02 de Diciembre de 2018
Año XX
No. 1139
| Formación | Edición:

Vivir sin redes sociales, es posible

Publicado en web el 12 de Diciembre, 2018

Pbro. Alfonso Rocha Torres

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¿Te cuesta imaginar una vida sin redes sociales? ¿Y si te dieran 10 argumentos explicando la toxicidad de sus efectos?
En el libro de editorial Debate, “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, Jaron Lanier nos explica con una contundencia abrumadora como las redes sociales, al desplegar una vigilancia constante y manipular el inconsciente de sus usuarios, nos están convirtiendo en personas rencorosas, tristes, asustadizas, poco empáticas, aisladas y triviales.
Si quieres una vida más feliz, un mundo más justo y pacífico, o simplemente la oportunidad de pensar por ti mismo sin ser monitoreado e influenciado por las corporaciones más ricas de la historia, lo mejor que puedes hacer es cancelar tus cuentas. Ahora.

Las redes sociales nos
encierran en un
cajón ideológico.
¿Podemos desafiar a sus robots?
Ricardo de Querol, en el suplemento retina del periódico español El País, comenta la necesidad de salirnos del encajonamiento de las redes y su efecto negativo en nuestras vidas, en base al libro arriba mencionado.
Lo que tú crees que “todo el mundo dice” en las redes sociales solo se dice en tu muro. Un oscuro algoritmo construye un relato de la opinión pública distorsionado específicamente para ti. No es solo lo que eliges seguir, que eso ya te delata. Es que el robot te sugiere contenidos y perfiles, te envía una alerta diciendo que tus amigos han compartido esto, y tú te sientes impelido a hacer lo mismo para sentirte parte de la manada.

Lo inteligente es dudar de las propias convicciones.
“Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace?”, preguntaba Keynes. Pero el mundo digital nos vuelve inflexibles, tozudos, sectarios, porque los algoritmos detectan nuestros prejuicios y los alimentan todo el tiempo.

¿Es posible resistirse?
Somos perros de Pávlov, dice Jaron Lanier, el pensador más provocador de Silicon Valley. Las redes nos dan caramelos o carnaza, palos y zanahorias, para modificar nuestro comportamiento. En su beneficio y el de sus anunciantes, aunque “no está bien llamar publicidad a la manipulación directa de las personas”, escribe Lanier en su libro de título explícito: Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato. Estas aplicaciones, argumenta, están diseñadas para generar adicción. Y han desatado la radicalización que corroe las democracias, porque impulsan a los líderes “más agresivos, autoritarios, paranoicos y tribales”. Confiesa Lanier que él mismo se volvió peor persona cuando ejerció de bloguero en el Huffington Post, obsesionado como estaba por los comentarios. En las redes, “las personas normales suelen transformarse en idiotas porque los idiotas reciben la máxima atención”. Incluso cree que Donald Trump es más peligroso por su compulsión tuitera: “No está actuando como la persona más poderosa del mundo, porque su adicción lo es más aún”. Así que hasta Trump, pobre, “es también una víctima”.
¿Demasiado catastrofismo? Sí, pero es oportuno el toque de atención. Explica Daniel Innerarity que hemos pasado muy rápido “del ciberentusiasmo a la tecnopreocupación”. De Internet iba a surgir la democracia directa y lo que sale es gente como Bolsonaro; igual que a los jóvenes de la Primavera Árabe que se levantaron por la libertad les cayeron dictaduras nuevas. Estamos en la fase de desilusión.
Quizás no haga falta que te borres de Facebook, Twitter o Instagram. ¿Y si haces el ejercicio de seguir a personas interesantes que discrepen abiertamente de tu visión del mundo? El verdadero diálogo, decía Bauman, es con los distintos a ti, lo otro es escuchar el eco de tu propia voz. ¿Seremos capaces de educar al algoritmo para que entienda que queremos mantener la mente abierta? Es misión de cada uno romper su propia burbuja.

Algunas reseñas de
este libro:

«Jaron Lanier es un genio.»
Sunday Times

«Mezcla sabiduría profética con una simple practicidad. Lectura esencial.» The New York Times

«El título lo dice todo… Lanier aboga por desanclarse de las redes sociales, que fomentan la adicción y la anomia y en general nos hacen sentir peor y más temerosos el uno del otro y del mundo. El experimento podría ser útil, aunque oscurecerá los corazones de los señores oscuros, un argumento ganador por sí mismo.» Kirkus Reviews.

No está de más pues revisar nuestros muros y redes sociales para ver como son autoreferenciales y nos rodean de comentarios y cosas asociadas a nosotros mismos.

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PARA SABER MÁS:
www.retina.elpais.com

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