20 de Mayo de 2018
Año XX
No. 1111
| Editorial | Edición:

Efectos del Debate Presidencial

Publicado en web el 14 de Mayo, 2018

Jorge Rocha

Una de las incógnitas que había dejado el post debate era sobre los efectos que éste tuvo en la intención del voto. De acuerdo a varios columnistas y medios de comunicación, Ricardo Anaya había tenido el mejor desempeño, mi postura personal fue que no hubo un ganador claro y que las preferencias no se moverían mucho. La literatura académica que habla de comunicación política señala que los debates entre candidatos presidenciales sólo sirven para confirmar tendencias pre-establecidas y que entre el 4% y el 5% de los electores (indecisos) cambian su preferencia electoral. La última confirmación de estas teorías fueron los debates entre Hillary Clinton y Donald Trump, donde la primera tuvo mejor desempeño, pero no fue determinante en la elección. Grupo Reforma publicó hace unos días su última encuesta presidencial, luego del primer debate entre los cinco contendientes a este cargo público; y los resultados fueron los siguientes:

1. Andrés Manuel López Obrador se mantiene como puntero con el mismo 48% de las preferencias electorales que tenía antes del debate, es decir, a pesar de los ataques recibidos en el primer debate (43 de acuerdo a la contabilidad de varios medios de comunicación), el candidato de MORENA salió completamente ileso de este evento, es decir, prácticamente ningún votante de López Obrador modificó su preferencia. Lo que queda en el aire es, sí este 48% de intención de voto es el techo electoral del tabasqueño, o sí el debate sí tuvo un efecto de frenar el crecimiento que había tenido hasta el mes de abril. Hay que decir también que desde al año 2000 todos los presidentes que ganaron sus respectivas elecciones no rebasaron el 45% de los votos válidos, ya que Fox ganó con el 42.52%, Calderón con el 36.89% y Peña Nieto con el 38.20%.

2. Ricardo Anaya ahora sí se consolida como el segundo lugar en la intención del voto con un 30% luego de debate. El estancamiento que había tenido el candidato de la Coalición por México al Frente se rompió y experimentó un crecimiento de 4% frente a lo que tenía antes del debate. Sin embargo, si se analizan las cifras con detalle, se puede observar que los puntos ganados por Anaya son los que perdieron José Antonio Meade (PRI), Margarita Zavala (Independiente) y Jaime Rodríguez “El Bronco” (Independiente). Este escenario confirma la pretensión de algunos actores políticos y económicos de hacer una alianza de facto entre Anaya y Peña Nieto. Sin embargo, esta estrategia resulta por demás riesgosa para el candidato de la Coalición del PAN-PRD-MC, ya que por lo pronto Movimiento Ciudadano anunció que sí esta alianza se consolida, el apoyo de este partido a la Coalición se retira, esto de acuerdo con los dichos de Enrique Alfaro, candidato de MC a la gubernatura de Jalisco, en su reciente visita al ITESO. Además de ninguna manera es seguro que todo el voto del PRI se transfiera a Anaya, ya que todos los días se saben de las transferencias de bases priístas a MORENA y no es posible movilizar a los votantes como si fueran simples títeres. Aunado a lo anterior, tampoco es seguro que los panistas y los perredistas que apoyan a la Coalición por México al Frente, acepten esta alianza de facto.

3. José Antonio Meade, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco” perdieron puntos de intención del voto luego del debate y el depositario de estas erosiones fue Ricardo Anaya, es decir, la estrategia de atacar a López Obrador y Anaya no funcionó, al contrario, les restó simpatizantes y afortunadamente la gente castigó propuestas como las de “cortarles la mano a funcionarios públicos corruptos”. Hay que decir que Margarita Zavala fue la candidata que más preferencia electoral perdió.

Se ratificó lo que dice la literatura académica y la propia experiencia mexicana, quien gana debates no necesariamente gana elecciones; y creo que a partir del mes de mayo la elección parece estar entre dos: Andrés Manuel López Obrador vs Ricardo Anaya Cortés.
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Las campañas y

¿el Estado fallido?

Fernando A. Guzmán Pérez Peláez

El binomio de la corrupción y violencia/inseguridad, encabezan las preocupaciones de la sociedad mexicana ante las campañas.  Hoy abordamos el tema de la inseguridad.
Por un lado salta a la vista el hartazgo y la zozobra social ante la violencia y el crimen desbordados en el país, 230 mil mexicanos muertos y más de 30 mil desaparecidos en los últimos 11 años, contrastan con la omisión e indiferencia del gobierno federal que tiene al Estado con una PGR acéfala y una reforma anticorrupción atrofiada, en tanto que en los hechos padecemos, en muchas regiones del país, un gobierno paralelo que controla y manipula las instancias de seguridad, debilitando las instituciones.
Ante esta situación resulta aún más grave e incomprensible que los aspirantes a la presidencia de la República no formulen propuestas serias y sistémicas para tratar de resolver una situación cada vez más alarmante, con un nuevo sistema penal que no presenta resultados positivos y se ha convertido en una coladera por la que escapan y se benefician los delincuentes y una nueva Ley de Seguridad Interior cuestionada y en litigio.
Son escasas e insuficientes las propuestas para enfrentar la inseguridad y la violencia, desde la absurda amnistía planeada por López Obrador, la propuesta de Ricardo Anaya de proteger a las víctimas, fortalecer a las policías y desmantelar a los cárteles, no sólo eliminar o detener a sus cabecillas, lo que ha producido en los últimos años el surgimiento de nuevos cárteles fragmentados que se enfrentan entre sí, e incursionan en la llamada delincuencia común, pero ¿Cómo hacerlo?, ¿Está al alcance de las fuerzas de seguridad?.
Así como el ofrecimiento de Meade de incautar bienes de los criminales, homologar leyes, sistematizar la información y capacitar a las policías. Lo que se planteó desde el sistema de plataforma México hace 18 años.
Sin duda que no existen soluciones mágicas y hay que trabajar en todos esos frentes y fortalecer a las instituciones; pero así como no se ha presentado un verdadero plan integral que reafirme y retome lo que está en proceso, y puede dar resultados, y plantee también nuevas visiones y alternativas para superar el grave problema de la inseguridad y la violencia, creo que nadie ha reparado en la importancia esencial de la Sociedad y su participación para enfrentar este cáncer  social.
El problema parte de la célula base de la sociedad que es la Familia, el cuidado y la formación de los hijos en principios y valores esenciales, dignidad de la persona- humanidad, respeto, solidaridad, bien común, ética, civismo.
Hemos abandonado en las familias la educación y formación de los hijos, que han quedado en manos del Internet y las redes sociales, bajo el impulso sin freno del afán de poder, de placer y  dinero, hemos arrinconado a Dios en el recinto de los templos y lo hemos expulsado de la vida social y su mención está proscrita de nuestras conversaciones, convirtiendo el Estado laico en un estado antirreligioso.
Todo esto tiene un precio y hoy lo estamos pagando, con aflicción, con agobio y con dolor, ante las extorsiones, los secuestros, asaltos y crímenes más atroces perpetrados por jóvenes sin familia, sin afecto, sin aprecio de sí mismos, sin humanidad.
Aspiramos a que venga un Presidente o un nuevo gobierno que nos resuelva este grave problema y otros muchos, pero nada se puede sin la involucración y participación de la Sociedad, nuestro México no tiene salida si no vuelve los ojos a Dios.
No nos engañemos, no bastarán las mejores alternativas en las leyes penales y los cuerpos de seguridad. ¿Qué persona sin principios y valores y un sentido trascendente de la vida, puede participar en nuestras policías o cuerpos de seguridad, sin buscar provechos indebidos y no sucumbir ante el amague de “plata o plomo” de las bandas criminales?
Se requiere un Estado laico, que no imponga religión alguna, pero tampoco un “dogma antirreligioso”; el papel de las Iglesias en la revalorización de la persona humana y su dignidad y trascendencia es fundamental para recuperar La Paz.

¿Sabemos que piensan los aspirantes presidenciales al respecto?

Guía de Comunicación Política para los Electores

Pbro. Alfonso Rocha Torres

Presento a ustedes esta excelente orientación de Eva María Suárez Tello en la Revista Mexicana de Comunicación para saber acercarse y participar de manera activa y crítica en los próximos comicios de nuestra nación.

Sin duda el uso político y electoral que se le dará a las redes sociales durante la contienda de 2018, resultará más provechoso que perjudicial para la cultura política mexicana.
Internet y los dispositivos móviles ofrecen la posibilidad tecnológica de ampliar el debate entre los ciudadanos y los actores políticos, sin límites de espacio o de tiempo, obedeciendo a la tendencia contemporánea que privilegia la instantaneidad. “Internet y la telefonía móvil rompen los esquemas de la comunicación política vertical, y por eso dan pánico a los Gobiernos y suscitan la desconfianza de partidos, aunque estos últimos intenten, ahora, hacer llegar sus mensajes a través de esta herramienta e incluso se baraje la posibilidad de votar a través de Internet” (Vinuesa, 2007).Los ciudadanos debemos aprovechar que estos recursos permiten reaccionar y actuar de manera rápida, lo cual era difícil mediante los medios tradicionales. “La comunicación es, pues, no sólo más rápida sino más directa con lo que la efectividad es mayor” (Vinuesa, 2007).
Sin embargo, la gran cantidad de información y su poder de ubicuidad hacen también cada vez más difícil consumirla de manera racional y sin atragantarse.

Alfabetización digital y el consumo eficaz de la
información.
La alfabetización digital consiste en desarrollar la habilidad para localizar, organizar, entender, evaluar y analizar la información que circula en la red. Esto implica identificar los lenguajes y estructura que conforman la diversidad de materiales que pueden encontrarse en la red, además de conocer los dispositivos para su procesamiento. En cuanto al consumo eficaz de la información el reto estriba en formarse el criterio para valorar la información que se consume hasta hacer de sí mismo un receptor crítico y un emisor responsable en el marco de la comunicación política y electoral.
“El ciudadano actual demanda participación y un sentido de comunidad con sus líderes políticos. Los partidos políticos necesitan conectar con la ciudadanía. Estamos en un nuevo momento político, Alejandro Llano lo denomina ‘la nueva sensibilidad’, que da lugar a una participación más intensa de los ciudadanos y que exige de los políticos un nuevo diálogo aprovechando nuevos canales de comunicación” (Rubio, 2007).
Los candidatos y partidos políticos deberán abrirse y capacitarse en materia de manejo de redes sociales no solo con el uso, sino a partir de su participación de manera activa en ellas ofreciendo al ciudadano receptor una forma concreta y eficaz de interactuar en la campaña, ofreciendo contenidos que le permitan al ciudadano consumir información de manera responsable, evaluar su mensaje y eventualmente contribuir a la difusión del mensaje en sus propias redes sociales; lo cual haría finalmente redondo el proceso de la comunicación. “Los nuevos agentes de la comunicación no son exclusivamente el reducido número de representantes oficiales, sino que son el creciente número de influentials que distribuyen el mensaje por distintos medios, conservando siempre la cercanía y la confianza del receptor” (Rubio, 2007).

La palabra clave para el elector de 2018 es
participación
Hay muchas formas distintas de concebir a las redes sociales para efectos políticos, pero lo más importante en ellas es el entorno interactivo que posibilitan. El ciudadano hoy no debe centrase en ser consumidor, sino pensar la red como un espacio para también hacer política y ciudadanía concibiendo como posible el modificar el entorno político de acuerdo a los mensajes de ida y vuelta que se van produciendo. “Más bien hemos propuesto la necesidad de pensar las comunidades virtuales como una ‘nueva modalidad del actuar comunicativo, en grado de potenciar y tal vez hacer más abierto y democrático el sistema de las relaciones comunitarias, sociales e institucionales, dentro de las cuales cada uno de nosotros está inserto. O dicho de otra forma, no podemos pensar las comunidades virtuales como algo separado de las otras formas de comunicación e interacción que empleamos cotidianamente” (Portillo y Cornejo, 2012, p.81).

Inclusión: El reto
Al margen de las interrogantes y dudas que aún plantea el uso de las redes sociales con objetivos electorales, lo que está ya claro es que Internet y los dispositivos móviles ganan terreno como fuentes de información, de acción, de protesta, de movilización, de organización y de interacción entre los ciudadanos, lo cual modificará sin duda la forma de hacer política de ahora en adelante; Falta solamente preguntarse cómo se borrará la barrera tecnológica para que el campo y los analfabetos digitales no queden al margen de la participación directa e interactiva en la próxima contienda.

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PARA SABER MÁS:
mexicanadecomunicacion.com.mx

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