16 de Junio de 2013
Año XII
No. 854

Una experiencia que puede marcar el rumbo

Publicado en web el 28 de junio, 2012

Los Preseminarios:

Diác. Gerardo Flores Vera

PreseminarioPara muchos jóvenes, sobre todo para los que terminan una etapa académica, éste es un tiempo de encrucijada, ante la difícil decisión sobre qué rumbo tomar. Y si es así para el joven que está entre escoger una u otra escuela, tal o cual profesión, ¡cuánto más para aquél que siente inquietud por la vocación sacerdotal!, máxime cuando no se ve tan claro; cuando está en el dilema de qué le gustaría, pero no sabe si para toda la vida…
El fin de cursos se acerca. Ya deben hacerse los trámites para la Preparatoria o la Facultad, y cuando los compañeros preguntan ¿dónde vas a inscribirte?… al que siente inquietud por el sacerdocio le asaltan preguntas como: «¿Y si no era lo mío? ¿Y si no puedo? ¿Qué dirán de mí? ¿Si me salgo, qué voy a hacer?». Estas dificultades son parte de la belleza del seguimiento de Jesús, por Quien se apuesta, al grado de arriesgarlo todo.

Mucho qué ganar, nada qué perder

De ahí que, como un requisito para el ingreso, y como una estupenda ayuda al discernimiento de jóvenes indecisos, se realicen los Cursos de Preseminario. Una semana de experiencia dentro del Seminario, que no equivale a un “encierro” o retiro, como algunos piensan, sino que en el Preseminario hay momentos de oración -al nivel de los jóvenes-, de juego, de paseo, de convivencia, de reflexión vocacional y de información sobre la vida del Seminario y el Sacerdocio. Cada joven que asiste es entrevistado personalmente, de modo que pueda orientar su elección, y los Formadores puedan discernir, respetando siempre la decisión del muchacho, si puede ingresar directamente al internado o si conviene que siga un tiempo con su familia, recibiendo acompañamiento vocacional (SEM-FAM).
Existen algunos prejuicios respecto a los Preseminarios: ¿Quien los hace debe forzosamente ser Sacerdote? ¿Se selecciona sólo a los buenos y a los listos? ¿Es una semana de estar encerrado?
Hay que recordar que es un curso de selección y discernimiento. En primerísimo lugar, está la elección del joven o adolescente, que es quien va a decidir qué orientación dar a su vida. Además, no es difícil entender que no se trata de una decisión definitiva e irrevocable. Aquí lo que se discierne es el ingreso al Seminario, de lo cual no se sigue necesariamente que se va a ser Sacerdote. De hecho, la gran mayoría de los que hagan el Preseminario, no llegará a esa meta; así lo demuestra la experiencia. Por ejemplo, mi Preseminario lo hicieron unos 300 muchachos, entraron al Seminario unos 100, y a la Ordenación llegaron solamente 10. Sin embargo, fue una grata experiencia, de la que nadie se arrepiente, y quizá fue una excelente ayuda para decidirse por otra profesión o incluso el matrimonio, en el que ahora son felices.
Eso de que se selecciona entre buenos o malos, de entrada hay qué decir que no se emplean tales criterios. Cada quien es diferente, y en su personalidad única aporta una gran riqueza. Lo que en todo caso se discierne es la “idoneidad”; si el candidato es apto para vivir en comunidad; si al menos da alguna esperanza de llegar a ser un buen Sacerdote. Como dato curioso, a quienes se les ve más bien portados y se comenta sobre ellos que «sí van a llegar», muchas veces resulta que no; mientras que los considerados como menos dotados, perseveran…
En el Seminario no se está, en modo alguno, “encerrado”. Es un internado, y como tal tiene reglas, pero en nada se le asemeja a una prisión. Simplemente, todo se tiene a la mano y no hace falta salir; aunque, claro, si hay un motivo razonable para hacerlo, se pide permiso, y éste generalmente se concede. Pero el que vive intensamente las actividades, no suele tener sensación de claustrofobia.

Los requisitos

Deseo sincero de ser Sacerdote: Como ya dijimos, no se trata de una certeza absoluta. Se pide tener, al menos, la inquietud de conocer la vida sacerdotal. Lo que en todo caso se excluye, es que se pretenda entrar al Seminario por otros motivos, como escaparse de presiones familiares, o sólo por estudiar una Secundaria o Preparatoria buena y barata.
Buena conducta: De ninguna manera se le exige que se equipare a San Luis Gonzaga o a Santo Domingo Savio. Tampoco confundamos la buena conducta con el carácter serio y callado. Sólo se pide un suficiente grado de docilidad a la disciplina.
Capacidad para el estudio: Este requisito se refiere a que no tenga algún impedimento psíquico grave para el aprendizaje. Algunos no tendrán buenas calificaciones, pero a veces es por falta de hábito o método de estudio, que en el Seminario se adquiere.
Entrevista con el Sacerdote de su comunidad: Para que él, que conoce su situación, le dé la orientación y apoyo necesarios, así como para que el Seminario tenga constancia de que recibe a un buen candidato.

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