04 de Noviembre de 2018
Año XX
No. 1136
| Actualidades | Edición:

Católicos en China: Esperanza tras acuerdo

Publicado en web el 5 de Noviembre, 2018

Rebeca Ortega Camacho
Fotos: Cortesía del Pbro. Salvador Rojas, MG / Luis Daniel Tadeo Velázquez

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El 22 de septiembre de 2018, El Vaticano y la República Popular China firmaron un acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. Es un acontecimiento de especial importancia para la vida de la Iglesia Católica en China y abre el diálogo entre la Santa Sede y las autoridades civiles de aquel país; por primera vez – después de 70 años – todos los obispos de China están en comunión con el Papa.
En entrevista para ArquiMedios, el Presbítero Salvador Rojas Vega, Misionero Guadalupano, quien desempeña su labor pastoral en la Parroquia de Santa Teresa en Hong Kong, China, desde enero de 2018, compartió algunos comentarios de sus feligreses y el ambiente que se vive en esta región, después de conocer la noticia del acuerdo entre la Santa Sede y China.

Cómo recibieron
los fieles católicos
en China esta noticia?
“Antes – de la firma del acuerdo – ya había comentarios en Hong Kong de que parecía que el Papa iba a llegar a un acuerdo. Entonces, finalmente cuando se dio este acuerdo, el 22 de septiembre, hubo mucha gente un poco descontenta por esto que se firmó, porque ellos decían que era como una traición a los católicos que se habían mantenido fieles al Papa. ¿Qué quiere decir esto?
En 1951, cuando Mao Zedong expulsó al Nuncio Apostólico de China y a todos los misioneros, se rompió todo tipo de relación, pero la Iglesia seguía presente.“La opción fue que se escondieron, fue la Iglesia que le llaman de catacumbas o la Iglesia clandestina, se reunían bajo puerta cerrada para no ser perseguidos y de esta manera se mantuvo la fe; ellos se mantuvieron fieles al Papa, pero algunos fueron encarcelados y sufrieron mucho. La sucesión apostólica se siguió dando, ordenando a buenos obispos que siguieran guiando a los católicos.
Por otro lado, el gobierno estableció lo que es la Iglesia Católica Patriota o Patriótica, que es regida por el gobierno, con la finalidad de tener el control de todo lo que se hace y se dice como Iglesia Católica. (Se calcula que hay unos 12 millones de católicos en China, repartidos más o menos igualmente entre las Iglesias llamadas “clandestina” y “patriótica”).
“Con este acuerdo se habla de alrededor de 30 obispos clandestinos y un promedio de 60 obispos de la Iglesia Patriótica. Antes, el gobierno comunista no solamente proponía, sino que pedía a quien se ordenara obispo; ellos, por ese deseo de estar en comunión con el Papa, pedían la legalización por parte del Vaticano, pero había siete obispos que todavía no eran reconocidos por el Papa e incluso estaba excomulgado y ese es un punto de los acuerdos. El Papa ya acogió a estos siete obispos que no estaban reconocidos.
“Los católicos que han sufrido la persecución dicen que es muy difícil que el gobierno comunista se abra tan rápido. Yo les comentaba, soy misionero no soy chino, no tengo la sangre de los que ya sufrieron; pero les decía que en México tuvimos una situación similar con la Guerra Cristera, se sufrió, a mis abuelos les tocó sufrir. Sin embargo, la fe está aquí, la fe está viva, la fe está presente. Yo creo que cualquier cosa que se haga a favor de la fe en China, va a ser para bien de la Iglesia Universal”.

Una sola Iglesia
“Ciertamente, el acuerdo no se ha hecho público, lo único que el Papa expresó fueron sus razones por las que firmó este acuerdo. Después de mucho diálogo, el mismo Papa Francisco expresó, en una carta dirigida a todos los católicos de China (26 de septiembre de 2018), las razones por las que se había hecho este acuerdo. Me parece una carta escrita desde el corazón de parte del Papa, porque expresa su preocupación, su sentir, su corazón de pastor, deseando que solamente sea un sólo rebaño, con un sólo pastor, pues como el mismo Señor Jesús lo pide.
“Desgraciadamente hubo gente, católicos que criticaron al Papa. Comentaba en la parroquia donde estoy – Santa Teresa- , que en los años que llevo de vida, nunca me había tocado que un Papa fuera tan criticado por los mismos católicos e incluso hasta por obispos y cardenales, por la forma en que él quiere que la Iglesia camine, una Iglesia abierta que vaya al encuentro de los demás, precisamente como el Señor Jesús lo pide. Debemos recordar que la Iglesia no es el proyecto del Papa, no es el proyecto de una persona, es el proyecto de Cristo y el proyecto de Cristo, es el proyecto del Padre.
“Entonces, si había o hay muchos obstáculos en China, el Papa quiere que todos esos obstáculos de alguna manera se hagan a un lado para que se pueda proclamar abiertamente el Evangelio. Él dice, este acuerdo provisional es fruto de un largo y complejo diálogo institucional entre la Santa Sede y las autoridades Chinas, iniciado ya por San Juan Pablo II, continuado por el Papa Benedicto XVI, y ahora a él le tocó de alguna manera, pues no dar culmen, porque más bien es el inicio de un proceso.
“¿Qué es lo que podemos o debemos hacer? Provocar un cambio en la historia. Ciertamente, sería más cómodo continuar con lo mismo en China, que los católicos y los obispos que están en la clandestinidad sigan sufriendo persecución y esperar a que se dé un cambio. El Papa dice, hay que provocar el cambio en la historia y no esperar a que la historia nos vaya llevando.
“Por eso me inclino a decir, que es un paso muy grande que ha dado el Papa. Mucha gente dice, que él no tiene conocimiento real de lo que es la Iglesia en China, porque él no es chino; pero él es el líder actual de la Iglesia y él lo dice en su carta: ‘lo reflexioné, lo oré, lo pensé, recibí aportaciones’. Entonces, porque si uno o dos obispos no pudieron expresar o expresaron su opinión y no se hizo como ellos pensaban; es injusto decir que el Papa no sabe lo que está haciendo.
“Espero en Dios, como el mismo Papa, que con este acuerdo venga una apertura de la Iglesia, una apertura para los misioneros, una apertura para poder predicar el Evangelio en todo este vasto continente; si son muchos los católicos, pero podrían ser más. Como dice el Papa, poner nuestra confianza en Dios, poner este proyecto en las manos del Espíritu Santo”.
¿Es posible que el Papa Francisco visite China?, se cuestionó al  entrevistado y señaló: “Creo que sería muy bueno, pero es paso a paso. De hecho, a raíz de este acuerdo que firmó el Papa, inmediatamente Taiwán invitó al Pontífice. No creo que sea muy pronto, pero si fuera pronto que mejor, porque eso abriría el trabajo misionero y que el Evangelio verdaderamente se predique con libertad”, manifestó el Presbítero Salvador Rojas.
El acuerdo, cuyo contenido no se ha publicado, es provisional y se irá revisando periódicamente (se habla de dos años para una primera experimentación). En la firma, que incluye la creación de una nueva diócesis, y que los nombramientos de obispos se harán de forma conjunta, han participado el subsecretario para las relaciones internacionales del Vaticano, Antoine Camilleri, y el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Chao. El portavoz del Papa, Greg Burke, ha especificado que “no es el final de un proceso, sino el comienzo”. “Esto ha surgido a través del diálogo, escucha paciente en ambos lados. […]. El objetivo no es político, sino pastoral. Permitirá a los fieles tener obispos en comunión con Roma, pero al mismo tiempo reconocidos por la autoridad china”.
Misioneros en Hong Kong
En otro tema, cuestionamos al Padre Salvador Rojas, sobre la presencia de los Misioneros de Guadalupe en China. “En la actualidad somos diez Misioneros de Guadalupe, todos mexicanos, trabajando en la parte de China que fue colonia británica que es Hong Kong; por lo tanto, Hong Kong, no es como tal regida por el gobierno comunista, sino que ha mantenido, como así se había pedido, cuando se terminó la colonia en 1997, que mantuviera su mismo estatus, y que hubiera la libertad de expresión, libertad de religión y todas las libertades, incluso en cuanto a economía; es algo diferente de lo que viene a ser el régimen comunista, pero es parte de China.
“Los Misioneros de Guadalupe llegamos a Hong Kong el 1 de octubre de 1975. Desgraciadamente, todavía no podemos como misioneros trabajar dentro de China. Hemos tenido algunos padres que han estado haciendo presencia, pero como maestros de inglés o español. Es una presencia no abierta, pero si aceptada por el gobierno, por eso lo podemos decir, porque no estaban haciendo algo indebido, estaban con Visa de trabajo, pero no haciendo promoción del Evangelio, sino más bien a través de la educación.
“En Hong Kong, los Misioneros de Guadalupe cuando llegamos para trabajar, siempre estamos a disposición del Obispo de Hong Kong- que actualmente es Monseñor Michel Yeung -, él nos ha aceptado muy bien. La mayoría de los misioneros estamos apoyando en trabajo parroquial, y desde la comunidad ejercemos el mandato misionero”, señaló el Presbítero Salvador Rojas, quien se desempeña como vicario parroquial de Santa Teresa, en la zona de Koowloon, junto con el Padre Gabriel Altamirano, MG.
¿Cómo viven la fe los católicos en China?
“Es un poco difícil vivir su fe para muchos de ellos, porque muchos son los únicos católicos en su familia. Entonces, por ejemplo, cuando es día de ayuno o abstinencia, pues los otros miembros de la familia no lo entienden y no ayunan, para el católico es difícil en este sentido; sin embargo, los católicos siguen manteniendo esa cercanía con Cristo, esa cercanía con Dios por medio, especialmente de los Sacramentos.
“Ciertamente, la mayoría de los católicos se bautizan ya siendo adultos; para poderse bautizar se requiere que estudien dos años de catecismo, son dos años catecúmenos. Durante este tiempo, no es solamente para que se aprendan el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo o los Mandamientos, sino para que ellos tengan una verdadera transformación en su vida.
“Ellos practican su fe básicamente en los Sacramentos, aunque también, en algunos lugares tenemos procesiones, por ejemplo, en la Solemnidad del Corpus Christi salimos en procesión, por lo menos alrededor de las parroquias. De alguna manera, esto es un símbolo de expresión de la fe católica y que mucha gente también lo ve, y se empiezan a sentir atraídos”. En China se practica el budismo y en menor porcentaje el cristianismo. “Muchos de los que se convierte son los que estudiaron en escuelas católicas, y llega un momento en que ellos dicen, quisiera conocer un poco más de la fe, entonces es cuando se acercan y empiezan a estudiar el catecismo”.
El Misionero de Guadalupe expresó que la forma de invitar a las personas a conocer a Cristo, no es a través de “gritar en las plazas, básicamente es con el testimonio. La gente nos ve, somos extranjeros, vivimos de alguna manera diferente. La gente se siente atraída, la mayor parte del trabajo misionero lo realizan los mismos católicos. La misma gente que se bautiza, luego con su testimonio de vida, en su trabajo o en su lugar de residencia, la gente ve la diferencia, ve que no son personas ordinarias, que tiene otro tipo de valores, que son  amables, serviciales, que les gusta ayudar a las personas y esto es lo que muchas veces atrae a otras persona a conocer un poco más a Cristo”.
De la cultura oriental, el Padre Chava rescata los valores de la familia y el valor a los ancestros. “La cultura oriental tiene muchos valores; podría decir, que son lo que en la Iglesia llamamos ‘la semilla del Verbo’. La fe ya está ahí en semilla, Dios ya la plantó. Ellos tienen varias festividades chinas al año en donde se reúnen como familia; por otro lado también, el valor a los ancestros, a sus familiares difuntos. Sus valores chinos, les permite tener esa unidad como familia y como pueblo”.
Finalmente, el Padre Salvador Rojas agradeció a los lectores de Semanario. “Agradecer la atención que han tenido con un servidor de escuchar mi opinión personal de esto. Creo que básicamente es una razón pastoral, es un deseo de que la Iglesia esté en unión. Pedirles que sigan haciendo oración por todos los misioneros y por la Iglesia en China, para seguir trabajando por la extensión del Reino de Dios. Sus oraciones, sus sacrificios, ofrecidos por las misiones los agradecemos mucho”, concluyó el entrevistado.
EN RECUADRO
(Antetítulo) 25° Aniversario Sacerdotal
(Título) Auténtico testimonio misionero
El Padre Salvador Rojas Vega, MG, nació el 14 de junio de 1964 en La Barca, Jalisco. Hijo del matrimonio formado por María del Carmen Vega Ríos (+) y Pedro Rojas Camarena (+);”. Es el último de siete hermanos: Francisco (+), Manuel, María Trinidad, José de Jesús (+), María Luisa, Josefina y Salvador.
Sobre sus padres, el “Padre Chava” señaló, “ellos con una formación cien por ciento católica, nos transmitieron la fe y este deseo de vivir cerca de Dios, de vivir en paz con Dios y con los demás”. Inició sus estudios de educación básica en La Barca y los concluyó en Guadalajara. Participó en actividades del Centro de Orientación Vocacional (COV) de los Misioneros de Guadalupe de 1976 a 1979, año en el que ingresó al Seminario de Misiones. “Surgió la vocación desde que estaba muy pequeño. Mi mamá comenta, que desde muy chico decía que me quería ir al Seminario”.
Estudió Filosofía en la Universidad Intercontinental (UIC), en la Ciudad de México, y fue enviado a la Misión de Hong Kong para concluir su preparación al sacerdocio con los estudios de Teología en el Holy Spirit Seminary. El 21 de agosto de 1993, en la Parroquia de Nuestra Señora del Divino Amor, recibió el Orden Sacerdotal de manos de Monseñor Felipe Aguirre Franco, en ese tiempo, Obispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Su primer destino fue Hong Kong, en la Parroquia de San Vicente. Después, fue nombrado vicario parroquial de Nuestra Señora de Lourdes, también en Hong Kong. Después de 13 años en China (1987 -2000), se le pidió regresar a México. En el año 2000 fue llamado para colaborar en la atención a bienhechores en Guadalajara, Jal., primero como Asistente y, a partir de 2003, como Director Regional. En 2009, el IX Capítulo General de los Misioneros de Guadalupe lo eligió Consejero General, puesto que ejerció durante seis años. A partir del 2015 se desempeñó como Director General de Desarrollo, y en enero de 2018 fue designado nuevamente a Hong Kong.
  “Estoy muy agradecido con Dios, porque uno de los regalos más grandes que un hombre pueda pedir, es el poder consagrar el pan y el vino, convertirlos, no por méritos propios, sino por Gracia de Dios, en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Me siento muy agradecido con Dios, también sigo sintiendo esta gran responsabilidad de ser un auténtico testimonio para los demás. El poder compartir la Palabra de Dios en otras culturas, con otra gente, en otro idioma, es difícil pero muy gratificante”.
El pasado 21 de agosto celebró su 25° Aniversario Sacerdotal en Hong Kong. Dos meses después, 21 de octubre, en Guadalajara, también festejó este gran acontecimiento junto con su familia, hermanos sacerdotes y comunidad.

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