04 de Noviembre de 2018
Año XX
No. 1136
| Desde el Corazón | Edición:

Enseñemos a nuestros hijos a amar: A los demás y a sí mismos

Publicado en web el 14 de Julio, 2017

Querida Lupita:

Siempre soñé con formar una familia.  Sin embargo, ahora que tenemos dos hijos, siento que mi esposa se olvidó de ser mi compañera de vida y se ha volcado solo en los niños. Ellos se han hecho exigentes y se sienten el centro del mundo. ¿Cómo podemos corregir su actitud?
Salvador D.

Muy estimado en Cristo, Salvador:
Nuestros hijos deben saber que son importantes pero no son lo único importante. Las ciencias de la conducta son contundentes al expresar que una necesidad básica de los niños, es la de sentirse valorados. Sin embargo, el  consejero familiar John Drescher, puntualiza tres suposiciones falsas acerca de la forma en que los padres queremos hacer sentir importantes a nuestros pequeños:

1)Pensar que la relación paterno-filial va antes que la relación conyugal. Esto es un error. Las madres que dicen que sus hijos van antes que su esposo están poniendo en riesgo la unidad matrimonial y familiar. Si en verdad deseas que tu hijo se sienta importante dale el mejor regalo que puedes ofrecer: el amor visible de sus padres.
2)Creer que el niño debe ser el centro de atención. Si hacemos esto estaremos formando personas egoístas. Su mentalidad siempre los llevará a preguntarse: ¿qué puedo tener? en lugar de: ¿qué puedo dar?. El ideal de la educación exitosa es formar corazones generosos.
3)Suponer que debemos adelantar las etapas de la vida y empujar a los niños a comportarse como personas maduras lo antes posible. Estamos viviendo en un mundo de competencia, queremos más belleza, más inteligencia, más posesiones. Si a un niño se le presiona constantemente a competir, presentará sentimientos de inferioridad que lo harán muy inseguro. Lo mejor es conocer a nuestros hijos, darles nuestro tiempo y estimular sus capacidades únicas.

Es cierto que hemos de desterrar todo aquello que envíe un mensaje negativo a nuestros hijos, descartemos el sarcasmo, la burla, el  ridículo y  el desprecio.
Que nuestros hijos se amen a sí mismos y, a la vez, amen a los demás.

Lupita Venegas Leiva/ Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar un comentario. Actualmente los pings no se admiten en esta entrada.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>



  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

 
2018 Semanario – Órgano de formación e información Católica – | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)