14 de Octubre de 2018
Año XX
No. 1132
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¿Trabajo doméstico o explotación laboral?

Publicado en web el 6 de Agosto, 2018

Andrés G. Elizalde

Trabajo domestico EDIT (2)

El trabajo doméstico puede incluir tareas como limpiar la casa, cocinar, lavar y planchar la ropa, el cuidado de los niños, ancianos o enfermos de una familia, jardinería, vigilancia de la casa, desempeñarse como chofer de la familia, e incluso cuidando los animales domésticos. Se clasifica en remunerado y no remunerado. El primero de ellos se refiere al que se realiza en el marco de una relación laboral, mediante un pago determinado, ya sea para el mismo hogar de residencia o para otro, mientras el trabajo doméstico no remunerado es aquel realizado para el mismo hogar del que forman parte los individuos sin que medie un pago.
En junio de 2011, la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el Convenio 189 y la Recomendación 201 sobre quienes se ocupan en el trabajo doméstico, que establecen derechos y principios básicos para este sector y exigen a los Estados Miembros que tomen una serie de medidas con el propósito de hacer del trabajo decente para los trabajadores domésticos una realidad. A pesar de que México votó a favor del convenio y la recomendación, no los ha ratificado, por lo que el trabajo doméstico remunerado en México no se considera un trabajo formalmente legal.
En México según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del INEGI, la población de 15 y más años ocupada en trabajo doméstico remunerado en hogares es de dos millones 480 mil 466 personas, lo que representa 4.8% de la población ocupada para este rango de edad.
El trabajo doméstico remunerado en México es una actividad primordialmente femenina, ya que 90 de cada 100 personas ocupadas en esta actividad son mujeres. Destaca que en labores como empleados domésticos, cuidadores de personas, lavanderos, planchadores y cocineros domésticos la presencia de mujeres se incrementa a más de 93 mujeres de cada 100 trabajadores en estas ocupaciones.
En contraste, la mayor presencia de hombres se observa como choferes, vigilantes, porteros y jardineros, todos en casas particulares, con porcentajes superiores a 94.4% de los ocupados en estas actividades.

Trabajo domestico EDIT (1)

Escolaridad determina
responsabilidad y sueldo
Datos de la ENOE 2017 indican que la edad promedio de los trabajadores domésticos es de 42.3 años: 43.9 para hombres y 42.1 para mujeres. Además muestran que seis de cada 10 de los trabajadores domésticos (57.7% de las mujeres y 57.0% de los hombres), tienen 40 años o más de edad.
En México 5.8% de los trabajadores domésticos remunerados es analfabeta. Esta condición se presenta mayormente en los varones: 6.4% de los hombres trabajadores domésticos y 5.7% de las mujeres ocupadas en esta actividad son analfabetas.
Respecto a los niveles de escolaridad de la población ocupada en el trabajo doméstico remunerado, cuatro de cada 10 trabajadores domésticos tiene algún grado de secundaria, 32% solo concluyó la primaria y 20.9% no concluyó los grados de primaria. Solo uno de cada 10 trabajadores domésticos remunerados tiene al menos un año cursado y aprobado en el nivel medio superior o superior.
Por tipo de ocupación, los trabajadores con mayor nivel de instrucción son los choferes en casas particulares: 39.8% cursó al menos un grado en educación media superior o superior. Los cuidadores de personas también presentan mayores niveles de escolaridad que el resto de los trabajadores domésticos: 22.2% tiene al menos un año aprobado en la educación media superior.
En caso opuesto, los lavanderos y planchadores domésticos son los trabajadores domésticos con menores niveles de escolaridad: 23.8% tiene un nivel de primaria completa y 43.6% no terminó la educación primaria.

EXP ABUSED MAIDS

Condiciones laborales
El trabajador subordinado y remunerado, de acuerdo con la ENOE, es la persona que trabaja para una unidad económica en la que depende de un patrón o un representante de él, a cambio de una retribución monetaria. En los trabajadores domésticos, la unidad económica es una vivienda particular.
La disponibilidad de contar con un contrato que formalice la relación laboral es determinante en cuanto a la protección legal de los derechos de los trabajadores, en ese sentido y conforme a los datos de la encuesta, 99 de cada 100 ocupados en esta actividad carecen de contrato escrito.
De acuerdo con la duración de la jornada laboral, 59.5% de las mujeres ocupadas en este tipo de actividades cumplen jornadas menores a 40 horas y 38.6% trabaja 40 horas o más a la semana; en tanto que siete de cada 10 hombres en estas ocupaciones  labora 40 horas o más a la semana.
Los ingresos que perciben los trabajadores domésticos, son bajos y dispares, la mayoría (76.5%) recibe como sueldo por su trabajo hasta dos salarios mínimos o menos y, apenas el 2.8% obtiene más de tres salarios mínimos.
Un elemento clave de la formalización laboral es la seguridad social para proteger a los trabajadores de riesgos, atender las necesidades de subsistencia apremiantes de la población y asistirla frente a los imprevistos.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE refleja que siete de cada 10 no cuentan con prestaciones de acceso a instituciones de salud. De este universo el 75% son mujeres y el 58.2% son hombres.
El porcentaje más alto de trabajadores domésticos sin acceso a instituciones de salud es el de quienes se ocupan como lavanderos y planchadores domésticos (96.0%), seguidos por los cuidadores de personas (81.7%), y los ocupados como empleados domésticos (73.6 por ciento).

Trabajo Infantil
El trabajo de menores en la esfera doméstica, como actividad económica, es considerado trabajo peligroso o una de las peores formas de trabajo infantil.
Son “trabajadores invisibles”, porque sus labores son al interior de casas que no son las suyas, sin ningún sistema de control, aunado a la exposición a riesgos de salud, abuso sexual y accidentes laborales en cocinas o espacios de cuidado no aptos para el trabajo de niños, niñas y adolescentes, además de que en esta esfera laboral confluyen diversas violaciones a sus derechos, como el alejamiento del entorno familiar, trabas a la educación, horarios excesivos de trabajo, falta de contratos y prestaciones.
De acuerdo con cifras del Módulo de Trabajo Infantil (MTI) 2015, 2.2 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años integran la población en ocupación no permitida. De esta población, 126 023 (5.7%) se desempeñan en el área de trabajo doméstico: 58.1% son varones y 41.9% mujeres.

Trabajo no remunerado
El trabajo doméstico no remunerado se refiere a la realización de labores domésticas y el cuidado de personas dependientes (niños, ancianos, personas con discapacidad o personas enfermas) por parte de los miembros del hogar, sin recibir pago o remuneración alguna. Se desarrolla mayoritariamente en la esfera privada (hogares) y se mide cuantificando el tiempo que una persona dedica a las labores domésticas y al trabajo de cuidado.
El trabajo doméstico en beneficio del hogar propio o en apoyo de terceros, al no ser reconocido formal y legalmente como ocupación, no abona al Producto Interno Bruto (PIB). Para evidenciar el significado que tiene en la reproducción social, se desarrollaron las cuentas satélite. Según la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares, durante 2015 el valor económico del trabajo doméstico no remunerado alcanzó un nivel equivalente a 4.4 billones de pesos, lo que representó 24.2% del PIB del país. El valor de mercado que tienen las tareas domésticas supera la contribución de actividades como las manufacturas, el comercio, la construcción o la agricultura, lo que ilustra la importancia en términos económicos.
La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) mostró que en 2014, el 98.8% de las personas de 12 años y más (92 millones 516 mil 530), realizó actividades productivas. El tiempo total de trabajo invertido en actividades productivas de hombres y mujeres de 12 años y más es de casi seis mil millones de horas a la semana. De cada 10 horas que se destinan al trabajo, un poco más de cinco horas (55.4%) contribuyen a la economía del país sin que medie pago alguno, es decir, están destinadas al trabajo doméstico no remunerado.

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