Juegos Olímpicos
Publicado en web el 2 de agosto, 2012… a discusión
Olimpíadas: ¡sueños y derrumbes!
Pbro. Alberto Ávila Rodríguez

Los dioses del Olimpo quedaron lejos, pero nos dejaron los sueños
y los caminos de grandeza como búsqueda y recorrido permanente. Sigue su presencia, como un símbolo de los esfuerzos y las luchas de los seres humanos. Ahí está el monte más alto de Grecia, como un reto para ascender siempre, para superar obstáculos. Los griegos de la antigüedad circunscribían ahí la morada de sus dioses; por encima, pero a la vez cerca, de los hombres. La noción de un panteón divino integrado por doce dioses, a los que Homero les dio nombres, y de una montaña alta que es su morada, nos habla, de una manera figurada, de las esperanzas y obstáculos que se nos presentan a la raza humana.
Esta creación mitológica nos acerca al mundo del esfuerzo y del destino como una amalgama a conquistar, una manera de aprender a luchar contra los males. No es el momento de analizar sus defectos y limitaciones como creaciones humanas, o de hacer un estudio meticuloso de sus significados ocultos. Baste decir que estas realidades simbólicas pretenden incentivar las acciones humanas. Son creaciones respetables e inspiradoras. Tal vez sólo un dibujo borroso de las religiones serias. Discutamos.
Así está hoy la edición XXX de las Olimpíadas celebrándose en Londres, con la presencia de 204 Delegaciones de países del orbe, y unos 10,500 atletas. Una inauguración elocuente, poética y llena de historia; grandiosa, de fantasía y tecnología; orgullo humano, en el buen sentido. Con arte y gusto depurado, en este acto inicial se expresaron tres grandes columnas vertebrales del desarrollo de la Humanidad a partir de la contribución de un gran pueblo con virtudes y con defectos, como todos. Como prólogo, un vuelo rasante sobre la enorme capital británica, repasando sus construcciones emblemáticas. Así llegamos a la escenografía monumental del estadio.
Primero, el esfuerzo sostenido en los inicios de la llamada Revolución Industrial; la transformación de la fuerza laboral simple del campo en la industria y la máquina, con sus grandezas y con sus olvidos. Luego, un impulso monumental a la generosidad por la creación de los sistemas de Salud, con sus titubeos e imaginaciones que siguen expandiéndose por el mundo. Y, para cerrar, el empuje de la cultura con su belleza sonora de la poesía y música y los recorridos maravillosamente infinitos en todo el pentagrama de la imaginación y de la Historia. Una loa a la tecnología, que fluye como un logro de la Humanidad.
Los olvidos, a discutir… unos dijeron que era un poema grotesco al capitalismo y al urbanismo, en contra de la vida solariega del campo y las carencias de los humildes; que se olvidó la manera inhumana y las guerras organizadas para acaparar las riquezas del mundo; por supuesto que nadie va a presumir sus defectos; pero hoy, desde muchas instancias, son necesarios los “mea culpa”. Nadie discute la grandeza de William Shakespeare ni de los genios antiguos y nuevos; pero sí deberíamos aprender de la Historia nuevos modos para convivir… Y, ¿los nuevos excesos en la Villa Olímpica? ¿Los 150,000 condones repartidos, a razón de más de 15 por atleta? ¿La sobredosis de mercadotecnia? ¿El negocio escandaloso de los “barones olímpicos”? Esas y muchas cosas más están… a discusión.

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