02 de Diciembre de 2018
Año XX
No. 1139
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Cruz de incertidumbre y esperanza

Publicado en web el 9 de Septiembre, 2017

Desaparecidos EDIT (1)Desaparecidos EDIT (2)

Román Ramírez Carrillo

Tarde de lluvia. A lo lejos, un mariachi canta. Las puertas del templo de Santa María de Gracia, arropan a las familias que se congregan para compartir su esperanza. Todos y todas llevan como un gran escapulario, un gafete donde se lee Desaparecido y una fotografía de su ser querido, añorado, esperado. Alguien en murmullos desliza la frase hacemos como que vivimos, y se forma para la procesión de entrada.
Con la última campanada de las 7 de la noche, el agua bendita, preludio del agua que sana, cae sobre sus cabezas, repartiendo esperanza. El Señor Cura Ernesto Hinojosa encabeza la celebración eucarística. Lo acompaña el padre Javier Navarro Nuño, quien a capela entona Hacia ti morada santa…

Lidia, la esposa de Juan Carlos Oblea González, con dolor, narra la desaparición de su esposo, ocurrida en junio de 2016, ya más de un año:

“Mi esposo salió a trabajar como a eso de las 9 de la mañana y lo llamé por teléfono como a las 10:55 am, después a las 11:00 am le envié una fotografía por whatsapp y si la vio, creyendo que estaba muy ocupado no le volví a marcar y después por la tarde y noche le estuve marcando a los teléfonos que traía y ya no conectaba las llamadas. Ya por la madrugada al ver que no llegó a dormir llamé a locatel para ver si había alguna persona detenida u hospitalizada con las características de mi esposo y nada. Mi esposo traía una camioneta tracker que después apareció abandonada.”

“La última referencia que tengo de él, es que estuvo en la casa de un señor que le ayudaba a dar servicio técnico a máquinas para bordar, que se llama “Yair”, en la calle virgen de Los Remedio 526, entre virgen de Guadalupe y virgen de La Candelaria, fraccionamiento La Candelaria, en Santa Anita, Tlaquepaque.”

Con una vela y una rosa blanca, caminan por el pasillo central del templo. Al llegar al altar, depositan su vela, símbolo de esperanza en el nicho de la Virgen de Guadalupe, para pedir su intercesión, como madre amorosa, por sus familiares, hijos e hijas, esposos, hermanos, desaparecidos. Una luminaria de soles, parece aliviar la pena, el dolor y la angustia de todos.

El evangelio de la parábola del Reino de los Cielos que se parece a un tesoro escondido en un campo, estremece la realidad que un familiar de un desaparecido debe enfrentar.

En su predicación, el padre Navarro, va hilando el misterio de la Pasión del Señor, con el dolor de las familias. “El silencio de Dios, puede resultar doloroso para el creyente. El Señor parece estar ausente cuando el alma se nos parte de dolor, cuando las esperanzas se van yendo una a una. Cuando se vive algo así resultan apropiadas las palabras que Jesús dirigió a su padre cuando experimentaba la vergüenza de la cruz y veía que su misión parecía infructuosa, cuando sus discípulos y apóstoles habían huido, cuando parece que ya no hay esperanza: Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado? ¿Por qué has permitido que esta persona haya sido arrebatada de nuestras vidas de esta manera?”

Con el rostro triste, abatido, con los ojos llorosos, y el corazón atravesado por el dolor, Lidia piensa en su esposo Juan Carlos y escucha que la fe es una entrega voluntaria y amorosa a Dios, un abandono confiado a su voluntad. Creer en Dios no suprime el dolor. Arropada por sus 3 hijos, Lidia suspira cuando el padre expresa que la fe nos da la audacia para confiarnos en él.

Las ofrendas, una rosa blanca por cada familia, ante la imagen de la Guadalupana, como señal de esperanza en este océano de dolor, que no apaga su legítimo reclamo de justicia y de paz.
La súplica de Lidia,  y madres y esposas de desaparecidos, es que comprendamos su dolor, y que podamos vivir en una sociedad realmente justa y profundamente humana.

Con la bendición, reciben el abrazo de la Iglesia y la oración cercana del Cardenal Francisco Robles Ortega, y el Señor Cura Hinojosa, con voz emocionada y entrecortada, expresa que “la dura prueba que hoy viven concluya  y que puedan estrechar otra vez a quien tanto esperan”.

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