21 de Julio de 2019
Año XX
No. 1172
Con todo y Cruzadas | Tema de la Semana | Edición:

Pobreza y hambre, la agenda de siempre

Publicado en web el 31 de Enero, 2013

Entrevista con la Comisión Episcopal de Pastoral Social
La Iglesia acompaña a los pobres y se une a sus necesidades materiales y espirituales

Las condiciones de pobreza alcanzan a todo el Continente. La Iglesia apoya mediante la Caridad organizada. En cada buena acción de los católicos se asoma el Rostro de Cristo.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

OLa pobreza y el hambre están creciendo no sólo a nivel local o nacional, sino que en toda América Latina se resienten los efectos de la crisis económica que a nivel mundial se padece desde hace algunos años, afirmó Monseñor José Leopoldo González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social: “Así lo contemplábamos ya desde Aparecida, en mayo de 2007. La Pobreza es evidente en el Continente, y en países muy concretos en extrema pobreza, como es el caso de Haití o Bolivia, que también ha sido devastado en sus bosques.
“La Iglesia siempre ha estado atenta a las necesidades, y lo que se está tratando, como lo pide el Papa Benedicto XVI, es llevar a cabo la caridad de manera organizada; por lo tanto, la Iglesia a nivel local, nacional e incluso continental, cuenta con Cáritas, organismo que en América se coordina desde el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y a su vez, se coordina por regiones, como Centroamérica o México.
“En nuestro país, agregó el Prelado, se trata de que la Cáritas Nacional se coordine con las Cáritas Diocesanas para emprender, juntos, labores de ayuda que no sean meramente asistenciales o de beneficencia, sino que sean acciones ‘de formación’, que es otro de los grandes campos en los que presentamos deficiencias. Debemos educar a nuestra gente para que sepa hacer un mejor uso de los recursos, y no esperar que todo venga de fuera”.

A nivel Continental

“En este mes de febrero asistiré a una reunión a nivel regional en San José de Costa Rica, donde la temática girará en torno a analizar los retos que se presentan en cada país de Latinoamérica, relativos a la pobreza. Pero, más allá de esto, analizaremos las situaciones políticas, sociales, religiosas, económicas y las megatendencias en general, que nos permitan trazar líneas de acción más certeras.
“Cáritas Mexicana, por ejemplo, tiene un proyecto muy concreto con Cáritas Haití, que trabajaremos en vinculación con el Obispo Pierre Dumas, Presidente de Cáritas de ese país, para canalizar las ayudas y que se garantice que lleguen a sus destinatarios.
“La Iglesia está haciendo muchísimo en este campo, y no sólo por el combate a la pobreza o la promoción humana, sino también en el tema de la Educación, la atención a los niños de la calle, la rehabilitación de drogadictos, acciones de prevención, etcétera. Estamos trabajando en las tres grandes áreas: lo litúrgico, lo profético y lo social, pero la gente es más sensible a éste último tema, el de la caridad. Y es importante que en nuestros Medios lo demos a conocer, para que la gente se dé cuenta de que su oración y su ayuda económica es muy importante para atender diversas necesidades en nuestra Sociedad”.

¡Los pobres no pueden esperar!

Desde la Pastoral Social a nivel nacional, ¿Qué se hace para apoyar a los más necesitados?

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

CorUnum“La realidad de la pobreza no es extraña a la Iglesia; nuestra misión de llevar a Cristo a todos, le exige, en el ser y actuar, ser compañera de camino de los más pobres, de los excluidos, y hacerlo con actitudes y corazón samaritano. Así que, ¿cómo permanecer indiferentes ante las situaciones de pobreza y desigualdad que se viven en muchos de nuestros pueblos y ciudades?”, señaló en entrevista para Semanario el Padre Patricio Sarlat Flores, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPS-Cáritas Mexicana).
“Si en la Iglesia, que la formamos todos los bautizados, el Pueblo de Dios, guiado por sus legítimos Pastores, sabemos quiénes son los pobres, dónde están y cómo viven; si vemos los obstáculos que enfrentan día a día; si nos duelen las duras decisiones que se toman en situaciones límite; si nos hacemos al camino con el padre, la madre, los hijos, e incluso familias completas que salen de su lugar de origen en busca de mejores condiciones de vida, entonces nuestros pensamientos y acciones también serán una búsqueda de respuestas que no sólo alivien las necesidades más graves y urgentes, sino que ahonden en las raíces que tienen qué ver con la tendencia a agudizar pobrezas, desigualdad, marginación y exclusión”.

Diócesis con mayores necesidades

“Éste es un dato aproximado, en cuanto a índices de pobreza y marginación; bien pudiéramos hablar de otros mapas, por ejemplo el de las Diócesis con problemas de violencia e inseguridad, pero quedaría así:

Chilpancingo-Chilapa. Ciudad Altamirano.
Tlapa. San Cristóbal Las Casas.
Nuevo Casas Grandes. Tarahumara.
El Salto. El Nayar.
Huejutla. Tenancingo.
Apatzingán. Tacámbaro.
Huautla. Mixes.
Tehuantepec. Tuxtepec.
Huajuapan de León. Ciudad Valles.
Matehuala. Valle de Chalco.
Teotihuacán. Papantla.
San Andrés Tuxtla.

¿Qué hace la Iglesia para aminorar la necesidad de los pobres?

“La Iglesia, a través de la Pastoral Social Cáritas, con la visión del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, con los diagnósticos que ofrece la experiencia de vivir entre los pobres, se organiza, diseña y pone en práctica Programas que miran al desarrollo humano integral, a la economía solidaria, a la seguridad alimentaria, sumándose al sueño y campañas que promueve la Federación de Caritas Internationalis, de erradicar el hambre, la pobreza extrema y la exclusión.
“La Iglesia está muchas veces cerca para ayudar en el alivio de necesidades graves y urgentes a causa de la pobreza. A diario, en las Parroquias, en centros de atención de Pastoral Social Cáritas, Diocesanos y Parroquiales, en Casas-Hogar, casas de atención a los migrantes, asilos, dispensarios, bancos de alimentos, escuelas, que son atendidos por Sacerdotes y Comunidades de Religiosas y por Laicos, se concreta la obra de caridad de la Iglesia. Esto, sin contar todas las obras que los cristianos y personas de buena voluntad realizan en las circunstancias propias de su vida, cuando les salen al encuentro personas en necesidad”.

Para leer completa la entrevista concedida por el Presbítero Patricio Sarlat Flores, Secretario Ejecutivo de CEPS-Cáritas Mexicana y por José Luis López Santiago, Coordinador del Área de Emergencia de CEPS-Cáritas Mexicana, visite la Página de la Arquidiócesis de Guadalajara: www.arquidiocesisgdl.org

Caridad con conciencia
Proyectos que dignifican

La Pastoral Social, a través de sus organismos y proyectos, busca resolver el problema de la pobreza desde la raíz, ofreciendo apoyos, servicios y medios que ayuden al desarrollo de la persona humana.

Dulce Natalia Romero Cruz

hambreDesde hace 40 años, la Comisión de Pastoral Social trabaja por dar soluciones a los acontecimientos que viven los menos favorecidos. Trabaja en tres acciones, que son la asistencia, la promoción humana y la transformación social. “En la medida en que veamos que este problema del hambre va a solucionarse, aunque es un proyecto muy ambicioso y a largo plazo, entiéndase que no se va a combatir dando una despensa a alguien; que implica mucho esfuerzo y trabajo, pero la visión tiene que ser más amplia y se tiene que procurar llevar a cabo con proyectos educativos que le garanticen a la gente no solamente satisfacer su necesidad inmediata de hambre, sino tener armas para salir adelante”, explicó Patricia López Navarro, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Diocesana de Pastoral Social.
Por su parte, el señor Cura Engelberto Polino Sánchez, Párroco de San Bernardo y Coordinador de la Comisión, agregó: “Por eso, en este sentido, creo que lo más importante no es lo que hace la Pastoral Funcional sino lo que se hace a través de la Pastoral Social Territorial, en cada Parroquia, donde la gente se da cuenta de las necesidades que hay en su comunidad. Es donde más se trabaja y se ayuda. Esta situación de pobreza y hambre, que estamos viviendo, tiene que volverse para nosotros una oportunidad para ser creativos, pastoralmente, y buscar respuestas junto con la gente y bajo la luz de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Un daño a largo plazo

hambre3Además, el Padre Polino Sánchez puntualizó que “el riesgo más grande es volver a las prácticas del asistencialismo; de dar a la gente. Esto deshumaniza y hace a las personas atenidas, y en lugar de ser un beneficio, les hace daño. La mayor ayuda que se le puede hacer a una persona es ofrecerle el método para ganarse el dinero por medio del trabajo o la formación, que levanta la dignidad. Creo que más que apostarle a repartir comida a millones de pobres, es buscar cómo mejorar los empleos y las oportunidades. La línea sobre todo proyecto, social o pastoral, debe ir en respeto a la dignidad. Y, como Jesucristo, hacer que el otro se sienta, se piense y se crea persona”.

“Dar a la persona que no puede conseguir alimento, es caridad; pero darle al que es productivo y puede acercarse los alimentos, es humillación”. Pbro. Engelberto Polino Sánchez.

En el campo asistencial
hambre2-El darle de comer al que tiene hambre, lo hacen Cáritas y el Banco Diocesano de Alimentos. Por su parte, Cáritas trabaja desde las mismas Parroquias, de una manera muy organizada -mediante los Comedores Parroquiales, que son 44 en la Arquidiócesis de Guadalajara-; de éstos, 24 en la Zona Metropolitana y 20 foráneos. El año pasado se ofrecieron 201,588 comidas. Los Grupos de Voluntarios solventan los gastos, con la ayuda de su Párroco; y cuando a Cáritas llega algún donativo, lo destina también a los Comedores. Algunos de estos Comedores se encargan de darle de comer a la gente de la calle; otros, sólo a niños, dependiendo de las necesidades de la comunidad. Unos funcionan de lunes a viernes, y sólo la Comunidad de Santa Fe da dos comidas al día.
hambre1-Desde la Comisión Diocesana, la Fundación Cardenal Garibi Rivera trabaja en el campo de la promoción del autoempleo y ofreciendo capacitación para dirigir algún negocio o empresa; y el recurso material, que aunque no es mucho es suficiente para iniciar un buen negocio.
-Pastoral del Trabajo, que a lo largo de su historia ha promovido la Bolsa de Empleo. Ahora también, en alianza con instancias de Gobierno, está impartiendo Cursos para becar a personas para que aprendan un oficio o adquieran un conocimiento, a fin de que puedan allegarse recursos económicos.
-COMPARE, es un proyecto que no ha tenido el crecimiento que se quisiera en la Comisión, pero también es otra respuesta que la Iglesia Diocesana ha dado. Consiste en que, a través de la organización de las Parroquias, se hagan compras en común, con la esperanza de que puedan hacerse surtidos a gran escala.
-La Pastoral Indígena, la Pastoral Penitenciaria, la Pastoral de Migrantes y la Pastoral de la Salud. Todas efectúan acciones en concreto que apoyan a los menos beneficiados.

La Cruzada contra el Hambre y el desperdicio de alimentos

Lic. José Neftalí Martínez Abundis.,
Director de Desarrollo Institucional del Banco
Diocesano de Alimentos

El 22 de Enero del año en curso, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), por medio del Diario Oficial de la Federación, hizo público un Decreto en torno a la denominada “Cruzada contra el Hambre”, la cual se llevará a cabo en México.
Si bien es muy importante que el Gobierno Federal diseñe e impulse nuevas estrategias para dar atención a los millones de compatriotas que comen poco, comen mal y frecuentemente pasan hambre, también es importante considerar que la Sociedad cuenta con recursos no utilizados que pueden aprovecharse para alimentar a una parte de la población que está incluida en el nuevo programa gubernamental.
Estos recursos son los excedentes de miles de productores agropecuarios, de las empresas agroindustriales y de las que se dedican a comercializar bienes alimentarios. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el año 2009 el desperdicio de alimentos, en el caso de México, ascendió a 16.5 millones de toneladas. El desaprovechamiento de alimentos, sobre todo en las actividades comerciales, es el resultado, en muchas ocasiones, de fallas de mercado. En el caso del desperdicio doméstico, según la FAO, se estima que cada persona desecha, en México, cada año, 25 kilogramos de alimento aún en buen estado. En este caso, uno de los factores que convierten en basura una parte de la comida que compran los mexicanos, es la mala planeación de las compras.
¿Quiere actuar para cambiar las cosas? Una manera de aprovechar los excedentes y al mismo tiempo apoyar a la población más vulnerable es buscar el Banco de Alimentos más cercano y donar el alimento en buen estado que no utiliza o no puede vender; haciendo de esto una práctica más ventajosa que tirarlo a la basura.
México es el país con la segunda mejor cobertura a nivel mundial de Bancos de Alimentos, con más de 60 Asociaciones Civiles operando. Un ejemplo es el Estado de Jalisco, donde existen 16 Bancos de Alimentos.
Ayudemos a reducir esa grave ofensa social que representa el hambre de millones de nuestros compatriotas.
El Banco Diocesano de Alimentos acopia 16 mil toneladas de alimento al año, de las cuales se aprovecha un 80%, aproximadamente. Benefician a 100 mil personas al año, de 34 Municipios de Jalisco y uno de Nayarit.

Cruzada Nacional contra el Hambre
Estrategia gubernamental en un lugar muy significativo

Dr. Alberto Gutiérrez T. Formoso

pea-nieto-cruzada-nacional-hambre“La Cruzada contra el Hambre es una estrategia de inclusión y bienestar social que se implementará a partir de un proceso participativo de amplio alcance, cuyo propósito es conjuntar esfuerzos y recursos de la Federación, las Entidades Federativas y los Municipios, así como de los sectores público, social y privado y de organismos e instituciones internacionales para el cumplimiento de los objetivos. La Cruzada contra el Hambre está orientada a las personas que viven en condiciones de pobreza multidimensional extrema y que presentan carencia de acceso a la alimentación”. (Cfr. Inicio del Decreto de la Cruzada contra el Hambre, 22-I- 2013, SEDESOL. EPN).
El Hambre (sic, con mayúscula) es dramática y es acuciante para casi un 10% de nuestro México del Siglo XXI. Y el Hambre connota pobreza extrema como causa principal; habla de marginación aguda; provoca desnutrición y enfermedades concomitantes. Denota, asimismo, lejanía de servicios sanitarios y de salud; muestra la injusticia y la gravísima desigualdad, increíble en sus abismos; obliga, ante todo, a un estudio serio y a fondo de sus causas y dimensiones. Implica, por lo tanto, no sólo una ‘Cruzada’, en el sentido más noble del término como reivindicación y entrega comprometida, con Programas y Planes del Estado, la Iglesia, la Sociedad al unísono. Todos deberíamos abordar el problema, no como la tarea de un sexenio que se estrena, sino para siempre. Y ello, por caridad fraterna insoslayable; por ‘Solidaridad’ (sin cascar el término), social y cívica, con nuestros hermanos en pobreza extrema.
De ahí que el ‘campanazo’, que esperamos así haya resonado, dado en Las Margaritas, Chiapas, Municipio muy pobre en los bordes de la Selva Lacandona y en la Frontera con Guatemala, como símbolo de los 400 Municipios más pobres de México, ojalá sea el inicio serio de una genuina ‘Cruzada’. Más aún, queremos esperar que no haya sido sólo un ‘teatro’ político demagógico y de lucimiento (sería un grosero absurdo). Los ‘testigos’ fueron y serán los en verdad bajo grave responsabilidad: el Presidente de la República; los Gobernadores (sólo faltaron dos, uno de ellos, el de Jalisco); muchos Presidentes Municipales; Legisladores de las dos Cámaras del Congreso de la Unión, y hasta el sector empresarial (¿ahí?) ¡Ojalá todos hayan tomado conciencia de su compromiso y de su tarea ineludible!

La resonancia del compromiso

Espigamos, con nuestro verbo específico, las expresiones de ese eco nacional:
“Hoy se inicia una nueva etapa que, esperemos, tenga éxito para que más de 10 millones de mexicanos salgan del subdesarrollo, la pobreza y el Hambre”.
Habrá que analizar anteriores intentos, como ‘Progresa’, ‘Solidaridad’, ‘Oportunidades’’, por citar los últimos.
Habrá que estudiar las realizaciones fecundas de Brasil, con Lula da Silva y Dilma Rousef, y su experiencia en esta línea específica: ‘Hambre Cero’, así intitulada, así como la experiencia del INTA, Instituto Tecnológico de Alimentos, en Chile, desde los años 1960.
Hay que recordar los logros de México desde los años 1940-1950, por ejemplo el Servicio y la experiencia en el Hospital Infantil de México, con los Doctores Federico Gómez, iniciador; Cravioto; S. Frenk, y Jesús Kumate. Y el Instituto Nacional de la Nutrición, del Doctor Salvador Zubirán. Décadas que deben ser analizadas ahora. La tarea era inmensa. Y hoy, el CONEVAL, Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, ya hace años que deberá apoyar, desde la SEDESOL, como Secretaría Federal, y con su Titular, Rosario Robles y su sensibilidad social y cívica, para que se cumplan Programas y Compromisos como los de la ONU y sus ‘Objetivos del Milenio’. Así pues, los cinco objetivos propuestos ahora en Las Margaritas, esperamos no sean letra demagógica. Habrá que evaluarlos con resultados fehacientes.

¿Estrategia política, coyuntura táctica o coincidencia con el ezln?

¿Por qué ese anuncio e inicio de la Cruzada en Las Margaritas y Ocozingo, cuna del Ejército Zapatista de Liberación Nacional con el Subcomandante Marcos? ¿Por qué ahora, que los ‘zapatistas’ de ayer y de hoy (2013) han marchado muy en orden y significativamente, haciéndose presentes ante el cambio sexenal? El análisis del Investigador de la Universidad de Guadalajara, Arturo Villarreal, nos parece certero, máxime cuando señala la marginación como un ‘lastre’ de México, y cuando indica que ojalá sea ‘puente y cauce’ de diálogo; primero, con el Gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, de quien esperemos actúe con la limpieza y conciencia cívica de su padre, el Doctor y Gobernador de feliz memoria, Manuel Velasco Suárez, allá en los años 70, con un Chiapas convulsivo y complejo. Los ‘Acuerdos de San Andrés Larráinzar’ y la COCOPA deben seguir vigentes, por respeto y por justicia elemental. Más hoy, en este contexto de ‘Cruzada’

(NB. Nos permitimos sugerir la lectura de ‘As raízes do fenómeno Chiapas’, del Doctor Alejandro Buenrostro A., comprometido participante de aquellas ‘lutas’ y compromisos. Ed. Ifarrabio. Sao Paulo, 2002. Obra monográfica de una experiencia testimonial de primera mano.)

ASÍ LO VEO
JUSTICIA ANTES QUE CARIDAD

Francisco Javier Cruz Luna

Escuchábamos y veíamos en estos días, a través de Medios de Comunicación electrónicos e impresos, cómo daban cuenta del lanzamiento de la “Cruzada en contra del hambre”, mediante la cual el Gobierno Federal tiene como meta acabar, al final del sexenio que inicia, con el hambre y, especialmente, con la severa desnutrición que padecen más de 7 millones de mexicanos que viven en situación de extrema pobreza, respecto a lo cual consideramos que está bien que nuestros gobernantes hagan algo para combatir realidades como ésa, pues es al menos una parte de su obligación.
Sin embargo, pronto aparecieron las expresiones de duda, escepticismo y de franca oposición. Todas éstas, argumentando que no debe enfrentarse así el gravísimo problema, sino con otras estrategias más efectivas; o bien, que es posible que haya desviación de fondos a otros rubros o a ciertos bolsillos; o que surgirán complicaciones inherentes a su manejo y aplicación que vendrán cuando se inmiscuyan los infalibles intereses partidistas o de grupos políticos.
La Doctrina Cristiana sostiene que deben prevalecer la justicia y la solidaridad, antes que la limosna o caridad, sin excluir a ésta cuando se ha cumplido con las primeras.
El Concilio Vaticano II reconviene: “Cumplir, antes que nada, las exigencias de la justicia para no dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia”. Y añade que “es necesario ver en el prójimo la imagen de Dios, según la cual ha sido creado, y a Cristo Señor, a quien en realidad se ofrece lo que al necesitado se da; respetar, con máxima delicadeza, la libertad y la dignidad de la persona que recibe el auxilio; no manchar la pureza de intención con cualquier interés de propia utilidad o con el afán de dominar; suprimir las causas, y no sólo los efectos, de los males; y organizar los auxilios de tal forma que quienes los reciban vayan liberándose progresivamente de la dependencia externa y vayan bastándose por sí mismos” (Apostolicam actuositatem, No. 8).
Finalmente, todo ello habrá de realizarse desde una actitud solidaria; es decir, con un sentimiento de igualdad con los demás, ya que todos los hombres somos iguales ante Dios.
El Evangelio nos muestra a Jesús revelando en la Sinagoga aquello a lo que fue enviado por su Padre, todo lo cual se constituyó en actos de justicia y solidaridad hacia la Humanidad sufriente y esclavizada.
Tal vez creamos que, visto esto, poco o nada podemos hacer, cuando en realidad deberíamos levantar nuestra voz ante la injusticia y la corrupción; pero, sobre todo, habremos de ser coherentes en nuestra vida personal, porque las palabras se las lleva el viento.
Yo, así lo veo. Tú, ¿cómo lo ves?

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