947 a 2012 se han cumplido sesenta y cinco años de que las mujeres pudieron comenzar a  participar electoralmente a nivel municipal, y cincuenta y nueve de que pudieron hacerlo en Elecciones Federales.
Por eso, cuando el Arzobispado de Monterrey elaboró, en 1987, la Exhortación Pastoral sobre el Derecho-Deber de Participación Política de los Ciudadanos, evocaba diversas consideraciones. Por ejemplo, que la postulación de una mujer como Candidata a la Presidencia de la República expresaba la creciente fuerza femenina en este campo, así como la mayor presencia de la mujer en el ambiente político, manifestada en su muy generoso compromiso en movimientos populares, organización cívico-política no partidaria y en los mismos partidos políticos.

Importancia de su cantidad y calidad

Vale la pena rememorar otras de las reflexiones que, motivadas por el entonces recién (1947) logrado derecho a votar de la mujer, escribió la multicitada Emma Galán a este respecto: “El hecho de depositar de cuando en cuando una boleta de voto, no aparta, a la mujer, ni de la cocina ni de la cuna de sus hijos. Se trata solamente de que aporte su corazón de patriota, su deseo por el bienestar familiar y su comprensión. Es necesario que esa inteligencia, esa comprensión y esa movilidad del genio de la mujer se dirijan a los intereses generales que necesariamente tienen su repercusión en el seno de su hogar, donde se dice que ella es la reina.
“Si, por desgracia, la mujer no responde a todo lo que se espera de ella, tendrá una responsabilidad mayor, porque pudiendo hacerlo, no supo colmar los abismos a que nos ha llevado la irresponsabilidad de los hombres que nos han gobernado.
Hermoso deber que me perfecciona como mujer y como cristiana. Más que nunca, cualquier abstención será una cobardía, una deserción. Ha habido muchas en nuestra Patria, y nosotras nada hicimos por empujar a los cobardes, a los desertores de la vida cívica, para que cumplieran con su deber”.
Eso ya no debe existir, y mucho menos en las  trágicas condiciones actuales. Todo el porvenir depende, en gran parte, del voto tanto de hombres como de mujeres. Si Miguel Alemán abrió el voto femenino y Ruiz Cortines lo reafirmó constitucionalmente, hoy las mujeres, especialmente en su hogar, deben motivar a sus hijos a ejercer su derecho y deber cívico de votar este domingo 1º de Julio de 2012.

El sufragio del católico No es un “voto útil”, es un voto en conciencia

Mónica Livier Alcalá Gómez


Hay valores que no son negociables. La Iglesia Católica, por dos mil años, ha sido fiel en la defensa de la persona humana, y su doctrina es muy clara al respecto. Quien se considere creyente deberá, por tanto, tener en cuenta estos valores para lograr una Sociedad más justa, más equitativa, en la cual se construya el Reino de Dios.
Los Obispos mexicanos, en su Mensaje en torno al Proceso Electoral, piden a los católicos emitir su voto de manera consciente, informada y responsable: “La doctrina de la Iglesia propone aprender del pasado los principios que necesitan ser transmitidos de manera positiva a las nuevas generaciones, como el valor de la vida y el de cada ser humano. Ante los nuevos desafíos en el tiempo presente, es necesario recurrir a la Historia, como Maestra de la Vida, para descubrir cimientos sólidos de nuestro futuro”.

¿Se presenta la Iglesia a estas elecciones?

La Iglesia no tiene un Partido que la represente: “La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal de que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo” (Juan Pablo II).
Sin embargo, engañar demagógicamente al electorado es una grave falta que afecta al sistema democrático que México presume vivir, además de que tiene graves consecuencias.
“Se trata de elegir a quienes, creíblemente, pondrán remedio con el justo empleo de los recursos y la gestión de los presupuestos; la defensa de la vida en todas sus fases; la maternidad y los retos de la familia; de la educación integral no entendida como cincel manipulador al servicio de una ideología; la atención a los más desfavorecidos y sus situaciones de desempleo y vivienda; la eliminación de la violencia y sus causas, en una Sociedad frívola y crispada; el desencanto de nuestros jóvenes y la atención social a los ancianos; nuestra convivencia en un mundo culturalmente plural” (Monseñor Jesús Sanz Montes, OFM, Arzobispo de Oviedo, España, en referencia a las recientes Elecciones de su país).

Nuestros valores

El Papa Benedicto XVI, en diversas ocasiones, ha hablado sobre los valores esenciales en la vida cristiana. Ha sido muy claro en afirmar que existen principios elementales en cuanto a la actuación coherente del cristiano y la política. Básicamente, pueden resumirse éstos bajo algunos criterios, los “no negociables” para todo católico coherente:

Vida
La persona es sagrada e inviolable, desde la concepción hasta la muerte natural.

Familia
La familia nace del compromiso conyugal. El matrimonio es un voto, en el que un hombre y una mujer hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y el cuidado de los hijos.

Libertad de enseñanza
Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Son ellos -no el Estado ni los empresarios educativos ni los profesores- los titulares de ese derecho.

Bien común
El Estado está al servicio de la Sociedad, y no al revés. El papel de la autoridad es ordenar la comunidad política no según la voluntad del partido mayoritario, sino atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfección de cada persona, aplicando el principio de subsidiariedad y protegiendo al más débil del más fuerte.


El voto católico institucional no existe

El voto católico, como tal, no existe ni debe existir, por varias razones: “en primera, porque la Iglesia ha hecho un llamado muy claro -eje del Concilio Vaticano II- en torno a que los católicos estamos obligados a la buena ciudadanía por razones de fe”, afirma el Doctor Jorge Traslosheros, Director de la Revista “Vida Nueva” e Investigador de la Universidad Nacional  Autónoma de México; el propio Papa Benedicto XVI lo dijo en su reciente visita: “La solidaridad y la búsqueda del bien común es una obligación de caridad para el católico; entonces, un buen católico debe ser un buen ciudadano”.
Por tanto, el voto es obligatorio para todo fiel cristiano, ejercido con uno de los más grandes bienes con que cuenta: la libertad. “No puede haber un voto corporativo católico; lo que sí debe existir es un voto muy bien razonado. De hecho, los estudios del voto, sobre todo en Estados Unidos, demuestran que el voto menos predecible es el católico. En ese país, por ejemplo, se sabe muy bien, de los grupos evangélicos, hacia dónde votarán, pero el de los católicos generalmente se distribuye”.


A discernir el voto

El Doctor Traslosheros advierte que, aun cuando no se hable de voto corporativo, los católicos tienen elementos clave para discernir su sufragio:
*Que realmente conozcan al candidato.
*Que realmente conozcan sus propuestas.
*Contrastar sus propuestas con la propia experiencia de fe y con el Magisterio de la Iglesia: Catecismo de la Iglesia, Doctrina Social, Concilio Vaticano II…
“No es, por supuesto, necesario, saber de memoria la Doctrina; es más una cuestión intuitiva desde el Evangelio. Por eso será importante estar en comunión con la Iglesia… ¿que ningún candidato llena los requisitos al 100%? Bueno, pues habrá qué elegir al que más se acerque a estos valores. Lo que no podemos es abstenernos de votar”.
El Catedrático e Investigador de la UNAM comentó que en alguna ocasión alguien mencionó que no votar es pecado, y él se declara de acuerdo con este pronunciamiento: “Porque no votar, es permitir que otros hagan nuestro trabajo”.

Principios para todo católico

El Director de la Revista quincenal “Vida Nueva” enumeró cinco puntos -que coinciden con los propuestos por Benedicto XVI-, que todo fiel cristiano ha de tomar en cuenta a la hora de ejercer su derecho al voto:
*Conocer la posición del candidato ante la libertad religiosa: “Es nuestro derecho. Obviamente, no voy a votar por alguien que me niegue este derecho, que ni siquiera es de la Iglesia, sino que es un derecho humano”.

*Vida y familia: “Qué posición tengan frente a estos temas, será importantísimo. ¿Realmente están dispuestos a respetar la vida desde su concepción hasta la muerte natural? ¿Realmente están proponiendo planes en bien del desarrollo de la familia? Ya sabemos que la crisis que vivimos actualmente está asociada a la falta de apoyo a la familia.

*Justicia y paz: “Qué me está proponiendo, que sea creíble y justo, para construir una Sociedad más pacífica. Pensar en criminalidad, pensar en derechos humanos, protección de los más débiles, pobreza, migración, protección de la mujer, de los niños”.
*Persona y dignidad: “¿Realmente las propuestas de este candidato abonan a un mejor y mayor reconocimiento de la dignidad de la persona? ¿Está haciendo propuestas que favorezcan los derechos humanos?”.

*Educación: “Pensar si el candidato está promoviendo una educación que a la vez promueva una mayor dignidad de la persona; si está haciendo propuestas en educación y libertad religiosa.

El entrevistado reconoció que estos puntos son principios que, desde el Magisterio del Papa Juan XXIII, la Iglesia ha planteado como discernimiento para el católico; y así, en función de esto, el creyente pueda hacer su elección: “Pedir a alguien perfecto sería no ir a votar, pues obviamente ninguno gustará al cien por ciento, pero podemos elegir al que más se acerque”.

Por nada, caer en el  “borreguismo”

“Lo que más pánico me da es que la institución que ha denunciado siempre el borreguismo en México se convierta en eso mismo que siempre ha criticado. Los católicos somos hombres y mujeres libres, pues somos hijos de la luz y de la libertad, y debemos ser luz del Mundo y sal de la Tierra”, afirmó el Dr. Jorge Traslosheros, Investigador de la UNAM.
Además insistió en la necesidad del voto, y no sólo eso, sino del voto consciente: “No votar, para mí, sí es pecado; pero, además, no discernirlo es peor”.

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