Dios llama a cada uno por su nombre
Publicado en web el 2 de agosto, 2012Los Preseminarios de Verano
“Los nombres de los doce Apóstoles son: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; luego Santiago el hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago el hijo de Alfeo y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó”
(Mt. 10, 2-4)
Pbro. Catarino Espinoza Íñiguez

El llamado que Dios hace es personal, pone los ojos en cada uno de nosotros y nos confía una misión. Nos toca a nosotros preguntarle a Dios, nuestro Creador: ¿Qué quieres de mí? ¿Para qué me hiciste?
Dios nos ha llamado a cada uno por nuestro nombre y nos ha pedido cosas concretas para que descubramos nuestra vocación. En estos días ha llamado a algunos de entre nosotros para que, en un encuentro personal, reconozcan la voluntad de Dios en su vida. Así que ellos, atendiendo al llamado de Dios, acudieron a realizar el Curso de Preseminario a algunas de las Casas de Formación del Seminario Diocesano de Guadalajara.
Se realizaron experiencias en distintas Casas, de acuerdo a la edad de los muchachos, para que, en un ambiente propicio, pudieran tener un encuentro con Dios, al tiempo de encontrarse con ellos mismos para descubrir la voluntad de Dios en su vida.
Algunos datos estadísticos
En el Seminario Menor Auxiliar de Totatiche, al extremo Norte de Jalisco, se convocó a los adolescentes que terminaron la Primaria o están cursando la Secundaria, y aquí asistieron muchachos que viven en poblaciones zacatecanas pero pertenecientes a la Arquidiócesis tapatía; por ejemplo: El Teúl de González Ortega, Mezquital del Oro, García de la Cadena y Florencia, así como de las localidades jaliscienses: San Cristóbal de la Barranca, Totatiche, Temastián, Villa Guerrero, Bolaños, San Martín de Bolaños y todo el Cañón, como también muchachos de la Sierra de Nayarit: Puente de Camotlán, Cortapico, La Yesca, Amtalán de Jora y pueblos circunvecinos. A este Curso asistieron 71 niños y adolescentes, con el deseo de descubrir su vocación. Y, al sentirse llamados a iniciar un proceso vocacional el Seminario les ofrece el internado en la Sección Secundaria; y si hay quienes ya la terminaron, se les envía al Seminario Menor de Guadalajara.
Al Seminario Menor Auxiliar de Ahualulco se invitó a los adolescentes de 11 a 15 años, y a esta Casa asistieron habitantes de la Región Valles o Cañera: Ameca, Tala, Teuchitlán, San Marcos, Etzatlán y San Juanito de Escobedo, y hasta de pueblos de Nayarit pero en jurisdicción de la Arquidiócesis de Guadalajara, como Amatlán de Cañas, Estancia de los López y El Rosario, y también la Región del Agave: Tequila, Amatitán, Magdalena, El Arenal. En el Preseminario de Ahualulco se inscribieron 49 muchachos. De ellos, varios se internarán, y otros más acudirán a la Sección de Seminaristas en Familia en alguno de los módulos de la región.
En el Seminario Menor Auxiliar de Cuquío se llevó a cabo el Curso de Preseminario para chamacos que concluyeron sus estudios de Primaria o ya acuden a la Secundaria. Aquí se dirigen los que viven en Ixtlahuacán del Río, San Antonio de los Vázquez, Trejos, Tlacotán, Las Cruces o Cuquío, Jalisco, al igual que del Estado de Zacatecas: Nochistlán, Tlachichila, Moyahua, Juchipila, Apozol y demás pueblos de la región. Vivieron este Preseminario, 86 chavales que abarrotaron la Casa del Seminario, y fueron recibidos con mucho gusto. Al término del Curso, la mayoría fue aceptada para entrar al Seminario, bien sea como internos, y otros más a la Sección de Seminaristas en Familia.
En el Seminario Menor Auxiliar de La Barca se realizó el Curso de Preseminario para adolescentes de 11 a 15 años, de los que asistió un total de 66. A este Seminario recurren quienes viven en Poncitlán, Atotonilquillo, Ocotlán, Jamay, Zapotlanejo, La Barca, San José de la Unión; prácticamente, toda la Región de la Ciénega de Chapala. Al terminar el Curso, algunos ingresan al Seminario para hacer su Secundaria o la Preparatoria, como internos o como Seminaristas en Familia.
En el Seminario de Menor de Guadalajara se llevaron a cabo tres Cursos, dirigidos a muchachos de todas las edades, desde los que acaban de terminar la Primaria, hasta los profesionistas que tuvieron qué dejar su trabajo en esos días para asistir a esta experiencia de discernimiento vocacional. En el Curso para adolescentes de 14 a 17 años, participaron 83 menores; en el de mayores de 18, estuvieron 81 jóvenes; para el Curso de quienes terminan la Primaria, asistieron 233 adolescentes, y para el ultimo Curso se abrieron espacios para todas las edades y tomaron parte 234 aspirantes; 89 que terminaron la Primaria, 112 que estudian la Secundaria y 33 que terminaron la Secundaria, están cursando la Preparatoria o ya la terminaron.
Durante este Verano, acudieron al Seminario de Guadalajara, en total, 903 adolescentes y jóvenes a alguna de sus Casas para participar en estos cursos de orientación y selección vocacional. Podemos decir que el 70% ingresa a una Sección del Seminario para continuar el discernimiento vocacional con miras al Sacerdocio, y el 30% restante sigue con sus proyectos personales, buscando la voluntad de Dios por otro camino.
¿Que se hace en un Curso de Preseminario?
Quienes van al Preseminario lo hacen para vivir una experiencia que les permita descubrir su vocación, pensando en la vocación sacerdotal, pero sin descartar las demás vocaciones específicas en la vida de la Iglesia: vocación laical y religiosa.
En estos días, habitan en una Casa del Seminario realizando actividades propias de un aspirante al sacerdocio: momentos de oración, de encuentro con Dios en la Eucaristía, de estudio; charlas que les brinden información y formación para su aspiración; se les ofrecen instrumentos que les ayuden a conocerse personalmente y a darse cuenta de sus cualidades, así como de sus debilidades, para que se proyecten y reconozcan lo que pueden hacer a la luz de la fe y de un encuentro personal con Dios.
Los participantes cambian sus vacaciones por un lapso que les permita tener un encuentro con Dios y con ellos mismos para escuchar la voz de Dios, que les habla por su nombre: Juan, Pedro, Roberto, Francisco, Christian, Miguel, Jorge, Felipe, Ricardo…
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