16 de septiembre de 2018
Año XX
No. 1128
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Alquiler de vientres, maternidad forzada de graves costos

Publicado en web el 9 de Septiembre, 2017

¿El costo de alquilar tu vientre?

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María Teresa González Maciel*

El hombre desde sus inicios fue creado por Dios para dominar la tierra. No cabe duda de los grandes avances que ha logrado a lo largo de la historia: la imprenta, la electricidad, las telecomunicaciones, etc. Sin embargo, podemos preguntarnos: ¿qué busca el ser humano con todo esto?, ¿realizar el plan divino de hacer un mundo más digno?

El mandato de Dios se extiende a todos los ámbitos. También al terreno de la persona humana: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. La perfección del ser humano integral: cuerpo y alma.
Y para ello Dios le ha dotado de la capacidad de la creatividad que no es otra cosa que cooperar en la creación, a través de la ciencia y la tecnología.

“Estos medios son buenos en sí,
siempre y cuando respeten el
“orden” de la creación. No todo lo que puede hacerse a través de la ciencia y la tecnología debe hacerse”.

Estos medios son buenos en sí, siempre y cuando respeten el “orden” de la creación. No todo lo que puede hacerse a través de la ciencia y la tecnología debe hacerse.

El hombre con ese poder que Dios le da y con un anhelo de exploración se adentra en el área genética. Busca crear vida a través de la inseminación artificial. Primero con animales, después da un salto muy rápido, parecería que sin pensarlo demasiado, sin analizar consecuencias, al ámbito de los humanos.

El primera mujer lograda a través de la inseminación artificial o inseminación in vitro (fecundación en un tubo de ensayo en el laboratorio), fue Louise Brown, en Inglaterra, en 1978. El costo humano ascendió a 600 intentos fallidos. La razón de base era colaborar con los padres que no habían procreado de forma natural, tratando de acoger la vocación, sobre todo en la mujer, a transmitir la vida, a ser madre.
El trabajo se hace en un laboratorio, después el embrión es depositado en el útero de la madre, o en un vientre alquilado para formarse y dar a luz. En nuestros días hay clínicas que se dedican a la  inseminación in vitro. Su objetivo es satisfacer la demanda de “un hijo”, inicialmente en parejas que no han podido tenerlo, y que quiere satisfacer el “legítimo derecho de ser padres”.

Ahora se dan miles de nacimientos anuales en diferentes partes del mundo. En el 2015 el doctor peruano Roly Hilario hablaba de cinco millones de bebes traídos al mundo de esta forma (publicado el 21 diciembre en YouTube). Algunas clínicas se encuentran en Estados Unidos, en la India, México, Ucrania.

Sin embargo, hay un costo atrás en todo este proceso. Y el precio más alto empieza cuando no se respetan las vidas que inician en el momento de la unión del espermatozoide y el óvulo.
Para lograr el éxito de la posterior implantación del embrión, obtenido mediante la unión in vitro en el útero o en las trompas de Falopio, se fecundan varios óvulos, de forma que, si el primer intento de implantación fracasa, se tienen en reserva otros embriones, es decir otros seres humanos que son congelados, sacrificados y usados para a la investigación científica.
¿Existe una ley en México que proteja los derechos de las personas desde su concepción? Parece que las leyes se adecuan a las demandas económicas sin que se marquen límites que consideren el respeto a la dignidad de cada persona.

Si hablamos de millones de personas concebidas de forma artificial podemos hablar de muchos millones de niños más que son sacrificados para lograr estas vidas. ¿Es válido que se cumpla el deseo de los padres a costa de tantas vidas de niños inocentes? ¿Podemos llamar desarrollo de la humanidad? ¿Quién regula o vigila estos procesos de reproducción extrauterina en laboratorios? ¿Quién reporta el número de vidas perdidas? ¿Quién defiende a esos niños expuestos al capricho, negligencia y negocio?

“Y el precio más alto empieza cuando no
se respetan las vidas que inician en el momento
de la unión del espermatozoide y el óvulo”.

¿Quién castiga a estos asesinos ocultos? ¿Dónde se perdió el eslabón que convirtió al hombre en su peor verdugo? ¿En qué valores o justicia está sustentada esta práctica? El exterminio de seres humanos después de la Segunda Guerra Mundial, hasta nuestros días, alcanza cifras espeluznantes.

Además de esta descalificación y exterminación de vidas, ¿Qué sucede con los niños que logran ver la luz? ¿Cuál fue su proceso? ¿Cuál el impacto psicológico y social?
Si los espermas y óvulos fueron comprados en bancos o a través del internet, se les priva del legítimo derecho que todo ser humano tiene de conocer su genética, orígenes, su filiación biológica y todo lo que esto conlleva.
A estos seres humanos antes se les privó de ser concebidos en un ambiente cálido de amor esponsal, y se les trajo a la vida a través de la manipulación fría de espermas y óvulos en un laboratorio.

Ahora se les expone a ser adquiridos por parejas del mismo sexo, o por un hombre o mujer soltera incluso de edad muy avanzada, que tienen el deseo de ser “padre o madre”. Se pierde de vista en todo este proceso que el hijo (el ser humano) no es un “producto”, “un objeto del deseo”, sino un DON, un “regalo”. El ser humano nunca puede ser querido como un “medio”, porque incluso para Dios no somos “medios” para realizar su “Plan”. Sino somos seres únicos, con los cuales sólo son posibles relaciones interpersonales, de tú a tú, y “alianzas” fruto de la entrega de personas libres. Al cambiar el sistema tradicional de familia se expone a estos niños en su proceso natural de comprensión e identificación, además tiene un costo social inimaginable.

Estas  mujeres que por necesidad alquilan sus vientres para gestar un niño deberán entregarlo al darlo a luz. De alguna manera quedan cosificadas, instrumentalizadas y sufren su propio calvario, corren riesgos físicos  psicológicos y emocionales; estas mujeres reciben entre 5 y 8 mil dólares, mientras que la clínica cobra 100 mil dólares.
Tabasco fue el primer estado en México en legislar el alquiler de vientres. El ex gobernador Roberto Madrazo envío la iniciativa misma que fue aprobada 1998. En la Ciudad de México desde el 2010 se permite por ley prestar el vientre. El primer paso da pié al segundo, si hablamos de que México ocupa el lugar 13 de corrupción a nivel mundial.

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“Estamos viviendo la técnica por encima de la ética, ya que la que medicina se pone al servicio del cliente
y no de la vida.
Ante esto es urgente preguntar:
¿debe el ser humano hacer lo que puede y quiera hacer?”

Estamos viviendo la técnica por encima de la ética, ya que la que medicina se pone al servicio del cliente y no de la vida. Ante esto es urgente preguntar: ¿debe el ser humano hacer lo que puede y quiera hacer?
Incluso para una moral laica, la libertad humana está limitada por la libertad de las demás personas; la libertad termina cuando se afecta a terceras personas. En este caso la libertad de unos padres deseosos de ejercer la paternidad ha provocado sin duda un holocausto mayor que en los campos de concentración nazis o soviéticos. Con una variable a favor de los que están involucrados en este proceso, los niños que han muerto son los seres humanos más desprotegidos, porque no tienen voz, ni siquiera figuran en un Registro Civil, no se contabilizan y su muerte ha pasado desapercibida. Si partimos de la realidad, probada científicamente, que existe una persona humana desde el momento de la concepción, es decir desde la unión entre el óvulo y el esperma. Las técnicas de reproducción asistida y la gestación a través de los vientres de alquiler, atentan gravemente contra la dignidad de la persona, fundamento del orden jurídico y de la paz social de toda sociedad que se considere verdaderamente humana.

Cuando el ser humano se deja llevar por la pendiente resbaladiza del tobogán del: “todo lo que se puede hacer, se debe hacer”, incluso cuando se pisotea la dignidad de la persona y los derechos inalienables, el hombre cae en el permisivismo.

“Cuando el ser
humano se deja llevar por la pendiente
resbaladiza del tobogán del:
“todo lo que se puede hacer, se debe hacer”, incluso cuando se pisotea la dignidad
de la persona y los derechos inalienables, el hombre cae en el permisivismo”.

De ello se desprende el derecho a la vida, que conlleva: “no venir a la existencia a cualquier precio”, sino “venir a la vida como una persona, como alguien que es un fin en sí mismo, no un medio para satisfacer deseos, aspiraciones de otros, aunque sean los propios padres”. Desde ese momento, el ser humano se convierte, como señaló el filósofo Hobbes en: “un lobo para el hombre”, un ser despiadado que, como el dios Saturno, se “come a sus propios hijos”.

“No tener en cuenta la dignidad de cada persona humana es olvidar lo que
somos, e ir en contra de lo que somos, nuestra forma de ser que nos diferencia de todo lo creado. Una vez más se va contra la naturaleza”.

Y el no tener en cuenta la dignidad de cada persona humana es olvidar lo que somos, e ir en contra de lo que somos, nuestra forma de ser que nos diferencia de todo lo creado. Una vez más se va contra la naturaleza. Y se nos olvida recordar que la naturaleza no perdona. Esta historia nos recuerda la creación ficticia de Frankenstein. La realidad  parece demostrar que se ha  creado un monstruo que, en apariencia, ya no  se puede controlar. Sin embargo, se puede volver atrás, y volver a colocar como fuente del actuar humano: en la ciencia, en la técnica, en la biomedicina…el valor que toda persona humana tiene, su dignidad, su ser fin en sí mismo y no medio, de nada y de nadie, y todo ello, porque el ser humano es “IMAGEN DE DIOS”, desde la cuna (que es el útero materno) hasta la tumba.

*Maestra. Psicoterapia de pareja

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