17 de Junio de 2018
Año XX
No. 1115
| Formación | Edición:

Dios en las montañas

Publicado en web el 9 de Septiembre, 2017

15697290_1774312672829915_4916322740126752098_n

En una de las regiones más alejadas de Guerrero los Misioneros del Espíritu Santo llevan el rostro de Dios pero perciben, en el trato diario con la comunidad, la verdadera esencia de una vida espiritual sencilla, honesta y profunda. 

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El padre Juan Molina es Misionero del Espíritu Santo y ejerció su ministerio sacerdotal en el municipio de Acatepec, en Guerrero, en la región montañosa, donde pasó los más recientes 4 años.
Anteriormente trabajó en Tlapa, junto a Xochitepec que es la cabecera parroquial, atendida por los Misioneros del Espíritu Santo y que brinda atención a 30 pueblos dispersos por la montaña.

Entre la belleza y la pobreza

“Las vías de comunicación en la región son mediante brechas y otras por caminos vecinales. Xochitepec es un pueblo que está en el centro de la montaña. Para acceder son tres horas en carro, por camino de terracería; está prácticamente aislado”.
El padre Juan señala que dichas comunidades son fundamentalmente agrícolas: “En la montaña se siembra el maíz, el frijol, la calabaza, y en otra época, la jamaica. Es una de las partes más críticas y bonitas de Guerrero.
“La época de lluvias es muy importante porque si se da el maíz, habrá alimento para todo el año, pero si no se da, habrá complicaciones alimenticias para todo el año”, advierte.
Refiere que en la región atendida por los Misioneros del Espíritu Santo, en más de 20 poblaciones, no hay una presencia fuerte del narcotráfico mediante cárteles pero si es una realidad que en toda la región se siembra amapola. “Es una región tan pobre, que la siembra de la amapola la utilizan como un extra para solventar otros gastos: para transporte, ropa, utensilios. Pues el frijol, el maíz y la jamaica se utilizan casi siempre para el propio consumo durante el año”.
Asegura que lo complicado de la geografía y la pobreza con la que se vive no generan el interés de los grupos delincuenciales.

Las costumbres de los pueblos naturales

Es una zona indígena, habitada por pueblos originarios. “Son tlapanecos y hablan tlapaneco, esa es su cultura. Están estructurados como pueblos indígenas mepá, de los hombres, el 70 por ciento, más o menos, hablan castellano pero hay un alto porcentaje de mujeres que no lo hablan.
“Son un pueblo que nacieron y crecieron solos. Hasta hace poco tiempo no tenían ni luz, ni carretera, pero que aún hoy mantienen su organización indígena. Los pueblos eligen cada año a quien será su comisario, en tlapaneco le dicen el tunga, el jefe. La elección se hace entre quienes el año anterior no tuvieron un cargo principal en la comunidad, y se hace una votación democrática, a mano alzada, “me tocó estar ahí durante la elección y aunque la diferencia sea por un voto se respeta la decisión del pueblo”. 
“En ese sentido, los pueblos tienen una organización natural maravillosa donde el comisario manda, tiene autoridad y lo respetan.
“El que sale electo, tiene que estar un año a tiempo completo en el servicio, sin que le paguen. Le ayudan a sembrar o cosechar sus tierras pero él tiene que estar al servicio. Últimamente este sistema se empieza a ver amenazado por la presencia de políticos”.

17362055_10155093495019104_7500010844905942415_n

Fe, más que religión

“En lo religioso, es un combinación bonita y extraña. Ellos estuvieron mucho tiempo sin atención religiosa y aún son un pueblo profundamente religioso.
“Hace tiempo llegaron los claretianos y los atendieron muy bien, pero ellos desde la época prehispánica han podido mantener sus usos y costumbres, y tienen una religiosidad más allá del catolicismo.
“Ellos tienen, hagamos de cuenta, su sacerdote originario y es el que realiza todos los rituales que tiene que hacer el pueblo. Al tratarse de pueblos agrícolas, su cosmovisión y su religiosidad también lo son. Cuando va a empezar la época de lluvias, por ejemplo, van todos al monte a rezar a Dios y llevar ofrendas y sacrificios para que haya buena lluvia. Él, al mismo tiempo que es el encargado de hacer toda la ceremonia, es gente que sabe ‘leer’; leen la carta, leen la vela, el maíz, hacen lectura para señalar por qué hay ciertas desgracias.
“A su ritual, ellos le llaman ‘costumbre’. Y cuando la celebran nos invitan. La cita es a las 9 de la noche y pasan toda la noche realizando sus rituales y una vez que terminan en la madrugada, a las 6 de la mañana nos invitan a decir Misa. En ellos no hay contradicción como en nosotros. 
“La fiesta principal es la de San Marcos que está más pegada al inicio de las lluvias. Los primeros sacerdotes así la establecieron pues los naturales celebran a Tláloc y la bondad de Dios con la lluvia.
“En ese sentido la religiosidad está puesta al servicio de ellos. Es una inculturación neta, cuidando y fomentando sus formas y su cultura”.

En lo social

“Se vive una situación de pobreza, marginación, manipulación política”, describe el Padre Juan, quien asegura que la problemática más fuerte de la zona es la salud pues “en cinco horas de transportación a la redonda, no se puede hacer una cesárea. Hay problemas muy fuertes, aunque hay caravanas de salud o hay una semana al mes en que está un médico o un enfermero en cada pueblo.
“La gente ha vivido cientos de años sin médicos y han aprendido a curarse, hay toda una escuela de parteras, por ejemplo, y hay mucha medicina natural alrededor.
“Al gobierno le interesa que no haya muertes infantiles ni de mujeres embarazadas porque eso es lo que va marcando los índices de pobreza o extrema pobreza”.

La deficiente educación

Refiere que “el otro problema es la educación. En casi todos los pueblos hay preescolar y primaria; en todos los lugares la educación es bilingüe y bicultural, solo que los maestros vienen de otros lugares a dar clases a un pueblo perdido en la montaña por un bajo sueldo, así que hacen lo que pueden.
“Las clases son de martes a jueves porque el lunes llegan y el viernes se van, porque, por ejemplo, para ir a la cabecera municipal hay que salir a las 2 de la mañana, y ellos tienen que pasar también tiempo en su casa.
“Hay niños de 4to. ó 5to. de primaria que no saben leer o que leen y no entienden, porque su lengua es el tlapaneco y medio entienden el castellano, por eso se les dificulta. Son pueblos muy heridos en la educación.
“En la cabecera parroquial hay preescolar, primaria, telesecundaria y telebachillerato; de repente hay maestros muy buenos y otros no tanto. La presencia de la escuela ha cambiado elementos de cultura porque antes terminaban la secundaria y se casaban o se juntaban, y hasta ahí llegaba la formación, y ahora no se pueden juntar hasta que no acaben el bachillerato. Si un chico, una chica se juntan durante sus estudios, los multan. Está habiendo una evolución. Se han buscado alternativas para que vayan a estudiar a otros lugares, pero sigue siendo un problema muy fuerte.
“El otro tema crítico es la vivienda. La gente vive en sus casas de adobe que son frescas y más ecológicas pero generalmente solo tienen un cuarto para guardar sus cosas, otro para la cocina y el otro donde vive toda la familia”.

El trabajo pastoral

Respecto a la riqueza de trabajar en una zona así, el padre Juan respondió que a veces el Señor nos pone en lugares a donde poca gente quiere ir por las dificultades, pero “te encuentras con gente muy buena, que ha mantenido su cultura a pesar de mil agresiones; es gente buena. Gente dispuesta a caminar de un pueblo a otro saliendo a las 4 de la mañana para que no te agarre el sol.
Son pueblos que son muy fuertes y que los gobiernos debilitan con una serie de promesas, pues muchos ya esperan ¿Tú, qué me vas a dar?
Guerrero es un estado muy violento y con muchas heridas. “La desaparición de los 43, además de gran cantidad de desapariciones continuas en el Estado ante la total impunidad.
“Me ha tocado estar muy cerca de las familias de los 43 en sus luchas y viendo esta impunidad”, rememora.
El padre Juan señaló que estas comunidades “te muestran el rostro de Cristo y te evangelizan según su cultura y su fe. Es gente que te va llevando para que conozcas al Dios en el que creen y para que su fe dialogue con tu fe. Dios está siempre muy presente para quien quiere verlo.
“La prueba de que Dios triunfa está en que, en medio de la pobreza la gente se ríe, convive y comparte. Dios se hace presente de mil maneras”.  
Además del padre Juan Molina, se encontraban en la parroquia otros tres sacerdotes Misioneros del Espíritu Santo y otros misioneros laicos que ofrecen un año de servicio.

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar un comentario. Actualmente los pings no se admiten en esta entrada.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>



  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

 
2018 Semanario – Órgano de formación e información Católica – | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)