Manuel López Cotilla, Educador
Publicado en web el 2 de agosto, 2012Un pro hombre y benefactor de Jalisco
José de Jesús Vázquez Hernández
Al transitar por una de las céntricas arterias de la Perla de Occidente, paralela a la Avenida Juárez-Vallarta, y por otras tantas de las calles principales de diferentes poblaciones del Estado de Jalisco, y sin duda también de diversas entidades del país, pueden observarse las placas que llevan el nombre de este personaje, considerado un importante filántropo y educador de la niñez jalisciense.
Al preguntarnos quién fue y qué hizo para merecer no solamente el honor de que algunas calles y varias escuelas lo honren llevando su nombre, además de que su efigie ocupe un espacio privilegiado entre el selecto grupo de la Rotonda de los Hijos Esclarecidos de Jalisco, encontrar la respuesta nos remonta a proyectar una mirada retrospectiva a la vida y obra de este generoso varón, con motivo del 212º Aniversario de su Nacimiento.
Algunos datos biográficos
Don Manuel López Cotilla (Manuel María Magdaleno, su nombre de pila), nació el 22 de julio de 1800 en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, donde fue educado con esmero. Fue el hijo único de un comerciante español, don Manuel López Cotilla, y de Juana María Beregaña.
Estudió la Instrucción Primaria en la Escuela del Consulado, de donde pasó después al Seminario Conciliar de Guadalajara; pero, al quedar huérfano de padre a los 15 años, y poco después de contraer su madre segundas nupcias, él optó por retirarse a una finca en Toluquilla, donde se dedicó al estudio del Dibujo y de las Matemáticas, que más tarde utilizaría para desarrollar un método didáctico para el fácil aprendizaje de esas materias. Por cierto, junto a Toluquilla se asienta otra Delegación del Municipio de Tlaquepaque, conocida antes como “Los Ranchos”, y ahora denominada “López Cotilla”.
Desgraciadamente, a los 18 años se le desarrolló una tuberculosis, que lo acompañaría durante toda su vida. Sin embargo, pronto trabajó como Síndico del Ayuntamiento tapatío, y en 1834 ocupó el cargo de Regidor del mismo Cabildo, y cuando se creó la Comisión de Escuelas, él efectuó importantes reformas en las Primarias, abrió varios planteles por diferentes rumbos de la ciudad, puso en vigor un Reglamento Escolar y estableció varios métodos para la enseñanza de la lectura.
Siempre por la Educación
Al finalizar su período edilicio en el Ayuntamiento, integró otras nuevas Comisiones de Escuelas, a las que sirvió por varios años sin retribución alguna, y trabajó afanosamente para lograr que la enseñanza primaria fuese gratuita en todo el territorio jalisciense, así como en la formación de un profesorado competente. Creó también la Inspección Escolar, siendo el primer Inspector durante 16 años, labor que ejerció con gran celo, y prácticamente sin recibir estipendio alguno de parte del Estado.
Dice el historiador jalisciense Gabriel García de Alba, que López Cotilla elaboró un amplio estudio sobre la vagancia, lo cual dio origen a la apertura de la primera Escuela Nocturna para Adultos, así como de otra que llamó Escuela de Artes Mecánicas, la que posteriormente, muchos años después, llegó a ser el Instituto Politécnico (fundado por el Ing. Jorge Matute Remus, ex Rector de la Universidad de Guadalajara y ex Alcalde de esta misma urbe), y que hoy se conoce como Instituto Tecnológico.
Este benefactor jalisciense, promotor de la enseñanza en el Estado, impulsor de un proyecto para el establecimiento de una Escuela Normal, escribió, tradujo e imprimió varias obras didácticas, casi siempre con sus propios recursos, para obsequiarlas a los Profesores, siendo, por tanto, un digno ejemplo para las nuevas generaciones de Maestros.
Tras una prolongada y fructífera labor en favor de la Cultura y la Educación en Jalisco, afectado por la mencionada enfermedad adquirida desde su juventud, falleció a los 61 años de edad el 27 de octubre de 1861, dejando en sus obras un gran legado.
Fue sepultado en el Panteón de Santa Paula (Belén), donde se encuentra, por inspiración y deseo de él mismo, el siguiente epitafio:
“Los restos mortales de un pecador arrepentido, esperan aquí la resurrección de la carne”.
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