14 de Octubre de 2018
Año XX
No. 1132
| Formación | Edición:

Novios, ¿prueba de amor o presión?

Publicado en web el 8 de Octubre, 2018

Pbro. José Luis González Santoscoy
Lic. Lupita Barajas

Unidos EDIT

Actualmente escuchamos que muchos noviazgos se piden la “prueba del amor”, para comprobar si la otra persona en realidad les “ama”. Antes de que le pidan a su novio o a su novia “la prueba del amor”, es necesario salir de ciertos engaños y aclarar los términos.
¡No se confundan! La prueba del amor no es condicionar, sino elegir lo mejor, sabiendo renunciar a poco para ganar mucho. Hablar del amor verdadero, es hablar de castidad, pero ¿qué es la castidad? Hoy en día está devaluada la palabra castidad, porque muchos piensan que es sinónimo de represión sexual, pero no han descubierto que es una virtud que ayuda a integrar toda la persona para poder amar en su totalidad.
San Juan Pablo II, en su Exhortación Apostólica “Familiaris Consortio”, dice que “la castidad significa más bien energía espiritual que sabe defender el amor de los peligros del egoísmo y de la agresividad, y sabe promoverlo hacia su realización plena” (FC 33). Por eso, cuando se vive la castidad en el noviazgo, desde ese momento se comienza a construir ya un matrimonio de virtud, en donde se van acumulando muchas ganancias, ya que comienzas a invertir para ganar más.
Cuando iniciamos un plan de inversión, al inicio pareciera que estamos perdiendo, pero, en realidad, a la larga estamos ganando. Así también, cuando en el noviazgo se hacen ciertas renuncias, fijando su mirada en el resultado final, se podrá descubrir que la vivencia de un noviazgo en castidad, no resta amor a su relación, sino que, en realidad, suma valor y virtud, y así tendrán un matrimonio feliz, estable y fiel.
La castidad implica saber elegir bien y en el momento correcto, renunciando a un mero deseo, para verdaderamente donarse en el respeto mutuo, fortaleciendo la voluntad y el carácter para aprender desde el noviazgo a ser fieles.
Paul Claudel, en cierta ocasión, le escribió a su hijo: “Mi querido hijo: La juventud no ha sido hecha para el placer, sino para el heroísmo. Porque un joven necesita heroísmo para resistir a las tentaciones que le rodean”. Así que, si los novios quieren no sólo un rato de placer, sino una vida de completa felicidad, les conviene vivir la castidad de una manera heróica, ya que aquí es donde radica la verdadera PRUEBA DEL AMOR, la que se vive con heroísmo, llendo contra corriente. Cualquiera busca el placer, pero no cualquiera sabe esperar, elegir y renunciar por amor.
Algunas de las ventajas de vivir la castidad en el noviazgo son las siguientes: les ayuda, ya desde ahora, a proteger su amor dentro del matrimonio, al suponer una renuncia y un esfuerzo, los ayuda a fortalecer su voluntad y a romper con el egoímo, lo que hace que su noviazgo sea fuerte y sólido.
La castidad es imposible vivirla sin la ayuda de Dios, por eso cuiden la oración, ya que de ella reciben la fuerza necesaria para vivir con pureza su relación. Cuíden mucho todos sus sentidos, porque será también imposible guardar la pureza de cuerpo sin guardar la pureza de corazón y de pensamiento. Queridos novios, atrévanse a vivir el amor verdadero.

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