26 de Mayo de 2013
Año XII
No. 851
| Editorial | Edición:

Los Medios de Comunicación perdimos credibilidad

Publicado en web el 12 de julio, 2012

En el proceso electoral que todavía no concluimos, algunos Medios de Comunicación se distinguieron por su abierto apoyo a determinados Candidatos a puestos populares. Desde la Presidencia de la República hasta las Presidencias Municipales, ya sea por personaje o por Partido, algunos Medios también hicieron campaña junto con ellos; su campaña, pues.
Con esto, hemos perdido credibilidad todos. En varias ocasiones, a lo largo de los últimos tres meses, parecía que volvíamos a los tiempos en los que, en Elecciones o ya en el Gobierno, los Medios se convertían en voceros del aspirante o del Instituto político.
Para muchas personas, esta práctica resultaba inocua, o se la creían sin razonar, sin cuestionar, sin poner en tela de juicio sus informativos (Prensa escrita, Radio o Televisión) o se habían acostumbrado a ella; pero otro sector de la población comenzaba a reaccionar y a pensar que se fallaba a la ética más elemental y, sobre todo, que eran un instrumento de manipulación y de restricción, no sólo en cuanto a la libertad de expresión, sino también respecto a la libertad de escucha. Es decir, los Medios se autocensuraban, por una parte, ante la presión gubernamental o de Partido, y el auditorio quedaba limitado a la información que se le hacía llegar. Pero esto ya lo habíamos superado.
Sin embargo, parece que, en algunos aspectos de la información, luego de la primera década del Siglo XXI, en la que pensamos que ya no volveríamos a mirar hacia atrás en este sentido, en la que suponíamos que los Medios de Comunicación estábamos a la altura de la imparcialidad y la objetividad satisfactorias, hemos regresado a la década de los 70s del siglo pasado. Algunos Medios, obraron sujetos, por voluntad propia o sugerida, a un Candidato, a un Partido, a un Gobierno.
Los Medios estaban convirtiéndose en catalizadores de la Sociedad. Cuestionaban, analizaban, discutían, proponían, participaban activamente en un proceso de concientización, tan necesario en México. Estaban ocupando un lugar que nadie puede ocupar. Estaban pasando de las masas a las personas, con intercambio de opiniones con sus lectores o auditorios.
La gente estaba creyendo en los Medios. Eran su refugio y, en cierta manera, su protección. Pero el juego que desarrollaron ciertos Medios en estas campañas, nos hizo perder credibilidad. Nos dimos cuenta de que, sabiendo de antemano que siempre hay intereses de por medio, ahora se inclinaron por los intereses de la fuerza política, como si esta fuerza fuera la que nos ha sacado de los problemas en el país.
Habían aparecido, con esperanza, grupos informativos que se distinguían por sus puntuales observaciones a todas las anomalías que encontraban en Candidatos, Partidos y gobernantes (y en otras instituciones, por supuesto), pero que en estas Elecciones claudicaron. Se rindieron, comenzaron a alabar todo del contendiente; ya no cuestionaron; sus diseños se sometieron a las encuestas que ellos mismos propiciaron.
En varias ocasiones, un grupo editorial de cobertura en todo el país, alineó a todos sus impresos, en primera plana, para apoyar a un Candidato. Esto es lamentable, y mucha gente se lo creía. En cierto sentido, era un abuso de la ignorancia política en la que viven, por desgracia, muchos ciudadanos, aunado a sus necesidades materiales y a la sensación de satisfacción que provoca cualquier dádiva. Y si acaso lo realizado no causaba este efecto, la huella ya estaba dejada, la ‘semilla’ ya estaba sembrada.
Los mexicanos no nos merecemos esto de nuestros Medios. Habíamos confiado en todos, porque estaban ocupando un espacio que no podemos llenar los ciudadanos comunes. Se habían convertido en voz de los que no tienen voz; pero ahora, algunos se convirtieron en voz de los que tienen el poder político.
¿Volveremos a los tiempos en que se multiplicaron los pasquines para alabar a quienes apoyaron en campaña? ¿Se volverá ‘a usar’, si es que ya se erradicó, la lastimosa práctica del “chayote”? Sin duda que estos Comicios nos dejaron mucho qué pensar de nosotros, los Medios de Comunicación. Ojalá que los ciudadanos sepan discernir con especial severidad el papel que los Medios desempeñamos en las recientes campañas proselitistas.

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Una Respuesta a “Los Medios de Comunicación perdimos credibilidad”

  1. JOSE LUIS RAZO OCHOA Dice::

    julio 15th, 2012 a las 7:40 pm

    Felicito de todo corazón a Semanario – órgano oficial de la arquidiócesis de Guadalajara- por la valiente Editorial de este domingo en que cuestiona el papel desempeñado por los medios en la reciente campaña electoral, cuya etapa fundamental fue el domingo 1 del presente con el sufragio del pueblo para elegir a los candidatos. El proceso, como acertadamente se señala, todavía no termina, pues no se ha calificado la elección por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Además de los señalamientos que hace la Editorial de Semanario, es de alabar también que no proclame electo a ningún candidato, como, lamentablemente, lo han hecho algunos medios e. incluso, medios, autoridades y jefes de Estado tanto de México como de varios países.

    Volviendo al contenido de la Editorial, me parecen de capital importancia los siguientes señalamientos:

    • “En el proceso electoral que todavía no concluimos, algunos Medios de Comunicación se distinguieron por su abierto apoyo a determinados Candidatos a puestos populares. Desde la Presidencia de la República hasta las Presidencias Municipales…. Con esto, hemos perdido credibilidad todos”.
    • “…hemos regresado a la década de los 70s del siglo pasado.
    • (los medios) “se rindieron, comenzaron a alabar todo del contendiente; ya no cuestionaron; sus diseños se sometieron a las encuestas que ellos mismos propiciaron.
    • En cierto sentido, era un abuso de la ignorancia política en la que viven, por desgracia, muchos ciudadanos, aunado a sus necesidades materiales y a la sensación de satisfacción que provoca cualquier dádiva”.
    • “Los mexicanos no nos merecemos esto de nuestros Medios”.
    • “Ojalá que los ciudadanos sepan discernir con especial severidad el papel que los Medios desempeñamos en las recientes campañas proselitistas”.

    Por estos conceptos que emite el órgano oficial de la arquidiócesis y, en general por todo el contenido de la Editorial que, sin duda, está respaldada por el pastor de la arquidiócesis, reitero mi felicitación: muchos católicos y gente de buena voluntad y de amor al país esperan de los obispos palabras más decisivas y orientadoras en los difíciles momentos que vivimos. Anhelamos que las iglesias, comenzando por la iglesia católica, hagan presentes su voz y los necesarios signos proféticos, que muestren su distanciamiento y libertad, no su connivencia, ante todo lo que signifique poder, contrapuesto al servicio que se espera de los gobernantes.

    A t e n t a m e n t e,

    José Luis Razo Ochoa.

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