12 de Mayo de 2013
Año XII
No. 850
| Especial | Edición:

SÍNODO EN PUERTA

Publicado en web el 19 de julio, 2012

Habla el Cardenal Robles Ortega
Una Nueva Evangelización que incluye a todos

Pbro. Antonio Guitiérrez Montaño

Fue nombrado Obispo para la diócesis de Toluca en junio de 1991. Luego recibió el palio arzobispal para la Arquidiócesis de Monterrey, en 2003. En este cargo, Benedicto XVI lo hizo Cardenal, en 2007. Ahora, el Santo Padre le ha pedido que sea Presidente Delegado para el próximo Sínodo, en octubre 2012, en El Vaticano. A este respecto, el X Arzobispo de Guadalajara, Sede que ocupa desde febrero pasado, habla del tema y del mundo con el que la Iglesia debe dialogar en la tarea de la Nueva Evangelización.

¿Cuál es la importancia del próximo Sínodo, dado el planteamiento que hizo el Papa sobre la Nueva Evangelización?

102 8539Tiene una importancia especial por el momento histórico que estamos viviendo, y porque es un tema que se deriva de las prioridades del Concilio Vaticano II y de la preocupación de los últimos Papas, iniciada por Paulo VI, pero de manera especial por Juan Pablo II, y que Benedicto XVI ha sabido leer y acoger. Esto se nota en el Sumo Pontífice, no sólo por haber convocado el Sínodo, sino por haber creado el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

La preocupación del Santo Padre, al anunciar el Año de la Fe, es redescubrir “el camino de la fe”. A los adultos no resulta difícil convencerlos, pero para la nuevas generaciones, ¿cuáles son los retos, para que la belleza de la fe se redescubra?

Hago referencia a las dos situaciones que motivan al Santo Padre para convocar este Año de la Fe: el aniversario del Concilio Vaticano II, y el aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Son temas que no están separados de la Nueva Evangelización. No puede hablarse de un impulso a la Nueva Evangelización si ésta no parte de una convicción de fe profunda y de la respuesta a estas preguntas: ¿Quiénes somos como seguidores de Cristo? ¿Quiénes somos como hijos de Dios? ¿Quiénes somos como Iglesia? ¿Cuál es la misión que tenemos?
De tal manera, los retos que tiene la profundización en la belleza de nuestra fe son obvios. El mundo ha caído en un secularismo donde pareciera que Dios ya no tiene lugar, ya no es necesario; el hombre se ha posesionado no sólo de su lugar en la Creación, sino de su lugar también en el proceso de desarrollo de la misma Creación, por la ciencia, por la técnica. Es un mundo secularizado al que hay que responder con el valor fundamental de la fe, su belleza y su importancia en la vida del ser humano.
Las nuevas generaciones, tristemente, en muchos casos, ya no han sido motivadas por sus padres a vivir desde la infancia la hermosura de la fe, por múltiples razones. Muchos de los padres han renunciado a ser los primeros transmisores del anuncio que motiva la fe. Las nuevas generaciones ya no han tenido esta dicha; viven su juventud sin esperanza, sin futuro, sin sentido. Es importante, por tanto, hacerles descubrir ese valor trascendental, un importante motor en la vida que da sentido a lo que hacemos, y sucede con base en la hermosura y grandeza de nuestra fe.

Usted menciona al secularismo como uno de los obstáculos para la vivencia de la fe. Otro, es el relativismo. Pero, además, ¿qué otras barreras ve en el panorama para impulsar esta Nueva Evangelización?

El secularismo y el relativismo llaman a otros “ismos”, como el materialismo y el hedonismo. Normalmente, cuando se da uno de éstos, se orquesta con los otros, de tal manera que constituyen un impedimento real para ese impulso, porque las características de estos movimientos son cortar toda relación con lo trascendente. El hombre, el mundo, su espacio y su tiempo, son propiedad privada, donde no tiene cabida lo trascendente. Ya, desde ahí, hay un impedimento para la penetración de la fe.
Por eso, siempre será un deber para la Iglesia proponer su mensaje con la característica de los tiempos apostólicos. En muchos ámbitos de la Iglesia ya no puede pensarse en la vivencia de la fe en masa, en grandes grupos; ahora, tiene que empezarse en familia, en pequeños grupos, de manera personal lo más posible, como en los tiempos apostólicos. Se trata de un reto apasionante, esperanzador, porque siempre tendrá el hombre, por más que lo niegue o que quiera disimularlo, apertura a la trascendencia, aunque se presenten muchos obstáculos.
El Instrumento de Trabajo para el próximo Sínodo, se refiere a la Nueva Evangelización como un “instrumento de intrepidez” y como medio de “un nuevo fervor misionero”. ¿Cómo entender estos términos?

Esto hace eco de las características que el Papa Juan Pablo II colocaba a la Nueva Evangelización: nueva en su ardor, con un nuevo entusiasmo, con verdadera convicción; cualidades de quien está verdaderamente poseído del valor y la grandeza del Evangelio. De la misma forma, nueva en su expresión y nueva en sus métodos.
Debemos entender que la Iglesia está haciendo el esfuerzo de que su único mensaje penetre en la inteligencia, en la percepción de la gente, de acuerdo al lenguaje que es permitido manejar. Como señalamos, éste debe renovarse en su expresión, en sus métodos, en sus formas, y precisamente la Nueva Evangelización está en esta línea de búsqueda de estos métodos eficaces para evangelizar.

La Iglesia, por sí misma, es misionera; pero, además, la Nueva Evangelización requiere que se amplíen los escenarios de la predicación. ¿Cuáles son los nuevos espacios, los terrenos indómitos a los que hay que llegar?

La Nueva Evangelización contempla un ámbito inter eclesial, donde se viva el fervor de la fe cristiana, como por ejemplo se vive en América Latina y El Caribe. Aquí, todavía gozamos de la posesión de los valores evangélicos que, ciertamente, hay que depurar, fortalecer y reencauzar por el camino del Evangelio. Pero hay otros ámbitos de la fe cristiana en donde se han extinguido y apagado, se han apartado de tal manera que la Nueva Evangelización contempla esos escenarios, aunque de ninguna manera deja de contemplar la misión ad gentes; es decir, ir a aquéllos que no han tenido la dicha de conocer el mensaje de Jesucristo.
Esto no quiere decir que no nos preocupan los que, en casa, se hayan separado, pero siempre estará el mandato de ir a toda la gente. Por tanto, también contempla este escenario de los pueblos que no conocen la Buena Nueva del Evangelio, esos otros escenarios en los que debemos sembrar la semilla del Evangelio, ambientes a los que nunca hemos llegado o en los que poco hemos podido hacer.

¿Cómo interpretar que el Santo Padre haya elegido como Presidentes Delegados a tres Cardenales que están fuera de Europa?

El Sínodo es la expresión, por la convocatoria, que manifiesta la universalidad de la Iglesia, la presencia de la Iglesia en todos los ámbitos del mundo. De alguna manera, en su realización y desarrollo tienen que asegurarse estas presencias. Así leo el nombramiento de los tres Presidentes Delegados, uno por Asia, otro por África y otro por América, que es mi caso.
No está desatendida ninguna de las partes que representa la universalidad de la Iglesia; sólo que en estos tres nombramientos está clara la presentación de la geografía católica. El Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, el Cardenal Rino Fisichella, es italiano. Así se completan los cuatro hemisferios.

¿Cuáles podrían ser los aportes de América Latina para este tema tan importante para la Iglesia, como es la Nueva Evangelización?

Creo que, en alguna forma, ya están hechos, especialmente a partir de la Asamblea del CELAM, en Aparecida, 2007. El proceso evangelizador, como misión permanente y continental, que se ha destacado, es esperanzador para la Iglesia. Llevar a cabo una misión permanente con un programa específico, es ya un aporte, en la línea de la Nueva Evangelización. Aquí no se ha extinguido la presencia, la acción del Evangelio; no se ha apagado el celo misionero y evangelizador.
Otro aporte es la participación de tantos laicos dispuestos a vivir su condición de discípulos misioneros de Cristo. Además, contamos con la riqueza de la religiosidad popular, como un valor que no puede negarse, que está ahí, con el reto de purificarlo, reorientarlo y hacerlo brillar con la luz del Evangelio.
De tal manera, esta vitalidad de las Iglesias en América Latina y El Caribe puede ser, en el momento del Sínodo, un aporte real, porque existe, porque lo estamos haciendo, y esto es esperanzador.

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Una Respuesta a “SÍNODO EN PUERTA”

  1. Adrián López Dice::

    julio 20th, 2012 a las 2:13 pm

    Hablando del Concilio Vaticano II, en su conmemoración, ¿Habrá dentro de este Sínodo espacio para que se hable sobre la Importancia del Diaconado permanente en la Iglesia Universal, u otra forma de mencionarlo, se hablará tambien de la vocación a este ministerio?

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