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	<title>Semanario - Órgano de formación e información Católica - &#187; Año Sacerdotal</title>
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	<description>Sitio Web del Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara</description>
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		<title>La Voluntad de Dios, premisa de los Consagrados</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 18:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[697]]></category>

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Canónigo Fernando Lugo Serrano
Pbro. Tiberio Munari Chiomento, Misionero Xaveriano
Al cierre del Sexto Encuentro Nacional de Asesores Eclesiásticos del Movimiento Familia Educadora en la Fe, Monseñor José Francisco González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara, afirmó que “la actual crisis sacerdotal es, en el fondo, una crisis de identidad. La acción del sacerdote llega a ser dañina [...]]]></description>
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<em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/06/23-36.jpg" width="300" height="195" />Canónigo Fernando Lugo Serrano<br />
Pbro. Tiberio Munari Chiomento, Misionero Xaveriano</em></p>
<p>Al cierre del Sexto Encuentro Nacional de Asesores Eclesiásticos del Movimiento Familia Educadora en la Fe, Monseñor José Francisco González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara, afirmó que “la actual crisis sacerdotal es, en el fondo, una crisis de identidad. La acción del sacerdote llega a ser dañina cuando se rompe la unión con Dios”.<br />
Hoy en día, la espiritualidad padece una enfermedad general, tanto en la vida familiar como en la sacerdotal y religiosa. Con frecuencia, se procuran los gustos personales; ya no basamos nuestra experiencia de vida en Dios, sino en lo que nos “agrada”. Y nuestra tercera potencia, la voluntad, lo último que quiere es dejar el lugar a la Voluntad Divina.<br />
¡Las almas están enfermas! Almas que viven vacilando, sostenidas por prácticas religiosas puramente externas, ahogadas en el sentimentalismo y en la herejía del activismo. Es por ello que, una alma, fiel solamente en las prácticas exteriores, no adelanta; es como un robot, cuyo movimiento es siempre el mismo.<br />
¡Cuán poco se conoce la manera de actuar de Dios! Vivimos mirando solamente la cáscara, lo epidérmico, los hábitos fáciles de una religión Light.</p>
<p><strong>idolatrías</strong></p>
<p>Este sentimentalismo tiene su origen en buscarnos únicamente a nosotros mismos. Es el egoísmo el resumen de todos los vicios y males del hombre, y el que nos vuelve idólatras, desde el seglar hasta el consagrado. Cada uno de nosotros suele fabricarse un ídolo a su medida y hasta le asigna el nombre de Dios. Cada cual posee un dios a su medida, a su humana imagen y semejanza.<br />
Nos urge regresar al orden, al puesto y a la finalidad para que fuimos creados por Dios. Es preciso arrancar, de raíz, nuestro aferrado egoísmo. Ciertamente el trabajo es mucho, pero es Dios mismo quien desea hacerlo en nosotros, siempre y cuando tengamos la firme convicción de usar rectamente nuestro libre albedrío.<br />
Hemos de pedir asiduamente que el Espíritu Santo venga y nos revele lo que Jesús no nos ha dicho, según leemos en el Evangelio: “Mucho tengo todavía qué decirles, pero ahora no pueden con ello. Cuando venga Él, el Espíritu Santo de la Verdad, los guiará hasta la Verdad completa” (Jn 16, 12-13).<br />
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que la Revelación pública está cerrada, pero no completamente explicitada (66), y que la finalidad de las llamadas “revelaciones privadas no es la de mejorar o completar la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla plenamente en una cierta época de la Historia” (67). Jesús, pues, sigue hablando a su Iglesia a través del Magisterio y de los Santos (67).</p>
<p><strong>una mística poco conocida</strong></p>
<p>Se trata de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, nacida en Corato, Bari, Italia, en 1865, y quien murió en 1947. Su Proceso de Beatificación fue cerrado favorablemente en su fase diocesana en 2005, y ahora se encuentra en Roma para continuar el trámite.<br />
A través de sus escritos, nos ayuda a conocer más profundamente la Voluntad de Dios, y a vivir “más explícitamente” su Voluntad. El Papa Benedicto XVI, en su homilía a los Obispos de Brasil en 2007, con ocasión de la Quinta Conferencia Plenaria del Episcopado Latinoamericano, expresó: “Es el propio Jesús quien nos enseña que la verdadera vía de salvación consiste en conformar nuestra voluntad a la Voluntad de Dios, y que nosotros, los Obispos, somos convocados para manifestar esa Verdad central. La fidelidad al Primado de Dios y de su Voluntad, conocida y vivida en comunión con Jesucristo, es el don esencial que nosotros, Obispos y Sacerdotes, debemos ofrecer a nuestro pueblo”<br />
Luisa Piccarreta apreció mucho a los sacerdotes, ofreciéndose víctima por ellos, obedeciendo a sus Directores Espirituales. Jesús le dijo en una ocasión: “Tú debes estar siempre obediente a su autoridad, porque ellos son los continuadores de mi Sacerdocio en el mundo. Gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que forman el Reino de mi Voluntad. A ellos, como nuevos profetas, les toca el trabajo de hacer de heraldos para dar a conocer lo que concierne a mi Fiat divino, con la palabra, los escritos y las obras”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<p><strong>Para tomar en cuenta</strong></p>
<p>Los presbíteros que deseen conformar el Movimiento Sacerdotal de Espiritualidad de la Divina Voluntad pueden dirigirse al respectivo Centro, ubicado en las instalaciones del Instituto Bíblico Católico: Avenida La Paz # 1665, Sector Juárez, Colonia Moderna.<br />
Teléfonos: 10-78-69-20; 38-25-91-50 y 38-26-64-00.</p>
</blockquote>
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		<title>Rodeado de debilidades, &#8220;Sacerdos in aeternum&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 20:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[696]]></category>

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Humberto Miguel Jara Sánchez, 69 años de ministerio. Ahora, en actitud sufriente, también ofrenda sacerdotal

Pbro. Óscar Maldonado Villalpando
Peregrinos en la Tierra, anhelamos llegar al Cielo, donde todo lo imperfecto habrá quedado atrás. Ahora, en estos tiempos en que pretende cambiarse lo que se consideraba elección, en oprobio y vergüenza, el sacerdocio sigue siendo, pese a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p>
Humberto Miguel Jara Sánchez, 69 años de ministerio. Ahora, en actitud sufriente, también ofrenda sacerdotal</p>
</blockquote>
<p><em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/06/23-35.jpg" width="300" height="431" />Pbro. Óscar Maldonado Villalpando</em></p>
<p>Peregrinos en la Tierra, anhelamos llegar al Cielo, donde todo lo imperfecto habrá quedado atrás. Ahora, en estos tiempos en que pretende cambiarse lo que se consideraba elección, en oprobio y vergüenza, el sacerdocio sigue siendo, pese a todo, “un don y misterio” que maravilla en cada realización concreta.</p>
<p><strong>Familia y vocación sacerdotal</strong></p>
<p>En esta hora de hipersensibilidad contra lo clerical, es justo volver la mirada para descubrir las tramas admirables que Dios ha tejido en las familias de distintos lugares y diversos tiempos, para sacar de ellas a sus elegidos.<br />
Esta historia se inicia allá por Villa Guerrero, al Norte de Jalisco, en los primeros años del Siglo XX, en una comunidad muy pequeña, que en 1917 era objeto de las incansables misiones del entonces señor Cura y futuro Santo, Cristóbal Magallanes Jara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Anuncio de un padrino santo</strong></p>
<p>Francisco Jara Ávila y Gaudelia Sánchez Bedoy se casaron el 17 de enero de 1910, hoy hace poco más de 100 años. Un hermano de don Francisco se había ordenado sacerdote, el señor Cura D. Maximino Jara Ávila, tristemente fallecido el 29 de junio de 1916. Y en aquel tiempo, tras haber llegado el Párroco Magallanes a la casa de Francisco y Gaudelia, para compartir la tristeza por el fallecimiento del sacerdote, poco después supo que nacería Humberto Miguel, quien vino al mundo el 1º de noviembre de 1917.<br />
Cuando el señor Cura Magallanes conoció al niño, los papás se lo ofrecieron para que “lo sacara del agua bautismal”; esto es, que fuera su padrino, invitación que, desde luego, él aceptó. Una vez bautizado, dijo: “Este niño va a ser sacerdote y a suplir a su tío el señor Cura Maximino”.<br />
Otro día que vino de visita el Señor Cura Magallanes a casa de los Jara, cuando el niño ya tenía cuatro años, se encontró con que éste había comido cañas, con cuyo jugo se había chorreado la camisa, como suele suceder, poniéndose dura al secarse. Por eso su papá le dijo: “Niño, camisa dura, salude al señor Cura, su padrino”. Y entonces el sacerdote lo abrazó y dijo: “Este niño, camisa dura, va a ser Cura”.<br />
Vinieron los días de la llamada “Guerra Cristera” en 1926, y don Cristóbal no dejaba sus fervorosas misiones por toda la región. Humberto Miguel recuerda vivamente que cuando él andaba cuidando el ganado, el Padre Cristóbal pasaba saludando amablemente a todos y llevando el Evangelio por los más apartados rincones y barrancas; y que sobre la negra sotana solía usar una gabardina de color claro que lo distinguía.</p>
<p><strong>Al seminario de totatiche</strong></p>
<p>Humberto entró al Seminario Menor Auxiliar el 2 de noviembre de 1929, ya cuando oficialmente había terminado el conflicto religioso, aunque la hostilidad duraría todavía muchos años más. Estaba aún fresco en la memoria de todos los fieles el acontecimiento del martirio del Padre Magallanes, y bajo ese poderoso influjo, Humberto Miguel cursó sus dos años en Totatiche; luego pasó a Guadalajara, a un Seminario en la dispersión.<br />
Por lo pronto, recuerda que él se encontró “como pollo comprado” en un mesón de esta ciudad, con apenas cinco centavos en la bolsa y sin conocer nada ni a nadie.<br />
El Rector era en aquel entonces don Ignacio de Alba, y al joven estudiante le tocaba recibir sus clases sentado sobre algunos bloques de cantera del que sería el Templo Expiatorio; algunas veces en la cripta, otras en la torre. Entre hospedaje aquí, comidas allá, clases acá, era un eterno recorrer la ciudad de una orilla a otra.<br />
Afortunadamente, aquel peregrinaje concluyó cuando, junto con otros alumnos, fue enviado al recién inaugurado Seminario Interdiocesano de Montezuma, en Estados Unidos, gracias a una iniciativa de los Obispos mexicanos.</p>
<p><strong>Los primeros discípulos allá</strong></p>
<p>Recuerda que llegó la primera camada de seminaristas a esa nueva casa en agosto de 1937, y entre todos, talache y pala en mano, terminaron por acondicionar los rústicos espacios, allanando, entre otros, un espacio que dedicaron a campo de futbol.<br />
Al terminar sus estudios, fue ordenado allá por el Obispo de Santa Fe, el 30 de marzo de 1941.</p>
<p><strong>Otro gran signo</strong></p>
<p>Precisamente ese mismo día, a la misma hora, con un clima lluvioso, pero 25 años antes, su tío Maximino había sido llevado al cementerio, y ahora él entraba al templo para cantar su Primera Misa. Era el día de San Pedro y San Pablo, 29 de junio de 1941, cumpliendo así, aquel muchacho “camisa dura”, lo vaticinado por su padrino, el Santo Cura Magallanes.<br />
Su primer destino como sacerdote fue El Mezquital del Oro, Zac., a donde llegó el 16 de agosto de 1941. Ahí aprendió él solo, pues el Párroco había salido de vacaciones por dos meses, el abc del ministerio sacerdotal. El 16 de agosto de 1942 fue destinado a la Parroquia de San Pedro Apóstol, en Zapopan.</p>
<p>Una singular visita</p>
<p>En aquel tiempo, la venerada imagen de la Santísima Virgen de Zapopan salía de su Basílica para visitar todos los templos de la ciudad, pero se olvidaba de su propia Parroquia. Fue entonces que el Padre Humberto Miguel acudió a entrevistarse con el Padre Guardián para pedir que la visita zapopana llegara también a San Pedro; elevó su petición, asimismo, al señor Arzobispo Garibi Rivera e incluso al Superior Provincial de la Orden de Frailes Menores, hasta que al fin se aprobó su propuesta.<br />
Su posterior destino sería Zapotlanejo, donde apenas duró siete meses, pues de ahí fue trasladado a Zapotlán el 20 de abril de 1950. Su párroco era don Adolfo Hernández Hurtado, futuro Obispo. Trabajó ahí incansablemente por la educación cristiana, pues alentó, al menos, 15 Centros de Catecismo. Como fruto de ese celo, el 3 de octubre de 1956, celebraría unas Primeras Comuniones extraordinarias, pues fueron 758 los niños que se acercaron a la Mesa Eucarística; no cabían en el templo. El desayuno que se les ofreció fue en el hotel más amplio de esa población, constituyendo una fiesta de verdad inolvidable.</p>
<p>Nuevo párroco</p>
<p>Por fin, en 1957, fue nombrado Cura de San Andrés Ixtlán, distinguiéndose por su labor encaminada a actualizar, religiosa y culturalmente, a su feligresía, pues la mayoría de ésta vestía y actuaba de manera muy primitiva.<br />
Su destino siguiente fue la Parroquia de San Juan de Dios, a partir del 10 de agosto de 1961. Años después, un día celebró una ceremonia colectiva de matrimonios, gratuita, por él preparada, y formada por más de setenta parejas, a la cual invitó al Cardenal José Salazar López, quien, agotado de bendecir tantas uniones, llegó un momento en que dijo a los tres sacerdotes que lo auxiliaban: “Yo ya me cansé; ahí síganle ustedes”.<br />
En 1975, pidió ser destinado a la Capellanía de La Inmaculada, donde llegó el 19 de marzo. El templo estaba casi abandonado. Al mes de su estancia, la encargada le dijo: “En caja tenemos 500 pesos. O se paga usted o me pago yo; no hay para los dos” Sin embargo, nada lo arredró; intensificó su labor con grande entusiasmo y rehízo el templo y su culto.<br />
En 1995 le fue asignado el Templo de La Guadalupana, y en 1996 el señor Cura Ramiro Valdés Sánchez lo convidó a ejercer su ministerio en El Rosario. Ya para entonces la edad y sus achaques habían comenzado a minarlo. Empezó a enfermar de sus piernas, y el 1º de octubre de 2009, tras celebrar la Santa Misa, tuvo que ser conducido al Hospital, donde fue sometido a una urgente intervención quirúrgica, de la cual ya no pudo levantarse por su propio pie, quedando imposibilitado.<br />
Hoy, desde su lecho, recuerda a Job y reflexiona que se le han asignado días de milicia y jornadas de soldado; y que desde esa perspectiva ha sabido vivir su sacerdocio, que vino a acabar confinado a un forzado retiro, en el silencio y la inmovilidad de su aposento.<br />
Ahí ora, recuerda y agradece al Señor el don inmenso del sacerdocio, ejercido durante casi siete décadas continuas, que aguarda culminar siendo fiel y a la espera de la Vida Eterna.</p>
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		<title>San José María Robles Hurtado, de la mano de María</title>
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		<pubDate>Fri, 28 May 2010 17:22:13 +0000</pubDate>
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Misionero Xaveriano
La noche del 25 de junio de 1927, antes de ser ahorcado en un árbol de la Sierra de Quila, el Padre José María, en el cuartel de los agraristas de Tecolotlán, Jalisco, escribió estos versos, que sintetizan sus dos grandes amores de sacerdote: “Quiero amar tu Corazón,/ Jesús mío, con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/05/23-34.jpg" width="300" height="296" />Pbro. Tiberio Munari Chiomento<br />
Misionero Xaveriano</em></p>
<p>La noche del 25 de junio de 1927, antes de ser ahorcado en un árbol de la Sierra de Quila, el Padre José María, en el cuartel de los agraristas de Tecolotlán, Jalisco, escribió estos versos, que sintetizan sus dos grandes amores de sacerdote: “Quiero amar tu Corazón,/ Jesús mío, con delirio,/ quiero amarte con pasión,/ quiero amarte hasta el martirio./ Al amparo de mi Madre,/ y de su cuenta corriendo,/ yo, su pequeño del alma,/ vuelo a sus brazos sonriendo”.</p>
<p>
Este santo mexicano nació en Mascota, Jalisco (en lo eclesiástico perteneciente a la Diócesis de Tepic), el 3 de mayo de 1888, Festividad de La Santa Cruz, y el mismo día fue bautizado. Recibió su Primera Comunión a los ocho años en una capilla dedicada a la Santísima Virgen de Guadalupe, y creció en un ambiente campesino, sano y cristiano.</p>
<p>
Durante una misión popular en su tierra natal sintió emocionalmente el deseo de ser sacerdote, lo que empezó a concretarse con su ingreso al Seminario Diocesano Menor de Guadalajara, en 1901. Concluidos sus grados de Secundaria, fueron tales sus progresos en el estudio y su devoción a la Virgen, que el Padre Martín Macías, su maestro, lo escogió para pronunciar un discurso académico sobre la Inmaculada Concepción, en la Catedral Metropolitana. Tenía 15 años de edad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Devoción mariana cristocéntrica</p>
<p>En el Seminario, José María se había inscrito en la Congregación Mariana, reconociendo a la Madre de Dios como Señora, Patrona y Abogada, y prometiéndole un servicio perpetuo. Cabe hacer notar que las Congregaciones Marianas, fundadas por los Padres Jesuitas en el Siglo XVI, habían dado ya a la Iglesia grandes Santos.</p>
<p>
Bajo la protección de María, el joven Robles progresó en virtud, particularmente en el amor apasionado al Corazón de Jesús. Y es que el Papa León XIII, impactado por la vida y los escritos de Luis María Grignión de Montfort, animaba en aquel tiempo a los seminaristas a seguir la doctrina mariana de este apóstol, cuya beatificación el mismo Pontífice acababa de proclamar. Con el tiempo, en 1915, el Padre Robles Hurtado publicaría en Tepic el Libro “Esclavos del Corazón de Jesús en María”, prácticamente un resumen del Tratado de la Verdadera Devoción a María, del Beato de Montfort.</p>
<p>
Para septiembre de 1910, México celebraba el Primer Centenario de su Lucha por la Independencia. José María fue convidado por su hermano Juan a viajar a la Capital, junto con el Padre David Galván Bermúdez (también muy próximo Mártir). Deslumbrados por su visita a la Basílica Nacional de Santa María de Guadalupe, el Padre José María dejó escrito:<br />
“Subimos al altar mayor de la Basílica de Guadalupe, a los pies de la Virgen, y la contemplamos. Cuando volvíamos de La Villa yo venía fuera de mí, por el placer tan inusitado de haber estado tan cerca de mi Madre”. Y terminaba sus recuerdos con estos acentos: “Adiós, Madre Guadalupana, mi encanto, mi esperanza, mi fortaleza; tal vez no vuelva a verte en tu templo; pero no olvides a tu hijo, que te ama y que no te olvidará jamás”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Presbítero, Fundador Y Mártir</strong></p>
<p>En 1913 recibió el Sacramento del Orden y se le destinó como Vicario de Nochistlán en ayuda del Párroco Román Adame Rosales, futuro compañero de martirio en la persecución religiosa. En el libro de la Liturgia de las Horas, el Padre Robles portaba una estampa de la Virgen María, que llevaba inscrito su firme propósito: “Mi corazón, mi sangre, mi vida, mi muerte, ¡todo te pertenece!” Fue en ese pueblo zacatecano donde fundó la Congregación de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado.</p>
<p>
En 1920, el 8 de diciembre, Festividad de la Inmaculada Concepción, fue destinado como Párroco de Tecolotlán, que sería el fértil campo de su apostolado eucarístico y catequístico; del florecimiento de su Congregación; un bastión de la Unión Popular de Jalisco; blanco de ataques de los enemigos de la Iglesia, y palestra de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, ACJM.</p>
<p>
Desafiando la presencia de un grupo de soldados federales, apostados en las afueras de Tecolotlán, el 12 de diciembre de 1926, ya suspendido el culto público en todo el país, el señor Cura Robles Hurtado celebró la Festividad de la Virgen Morena del Tepeyac. Unos días después, lloraba la noticia del sacrificio del Padre Jenaro Sánchez Delgadillo, precisamente en su jurisdicción parroquial, en La Loma. “¡Ahora me toca a mí!”, exclamó.</p>
<p>
Pocos meses antes, por cierto, había publicado la Poesía “Imposible”, que fue causa de que se girara una orden de captura de su persona. Se trata de un himno de exaltación de la “fe heroica, sublime”, de los mexicanos, “forjada” en el sacrificio, de la mano de “La Virgen Mexicana, la dulce Guadalupana,/ del indio Madre, Reina de Anáhuac,/ que ha robado los corazones de los mexicanos,/ y los guarda, piadosa, en el Tepeyac”.</p>
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		<title>Nuevo Obispo en El Nayar</title>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 17:46:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[694]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>A partir del martes 25, la Prelatura Misional de Jesús María, en El Nayar, tendrá nuevo Obispo</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><u>A trabajar por las vocaciones nativas<br /></u></strong></p>
<blockquote>
<p>Cuando la Santa Sede crea determinadas jurisdicciones como Prelaturas Misionales, alienta la esperanza de que, al paso del tiempo y con el trabajo evangelizador, esas porciones se constituyan en Diócesis y de ahí surjan vocaciones propias para cubrir las necesidades locales</p>
</blockquote>
<p><em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/05/23-33.jpg" width="315" height="465" />José de Jesús Parada Tovar</em></p>
<p>El martes 25 del mes en curso, en la Catedral de la Prelatura de Jesús María, en la Sierra del Nayar, el Arzobispo Metropolitano de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, presidirá la Ceremonia de Ordenación Episcopal del Padre Fray José de Jesús González Hernández, de la Orden de Frailes Menores, luego de que el Papa Benedicto XVI, el 27 de febrero de este mismo año, lo preconizara como tercer Obispo en la historia de esa porción misional, elevada a Prelatura el 13 de enero de 1962 por el Papa Juan XXIII.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>entrevista con semanario</strong></p>
<p>Aprovechando su asistencia a la IV Jornada Académica Iglesia-Independencia, que se desarrolló recientemente en el Instituto Cultural Cabañas, abordamos al joven Religioso Franciscano, quien nació en la Navidad de 1964 en Etzatlán, Jalisco, y fue ordenado Presbítero el 24 de junio de 1994 en Jerusalén.</p>
<p>
¿Cuál fue el sentimiento que experimentó al ser preconizado Obispo, sobre todo por lo que significa el traslape de África al Nayar?<br />
-Lo primero que pensé es que ambos son lugares de Misión. Recién estaba en aquel Continente, y ahora vuelvo a la Prelatura de Jesús María, que ciertamente ya conocía. Lo primero que se me vino a la mente fue: ¿por qué a mí, habiendo tantos en México? Soy el único Religioso Franciscano de Zapopan que está en Misión; pero la Providencia me saca de allá para regresar a aquel lugar que me dio boleto para África. Con todo, es una gran satisfacción-.</p>
<p>
¿Cuánto tiempo estuvo Ud. en El Nayar?<br />
-Cinco años con el señor Obispo Antonio Pérez Sánchez; sólo que al Nayar fui desde seminarista, cuando era aspirante, postulante y novicio. Desde los primeros años de Filosofía salíamos siempre a la Prelatura-.<br />
¿Ha platicado con el Obispo saliente, Fray Antonio Pérez? ¿Tiene alguna ‘radiografía’ actual de la Prelatura?<br />
-No hemos platicado mucho. Me ha mostrado que existe un Plan Pastoral, que es el Cuarto, y es muy bueno. Esperamos hacer en la Prelatura una Nueva Evangelización, y esto me abre la posibilidad de comenzar. En realidad, a todos los misioneros del Nayar nos toca siempre realizar una Nueva Evangelización en la comunidad-.<br />
¿Qué espera Ud. de su nueva encomienda, sobre todo en el contexto de las conclusiones de Aparecida y del propio Plan Pastoral?<br />
-De inicio, tengo qué reconocer que debo estudiar más a fondo el Documento de Aparecida, como también analizar la Pastoral en Latinoamérica. Hay que considerar que estuve cinco años fuera de aquí en África (Mozambique), y antes otros cinco años en Europa (Suecia y Bélgica). Yo espero que crezcamos en la Prelatura, que trabajemos mucho por las vocaciones, principalmente las nativas de allí. Si Dios nos da licencia, tener también Seminario, así como formar a los laicos, de manera que en un futuro tengamos una Iglesia local autóctona. Por un tiempo operó un Seminario Menor, pero no perseveraban las vocaciones. Por lo pronto, pondré mi granito de arena para lograr que, con la Nueva Evangelización, tengamos una mayor conciencia de familia cristiana-.<br />
¿Cuántas Parroquias hay en la Prelatura, cuántos sacerdotes y, de ellos, cuántos son religiosos?<br />
-Son 26 sacerdotes en total: 13 diocesanos y 13 franciscanos. Existen 17 comunidades parroquiales, además de algunas Vicarías y otras Misiones donde todavía no tienen atención de sacerdotes de planta-.<br />
¿Cómo recuerda usted a sus dos predecesores?<br />
-El señor Obispo Antonio fue mi Párroco en Etzatlán. A él le debo la inspiración de mi vocación. Fue él quien me invitó al Seminario e incluso ‘me rogó’ para ello durante tres meses. En ese sentido, es como mi ‘papá’. Al señor Obispo Manuel Romero Arvizu, mi paisano (fallecido en noviembre del año próximo pasado) siempre lo vi con mucha admiración por su gran humildad. Me tocó algunas veces acompañarlo en la Prelatura y recuerdo anécdotas muy bonitas de él como el primer Obispo de Jesús María.</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote>
<p><strong>Para saber</strong></p>
<p>Con la unción episcopal de este nuevo Obispo del Nayar, el Cardenal Juan Sandoval sumará 14 los que ha consagrado con la Plenitud del Sacerdocio Ministerial en los últimos 15 años, por designación de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Entre ellos se incluye un Religioso, también Franciscano, Fray Alberto Campos, actualmente Obispo de la Prelatura Misional de San José del Amazonas, en el Perú.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Datos generales</strong></p>
<p>La Prelatura Misional de Jesús María, en la Sierra del Nayar, abarca 25,000 kilómetros cuadrados, donde viven, en comunidades sumamente dispersas, aproximadamente 100,000 personas, entre coras, huicholes, tepehuanes, mexicaneros y mestizos de los Estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas y Durango. Siempre ha estado al cuidado pastoral de la Provincia de los Santos Francisco y Santiago, de la Orden de Frailes Menores, que tiene su sede de gobierno en el Convento de Nuestra Señora de Zapopan. Dentro del organigrama territorial de la Iglesia en México, forma parte de la Provincia Eclesiástica de Guadalajara, junto con la Arquidiócesis tapatía y seis Diócesis aledañas.</p>
</blockquote>
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		<title>Raimundo Wang Chon-glin, Obispo</title>
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		<pubDate>Thu, 13 May 2010 17:08:11 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[693]]></category>

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		<description><![CDATA[
¿Por qué nos alegramos de un nacimiento y nos apenamos en un entierro? Sencillamente porque no somos la persona interesada.
Lin Yutang

Pbro. Germán Orozco Mora
Mexicali, B.C.
Aunque pasó 21 años de su vida en prisión, cuando pudo, y estando libre, como Obispo visitaba toda su Diócesis andando en bicicleta e invitaba siempre a los fieles a rezar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p>¿Por qué nos alegramos de un nacimiento y nos apenamos en un entierro? Sencillamente porque no somos la persona interesada.<br />
Lin Yutang</p>
</blockquote>
<p><em>Pbro. Germán Orozco Mora<br />
Mexicali, B.C.</em></p>
<p>Aunque pasó 21 años de su vida en prisión, cuando pudo, y estando libre, como Obispo visitaba toda su Diócesis andando en bicicleta e invitaba siempre a los fieles a rezar incesantemente para ser testimonio del amor de Dios, luz del mundo y sal de la Tierra.</p>
<p>
Perseguido y encarcelado por su fe en Cristo y su fidelidad al Papa, durante la época del comunismo chino de Mao Tse Tung, Raimundo Wang Chong-lin, quien fuera ordenado sacerdote el 30 de noviembre de 1950 por el Obispo Giovanni Zhang Bide, fue condenado a 20 años de cárcel el 26 de diciembre de 1957.</p>
<p><strong>Notables muestras de admiración<br /></strong>Tras su reciente fallecimiento, a sus funerales, celebrados el pasado 8 de febrero de 2010, asistieron más de 20 mil fieles; una cantidad extraordinaria de personas católicas para un país como la China Roja, en donde ésta es una comunidad minoritaria que apenas sobrevive, debido a la constante persecución, en lo que es conocido como “La Iglesia del Silencio” (Underground).</p>
<p>
En el mundo libre, en algunos funerales de Pastores muy queridos, como los del Santo Padre Juan Pablo II, o los del sacerdote franciscano Pío de Pietrelccina (después canonizado), no sorprende que hayan asistido cien mil o más dolientes; pero que veinte mil fieles, a riesgo de su vida, hayan acompañado al Obispo de Zhaoxian, Monseñor Wang Chong-lin, sí que es digno de tomarse en cuenta.</p>
<p>
Y es que este Obispo fue un ejemplo de admirable afecto por sus sacerdotes, de quienes sabía sus sufrimientos en ese país, donde él tuvo que ser consagrado como Obispo de manera clandestina, con la aprobación del Papa Juan Pablo II; y donde fue de manera sistemática perseguido y reprimido.</p>
<p>
Pese a ello, edificó un nuevo Seminario, fundó una Casa para Religiosas, un Orfanato para niños abandonados y minusválidos físicos y mentales, de tal manera que, al fallecer, el Administrador de su Diócesis destacó su gran celo pastoral y amor por su feligresía y por los sacerdotes, seminaristas, religiosas y todos aquellos que requiriesen ayuda. Fue, sin duda, ejemplo vivo de virtudes, particularmente de caridad, y un factor de vitalidad de su Iglesia.<br />
En la oración fúnebre de sus exequias, uno de sus sacerdotes se refirió a su Pastor señalando: “Si bien nos has dejado, no olvidaremos nunca tu fe desinteresada, tu dedicación gratuita, tu tipo de vida simple y laboriosa, tu noble carácter moral y la capacidad de mirar al futuro, tan lleno siempre de esperanza cristiana. El gran maestro chino Laozi Dao escribió: &lt;&lt;Los santos aman con todo el corazón a todas las personas&gt;&gt;, y esto fue justamente lo que hizo nuestro Obispo Wang, quien durante toda su vida amó a sus semejantes en el corazón de Cristo”. (Agencia Fides, Roma, 18,Feb.2010).<br />
Monseñor Wang Chong-lin, al morir, dejó en su Diócesis de Zhaoxian, 60 mil católicos, 60 sacerdotes, 124 religiosas, 170 seminaristas y 145 iglesias y lugares de culto.</p>
<p>
<strong>Aversión convenenciera y despiadada</strong><br />
Pese a la persecución del actual régimen comunista chino en contra de la fe cristiana, bien que ha sabido anteponer este odio a sus intereses comerciales globalizadores, pues en China se fabrica o elabora, entre otros miles de millones de productos, una amplia variedad de copias de imágenes religiosas, que ponen al alcance de todos los bolsillos, y en todo el orbe. </p>
<p>
Por desgracia, este Siglo XXI está destacándose, ya desde ahora, por el recrudecimiento de la persecución contra los cristianos, evangélicos y católicos, no sólo por regímenes totalitarios comunistas, sino por aquellos que confiesan el islamismo, como Irak e Irán.<br />
Así por ejemplo, han sobresalido por su heroísmo no solamente el mencionado Prelado Wang, sino también el Obispo evangélico Haik Hovsepian, perseguido y torturado por el régimen iraní.  Y en estos días, según noticias, se ha recrudecido la persecución contra cristianos de Irak (Mossul), donde algunos han sido asesinados y martirizados impunemente .</p>
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		<title>El Padre Juan Ignacio Sandoval Márquez, un Salesiano ejemplar</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 16:58:47 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[692]]></category>

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		<description><![CDATA[Tomado de: “Florecieron en el huerto del Señor”., Comisión Interinspectorial de Historia Salesiana de México. Ediciones Don Bosco 1990
Una figura de buen sacerdote, aún viva en la mente de muchas personas de Guadalajara, es la del Padre Juan Ignacio Sandoval Márquez, un hijo de Don Bosco que vivió su sacerdocio con total entrega a todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img hspace="8" alt="23a" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/05/23a-3.jpg" width="315" height="232" />Tomado de: “Florecieron en el huerto del Señor”., Comisión Interinspectorial de Historia Salesiana de México. Ediciones Don Bosco 1990</p>
<p>Una figura de buen sacerdote, aún viva en la mente de muchas personas de Guadalajara, es la del Padre Juan Ignacio Sandoval Márquez, un hijo de Don Bosco que vivió su sacerdocio con total entrega a todos aquellos a quienes Dios le envió.<br />
El Padre Sandoval, como era mejor conocido, nació en Tepechitlán, Zacatecas, el 8 de julio de 1887, días en que aún vivía Don Bosco, el Fundador de la Congregación Salesiana. Hijo de Francisco y Mariana, personas sencillas y piadosas que supieron enseñar a Juan Ignacio y a sus 11 hermanos a trabajar sin cansancio y a comprometerse con su fe.<br />
En 1908 ingresó al Aspirantado Salesiano de Puebla y, el 29 de septiembre de 1912, habiendo terminado la etapa del Noviciado, emitió la Profesión Religiosa en la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos), a los 25 años de edad.</p>
<p>“id por todo el mundo…”</p>
<p>El resto de su formación, luego de un período de trabajo en Nicaragua, lo realizó en El Salvador, país donde también fue ordenado sacerdote el 15 de mayo de 1921, y donde pasaría sus primeros años de ministerio.<br />
A su regreso a México, en 1926, ya con 39 años, el P. Nacho fue destinado al Colegio Salesiano de Santa Julia (México, DF), pasando luego como Director al Oratorio Salesiano “El Carmen”, de Puebla, donde trabajó 16 años.<br />
En 1947, cuando ya tenía 60 años, llegó a Guadalajara. Ciertamente, para muchos, tener esta edad -considerando también la época- significaría ya un período en el que una persona podría tener menos fuerza y, por lo tanto, menores posibilidades de hacer proyectos y de trascender. No fue así para el P. Sandoval.</p>
<p>inolvidable, su incansable labor</p>
<p>En la capital jaliciense trabajó primero -por 38 años- en la “Escuela México” (hoy Colegio Anáhuac Revolución, junto al Templo de María Auxiliadora, en el Sector Reforma), siendo particularmente significativa su presencia y dedicación al Oratorio que en ese plantel funcionaba.<br />
Pero fue la última etapa de su vida la que puede ser considerada como la más heroica. Contando ya con 80 años, el Padre Nacho fue a trabajar en la zona de la Hacienda de Oblatos, en el casco mismo de la hacienda para ser exactos, zona periférica de la ciudad en el Sector Libertad; una labor que significaba empezar de cero. Ahí se afanó sin cesar por casi 15 años, llegando a fundar una escuelita y, por supuesto, un Oratorio; todo para los más pobres.<br />
Este discípulo de Cristo, al estilo de San Juan Bosco, volvió a la Casa del Padre el 13 de junio de 1985. Tenía casi 98 años, 72 como Salesiano y 64 como Sacerdote.<br />
Muchos de sus antiguos alumnos y oratorianos lo recuerdan, siempre en relación al trabajo. Piensan en él en sus clases, animando el deporte, celebrando la Santa Misa, en el confesionario, en sus paseos a pie y en bicicleta, vehículo que no abandonó sino hasta los 81 años, tras sufrir un serio percance.<br />
Hay también quienes le recuerdan por la ayuda recibida de parte de este Salesiano: teniendo paciencia con algún padre de familia ante la imposibilidad de pagar la colegiatura; recibiendo gratuitamente a algunos muchachos en su escuela, e incluso pagando a algunos sus estudios superiores; cubriendo el pasaje de aquellos niños que venían de lejos; y, al estilo de los Oratorios Salesianos, ofreciendo a todos, cada domingo después de la Misa, un poco de atole y pan.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<blockquote>
<p><img hspace="8" alt="23b" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/05/23b-2.jpg" width="300" height="454" />Nota de la Redacción</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tan sólo en referencia al Colegio Anáhuac, deben ponerse en contexto el lugar, el tiempo y las condiciones. Lo fundó para niños pobres de los Sectores Reforma y Libertad, y era un hervidero de chiquillos en las décadas de los 50 a los 70 del siglo pasado. Su Deportivo Oratorio Salesiano (el famoso DOS) llegó a integrar varias Ligas de Futbol que competían en numerosas canchas de tierra habilitadas junto al plantel educativo, por la Avenida Revolución.<br />
Numerosos fueron los chavales que, habiendo aprendido ahí los rudimentos del balompié bajo la mirada del Padre Nacho, quien les proveía seguido de rústicos balones de cuero, fueron a probarse luego, con éxito, a Clubs Profesionales como el Nacional, el Guadalajara, el Oro y el Atlas, llegando incluso a la Selección Nacional. Como botones de muestra: Arturo Chaires, Antonio Mota, Gamaliel Ramírez.<br />
Sin duda, el auge de esta institución docente podía acreditarse al intachable espíritu sacerdotal del Padre Sandoval (máxime que el común de la gente le achacaba un parecido físico a Don Bosco), y no pocos testigos referían anécdotas y episodios en verdad impresionantes y milagrosos al constatar cómo, de la nada, este Religioso jalaba cuerdas de la Providencia para obtener, en los momentos más apremiantes, ayuda económica, material y en especie para edificar y mantener las instalaciones, para procurar una buena planta docente, para becar a no pocos pequeños pobretones… Y para conseguirles entrenadores, uniformes y balones a sus inquietas parvadas de trotacanchas.<br />
Y, claro, todo ello apegado fielmente, por tantísimos años, al admirable método salesiano de piedad, convivencia, alegría, estudio y deporte.</p>
<p>
 </p>
</blockquote>
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		<title>Testigo de fe, paradigma de un girón de nuestra historia</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Apr 2010 15:11:03 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[691]]></category>

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		<description><![CDATA[

El Padre “Panchito” Jiménez Gutiérrez falleció en Lagos de Moreno el reciente 12 de abril

Pbro. Óscar Maldonado Villalpando
Dios también habla, tiene una palabra para cada momento de la historia, y ha querido hacer, sin duda, un particular llamado en este Año Sacerdotal y en esta convulsionada coyuntura de escándalos mediáticos sobre el sacerdocio, para que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
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El Padre “Panchito” Jiménez Gutiérrez falleció en Lagos de Moreno el reciente 12 de abril</p>
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<p><em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/04/23-32.jpg" width="315" height="334" />Pbro. Óscar Maldonado Villalpando</em></p>
<p>Dios también habla, tiene una palabra para cada momento de la historia, y ha querido hacer, sin duda, un particular llamado en este Año Sacerdotal y en esta convulsionada coyuntura de escándalos mediáticos sobre el sacerdocio, para que los fieles dirijamos nuestra mirada hacia la figura de un excelente sacerdote, quien tras una jornada admirable, a punto de cumplir 90 años de vida (nació el 4 de octubre de 1920), y con 63 años entregados a su ministerio sacerdotal, fue llamado por el dueño de la mies para rendirle cuentas.  <br />
Su familia, su vida misma, fueron particularmente representativos de una época eclesial, de un pasaje histórico que llenó de grandeza la religiosidad mexicana, jalisciense y alteña: La Cristiada. Fue su pueblo natal San Miguel el Alto, el de rostro de labrada cantera en rosa, tan bello como el rostro de sus piadosas y admirables mujeres.  Su padre fue don Catarino Jiménez de Luna, y doña Margarita Gutiérrez de La Torre, su madre, quienes procrearon seis hijos.<br />
 En aquel San Miguel el Alto, cuna del mítico Coronel Victoriano Ramírez, “El Catorce”, don Catarino tenía una surtida tienda, y cuentan que cuando el famoso guerrillero ejercía su dominio por aquella región, acudió un día a este comercio para encargar un casimir muy fino, negro, con rayitas plateadas, y que con ese género se mandó confeccionar un traje, que llevaba puesto, según dicen, precisamente el día que lo asesinaron en Tepatitlán. Años más tarde, los restos de “El Catorce” fueron trasladados a San Miguel, y en Mirandillas, relataba el Padre Panchito haberlos visto incorruptos, portando ese traje y con evidentes indicios de que su trágica muerte había sido muy distinta a como se había dicho.<br />
El hogar del Padre Panchito fue, pues, muy representativo de las familias alteñas de aquella época, que solían formar un entramado de importantes relaciones sociales y familiares con todas las de los distintos pueblos de la región, dadas las afinidades entre los habitantes de San Miguel, San Diego de Alejandría, San Julián, Arandas, y demás comunidades.<br />
Tuvo, el Padre Panchito, dos tíos, hermanos de su mamá, que se ordenaron sacerdotes y ejercieron importantes ministerios en la  Iglesia de la Guadalajara de entonces. Fueron ellos don Ignacio y don Agustín Gutiérrez de la Torre, quienes, sin duda, imprimieron sobre el futuro sacerdote un benéfico influjo.<br />
Tras los días álgidos de la persecución, otros dos hermanos del Padre Panchito también respondieron al llamado de Dios: Francisco y Mariano de Jesús.</p>
<p>sus dos destinos</p>
<p>Después de haber sido ordenado por el Arzobispo don José Garibi Rivera el 5 de abril de 1947, fue enviado como Vicario a Tamazula, donde permaneció dos años, y en 1949 fue destinado, también como Vicario, a la Parroquia de Santa María de los Lagos, en Lagos de Moreno, lugar del cual no saldría y donde desempeñaría distintos ministerios sacerdotales, siempre ejemplares. Su familia tuvo que trasladarse definitivamente a Lagos, donde llegaría a habitar en Juárez 246, a corta distancia del templo parroquial; casa que se convertiría en centro de acogida y atención a muchos hermanos sacerdotes, especialmente a los recién ordenados, gracias a la bondad de su mamá y de una de sus hermanas. <br />
En aquel mismo año se ordenaría su hermano Mariano, quien también recibió como destino la misma población alteña. Así, los dos hermanos sacerdotes vendrían a ser una referencia en la vida cristiana laguense durante muchos años, cada uno a su manera.</p>
<p>Tesonera y reconocida labor</p>
<p> Pronto, el Padre &#8220;Panchito&#8221; se identificó con el Templo de Nuestra Señora de la Luz, situado al margen del río y del célebre puente de las consejas. Ahí, en cada muro, en cada bóveda, fue dejando trozos de su alma, de su celo, de sus desvelos.  Luego, se fue a trabajar al Templo del Calvario, corazón vivo de la vida  religiosa de Lagos de Moreno. También embelleció este Santuario donde se venera la tan querida imagen del Cristo con la Cruz a cuestas, camino al Calvario.<br />
Cruzando el río hacia el Oriente, hizo que la comunidad de “La Otra Banda”, ya en años más recientes, se congregara alrededor de un nuevo templo, dedicado a la Virgen del Carmen.<br />
Nombrar al “Padre Panchito” es traer a la memoria la bondad, la entrega, la perseverancia, la constancia en la misión sacerdotal, fuera cual fuese su ocupación y destino; y así, cuando se erige la nueva Diócesis de San Juan de los Lagos, en junio de 1972, el Padre &#8220;Panchito&#8221; es nombrado como primer Cura de la Parroquia de Nuestra Señora de La Luz, donde era ya tan conocido y apreciado.<br />
Sin embargo, su presencia y labor se desbordan y se proyecta a través de la construcción de un nuevo templo, dedicado a San Miguel, sito en la parte alta, entre El Calvario y La Luz; sin duda, en memoria de su tierra natal.<br />
gran espíritu fraterno</p>
<p>Querido y apreciado por todos sus feligreses por su afabilidad, sencillez de trato y cercanía con ellos, muchos aún lo recuerdan atendiendo solícito a su rebaño, montado en su vieja bicicleta “Hércules”, de cuernos altos, que luego cambiaría por una motocicleta para abarcar más fácilmente un amplio territorio pastoral que incluso se asomaba a la vecina Aguascalientes.<br />
Después manejaría un “vochito” verde, que se hizo célebre porque, en una de las comunes y súbitas crecidas del Río Lagos, fue arrastrado por las aguas, y se fue con el Padre adentro navegando por un largo tramo, hasta que, por fortuna, un grupo de campesinos acudió a rescatarlo de la corriente, de la cual salieron indemnes, tanto el sacerdote como su cochecito, que siguió funcionando.<br />
A nivel diocesano, participó de importantes encomiendas para bien de los sacerdotes, especialmente en lo referente a la salud integral del Presbiterio, aprovechando un sentido práctico natural en la administración de bienes, el cual puso al servicio en su ministerio y a favor de la iglesia, tanto en la edificación de templos como en la promoción de recursos para la atención de los necesitados. Laborando al lado del Canónigo José Guadalupe Becerra y otros sacerdotes más, procuró el bien espiritual, físico y económico de muchos hermanos presbíteros.<br />
 Tras años de hacer el bien, llegó el día en que el Padre &#8220;Panchito&#8221;, al cumplir la edad canónica de los75 años, fue relevado de algunas responsabilidades; sin embargo, aun así, siguió sin variar en su entrega y compromiso con su misión y vocación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El umbral de la casa paterna</p>
<p>Recientemente, en febrero, debido a una enfermedad crónica, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en la Ciudad de León, de la cual salió bien y fue poco a poco recuperándose hasta poder regresar a Lagos; con todo, no logró recobrar totalmente su salud, de tal manera que debió ser internado de urgencia, y por más esfuerzos que se hicieron, su corazón cesó de latir el lunes 12 de abril, una fecha señalada, pues era la festividad dedicada a quien tantas muestras de amor dio y de quien tantas recibió: Nuestra Señora de la Luz.<br />
Sus restos fueron expuestos en este mismo templo, y numerosos fieles de Lagos acudieron a expresar su pesar y sentir por el querido e inolvidable Padre &#8220;Panchito&#8221;.<br />
Dios sea bendito, por haber podido atestiguar la edificante vida, y el aleccionador testimonio de un verdadero y fiel sacerdote.<br />
Descanse en Paz el querido y admirado Padre Jiménez.</p>
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		<title>El sacerdote y la fraternidad</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Apr 2010 17:23:10 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
		<category><![CDATA[690]]></category>

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Desde sus años juveniles de preparación en comunidad, a los candidatos al sacerdocio se les imbuyen actitudes y aptitudes para la convivencia y el deporte, con miras a que constituyan un fondo de virtudes y cualidades que les serán muy útiles en su servicio apostólico

Pbro. Ramón Duarte Miranda
Secretario de la Dimensión Episcopal del Clero
La formación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p>Desde sus años juveniles de preparación en comunidad, a los candidatos al sacerdocio se les imbuyen actitudes y aptitudes para la convivencia y el deporte, con miras a que constituyan un fondo de virtudes y cualidades que les serán muy útiles en su servicio apostólico</p>
</blockquote>
<p><em><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/04/23-31.jpg" width="315" height="311" />Pbro. Ramón Duarte Miranda<br />
Secretario de la Dimensión Episcopal del Clero</em></p>
<p>La formación del sacerdote tiene muchas dimensiones y características. Nos referimos no a la formación inicial, que se da en el Seminario, sino a aquella que se continúa adquiriendo cuando ya se es Presbítero. Es esa formación, a la que el Documento de Aparecida le ha llamado Pastoral Presbiteral, la cual posee una riqueza de facetas que le dan sentido al ser y quehacer sacerdotal.<br />
De tal proceso cabría mencionar dos aspectos: El primero es que esa formación debe ser, ante todo, permanente; esto es, no se trata de una formación circunscrita a un tiempo determinado, tomando en cuenta que el sacerdote nunca está totalmente formado, nunca está hecho, sino que día con día está configurándose con Cristo.<br />
Esto quiere decir, asimismo, que la meta de su formación es llegar a la configuración total con Cristo, el Buen Pastor, y que para lograr alcanzarla no basta la vida entera del sacerdocio, por más prolongada que ésta sea.<br />
De esto se desprende que el sacerdote es una persona que deberá buscar avanzar y madurar espiritualmente todos los días. Deberá ir incorporando cotidianamente muchos elementos espirituales, intelectuales y pastorales que lo nutran y le ayuden a configurarse con el Divino Maestro.<br />
Otra faceta es aquella que mira al enriquecimiento de todas las dimensiones del sacerdote como ser humano, proyectadas positivamente a su tarea pastoral. El sacerdote no sólo es representante de Cristo; es también una persona, un hombre que piensa, siente y sufre; que se entrega, sí, pero que se fatiga, como todo ser humano; que se hace uno con Jesús en cada Eucaristía, pero que en momentos llora, lo mismo que ríe. En esta importante faceta es también necesario crecer y fortalecerse, pues forma parte de esa formación integral de la que se habla al inicio.</p>
<p>Importante, la amistad<br />
y la reciprocidad</p>
<p>Existe también otra parte trascendental de este proceso de formación permanente, y consiste en buscar los espacios apropiados para fomentar la fraternidad sacerdotal; el ir al encuentro de los hermanos de ministerio para compartir sus alegrías, tristezas, problemas, sueños, esperanzas, a fin de poder vivir y sentir lo que verdaderamente es o debe ser la auténtica fraternidad sacerdotal.<br />
Aquí en Guadalajara ha venido utilizándose exitosamente el deporte como un vínculo de fraternidad. Mediante esta actividad lúdica y relajante, ha podido lograrse la convivencia, aplicada también a nuestra formación integral.<br />
Así por ejemplo, el domingo 11 de abril tuvo lugar un concurrido Torneo de Frontenis en las canchas del Club del Buen Pastor, modesto club sacerdotal, con la finalidad de fomentar esta fraternidad; y allí, tras dos horas de juego, de estreno de uniformes, de movimiento de músculos a veces poco acostumbrados al esfuerzo físico, recogimos un fruto muy provechoso como fue la convivencia y acercamiento fraterno, el estímulo y la competencia entre los participantes, de entre los cuales surgió una dupla ganadora, integrada por el Padre Carlos Alberto Rodríguez Torres y el Padre Luis Quintero Ramírez.<br />
Mas, de hecho, todos resultamos triunfadores, pues a propósito de esta competencia, todos los sacerdotes asistentes compartimos una suculenta parrillada y, desde luego, y lo principal, departimos alrededor de ella con un verdadero espíritu fraterno.</p>
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		<title>Toda una vida, que apuesta por Cristo</title>
		<link>http://www.semanario.com.mx/ps/2010/04/toda-una-vida-que-apuesta-por-cristo/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Apr 2010 17:40:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Año Sacerdotal]]></category>
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		<description><![CDATA[De niño vivió la persecución religiosa, y en su juventud aceptó el llamado vocacional
 Pbro. Óscar Maldonado Villalpando
Sus padres, Constancio y Jovita, se casaron en tiempos de la Revolución, en 1912. Juanito nació el 20 de octubre de 1918, tristemente célebre año de “La Influenza Española”, que hizo estragos en su pueblo, San Diego de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>De niño vivió la persecución religiosa, y en su juventud aceptó el llamado vocacional</p></blockquote>
<p><em> <img src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/04/23-30.jpg" alt="23" hspace="8" vspace="5" width="131" height="177" align="left" />Pbro. Óscar Maldonado Villalpando</em></p>
<p>Sus padres, Constancio y Jovita, se casaron en tiempos de la Revolución, en 1912. Juanito nació el 20 de octubre de 1918, tristemente célebre año de “La Influenza Española”, que hizo estragos en su pueblo, San Diego de Alejandría, en la Región de Los Altos de Jalisco; pero, “como el grano de trigo que al morir da mil frutos, como el ramo de olivo que venció la inclemencia”, así en esta familia triunfó la vida y ganó la fe.</p>
<p>Mientras que en el horizonte se presentían los aires enrarecidos de la violencia persecutoria, el pequeño Juanito era un acólito, inteligente y servicial, y ya desde aquella lejana época guarda en su memoria sucesos y personajes como el Padre Antonio García Uribe, de San Diego, quien fuera destacado promotor social, lo mismo que el Padre Pedro González, de la vecina Jalpa de Cánovas, Guanajuato, quien sería líder en el levantamiento armado.</p>
<p>Asimismo, recuerda la personalidad sobria e imponente del Beato Anacleto González Flores; su mirada penetrante y visionaria, su voz grave y segura. Y también parece vivir, aún hoy, aquellos días en que los jóvenes de la ACJM visitaron su pueblo, y cómo Heriberto Navarrete (después historiador y Sacerdote Jesuita), con voz ladina, alzado sobre una improvisada tarima, motivaba al auditorio a acudir en defensa de la libertad religiosa. Dice que cuando apenas tenía 9 años firmó para pedir la supresión de las leyes callistas, y que fue registrado como carpintero de oficio.</p>
<p><strong>La suspensión de cultos y el cierre del templo</strong></p>
<p>Trae a su memoria aquellas mujeres enlutadas llorando tras su rebozo, el rostro de los hombres afligidos, las procesiones de rodillas y las horas del arrepentimiento de su pueblo, que sufría porque enfrentaba lo desconocido, pero que manifestaba, a la vez, su valentía para afrontar su destino y su sagrado derecho de creer.</p>
<p>También tiene fresca la hora en que muchos campesinos se dieron de alta en las tropas de Cristo Rey; cómo se congregaban en el mesón y se apuntaban como combatientes llevando como arma algún machete o una vieja carabina. Los reclutadores les entregaban un peso de plata 0.720; se despedían de su familia y se echaban al cerro a defender su fe.</p>
<p>Un recuerdo muy entrañable es el que guarda el Padre Juan de los Jefes de aquella región, entre ellos, el célebre Victoriano Ramírez, “El Catorce”, y su caballo “El Chamaco”, y cómo él mismo se ofrecía a pasear ese caballo y aun se atrevía a montarlo, como para sentirse todo un General. También recuerda al Coronel Toribio Valadez, a Víctor López, al Padre Aristeo Pedroza y Vega, de cuya biblioteca le fueron regalados algunos libros, pocos años después.</p>
<p><strong>Parte de los alzados</strong></p>
<p>Don Constancio, su padre, también se incorporó a las huestes cristeras, y llegó a Capitán. Narra que toda su familia vivía atenta a los rumores de los combates, traídos por el viento, y que cuando escuchaban el atronar del rifle de su papá, que era muy característico, podían decir: “Aún está vivo”.</p>
<p>Sin embargo, toda la familia tuvo que salir huyendo e irse a vivir al cerro con los cristeros, y allí don Constancio les improvisó unas paredes de piedra al fondo de la Barranca de Coachalotes, donde había una cueva natural. Ahí dormía el ahora Padre Juan con los heridos de los combates.</p>
<p>Hasta aquel lugar acudían sacerdotes a auxiliarlos, entre ellos estaba el Padre “Tules”, Gertrudis López Moreno, barbón y carismático, lo mismo que el Padre Salvador Casas Raygoza.</p>
<p><strong>El llamado de Dios</strong></p>
<p>Una vez calmada un poco la situación, ingresó al Seminario Auxiliar de San Juan de los Lagos en 1931; posteriormente vino a Guadalajara, pero le tocó vivir en distintas casas particulares y estudiar en los anexos de los templos. No obstante, ya la última etapa de su formación sacerdotal pudo hacerla en la reconstruida Casa de San Martín, que había sido asilo de locos. De su grupo habrían de sobresalir tres futuros Obispos: Carlos Quintero Arce, Adolfo Hernández Hurtado y Antonio Sahagún López, así como Monseñor Carlos Romero Ornelas, José María Moreno, José Gutiérrez Comparán, Avelino Sánchez Ruiz, Raúl Navarro Ramos, J. Guadalupe Pineda Velázquez, quienes se ordenaron el 24 de abril de 1943, un “Sábado de Gloria”.</p>
<p>El Padre Juan platica, entre en serio y broma, que a él lo mandaron a Amatlán de Jora por “mula”, porque para llegar allá no había ni tren ni autobús… Era un territorio de labor extensísimo, donde se entregó fervorosamente al apostolado, aprendió a hablar con los huicholes, e incluso un día tuvo que enfrentarse con un lobo que se le echó encima; lo mató, le quitó el cuero; pero, como la mula se espantaba con la piel, tuvo que llevarla a rastras. Desgraciadamente, cayó enfermo, y el Arzobispo, don José Garibi Rivera, lo destinó entonces a San Juan de Dios; después fue a Tonalá y de ahí a Santa Ana Acatlán.</p>
<p>En 1952 recibió la encomienda de trabajar en Arandas, donde emprendería, a lo largo de 30 años, su más significativa labor: edificar el majestuoso templo neogótico dedicado a Señor San José; gracias a su tesón, se levantaron los muros, se cubrieron los techos, se alzaron las torres y se adquirió la enorme campana, que éstas no pudieron soportar.</p>
<p>En 1979, habiendo quedado dentro de la nueva Diócesis San Juan de los Lagos, tras algunas intervenciones, se le destinó a San Francisco de Asís, al lado del Párroco J. Jesús González Vázquez, donde apenas duró unos meses. El Obispo de San Juan, don Francisco Javier Nuño Guerrero, le dijo que quedaba en libertad de elegir su destino, y él escogió ir al lado de sus padres, que aún vivían, en San Diego de Alejandría.</p>
<p><strong>Hermosa ofrenda a Cristo Rey</strong></p>
<p>Sin dejar nunca de lado su buen humor, siempre afirmaba que estaba desobedeciendo a sus Superiores, porque habiéndolo enviado a morirse a su tierra, él no lo ha hecho, pues continúa vivo. Sin perder su entusiasmo y celo sacerdotal, allá se dio a la tarea de apoyar la construcción de un Santuario dedicado a Cristo Rey, en un predio de su propiedad, que fue donado por su familia. Y así, durante 20 años ha ejercido su ministerio sacerdotal en San Diego de Alejandría, de tal manera que en abril de 2008 celebró sus 65 años sacerdotales y, muy gustosamente, lo acompañó el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien le guarda una gratitud muy especial, pues en 1968 lo auxilió para reunir alimentos para 80 seminaristas que vivían en El Ojo de Agua.</p>
<p>Éste es, pues, uno de los muchos sacerdotes de nuestra Diócesis que han considerado de poco valor todas las cosas de este mundo, con tal de ganar, a través de su fecundo ministerio y entrega a Dios, la única que vale y trasciende: la vida perdurable.</p>
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		<title>Yo Pecador</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Apr 2010 18:31:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo Pecador
A propósito de sensacionalismos

“El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.
Jesucristo.

Pbro. Germán Orozco Mora
Mexicali, B.C.
En cierta ocasión, cuando el tenor de talla internacional José Mojica viajaba para cantar en Los Ángeles, cruzando por la Ciudad de San Diego, preguntaba, admirado, quién había construido tantas Misiones en la Alta California.

Y, al mostrarse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><u>Yo Pecador<br />
A propósito de sensacionalismos</u></strong></p>
<blockquote>
<p>“El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.<br />
Jesucristo.</p>
</blockquote>
<p><img hspace="8" alt="23" vspace="5" align="left" src="http://www.semanario.com.mx/ps/wp-content/uploads/2010/04/23-295.jpg" width="315" height="301" />Pbro. Germán Orozco Mora<br />
Mexicali, B.C.</p>
<p>En cierta ocasión, cuando el tenor de talla internacional José Mojica viajaba para cantar en Los Ángeles, cruzando por la Ciudad de San Diego, preguntaba, admirado, quién había construido tantas Misiones en la Alta California.</p>
<p>
Y, al mostrarse sorprendido de que el humilde y apostólico Fraile Franciscano Junípero Serra recorrió a pie esa y otras regiones aledañas dando nombre a tantas Misiones californianas, hubo alguien que le regaló, al cantante, la Vida de San Francisco de Asís… Y entonces comenzó su conversión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Iluminada y firme decisión</strong></p>
<p>La radical determinación de su respuesta al llamado, la tomó José Mojica en la Capital de Argentina, Buenos Aires, a propósito del último Concierto “profano” que ofreció, al lado de Pedro Vargas, el llamado “Tenor Continental” y de Agustín Lara. Éste, conmovido ante la noticia que le diera Mojica en torno a su nueva opción, se salió al jardín de la casa en que se hospedaban y regresó con la letra y la música de la Canción “Solamente una vez”, que le regaló a José, como dedicada a él.</p>
<p>
Y es que cualquiera pensaría que esta bella canción es meramente romántica; mas no. Más bien, conceptualmente, es vocacional: “Solamente una vez, amé en la vida; solamente una vez, y nada más… Y cuando ese milagro realiza el prodigio de amarse, hay campanas de fiesta que cantan en el corazón… Una vez nada más se entrega el alma, con la dulce y total renunciación…”</p>
<p>
Sus biógrafos relatan que, para reforzar su vocación, el artista tuvo una visión en la que Santa Teresita del Niño Jesús le entregaba una rosa blanca. Algo así como una mística invitación al sacerdocio.</p>
<p>
Pocos, como Mojica, quien recorrió los grandes escenarios del espectáculo y del cine de muchos países, conoció las voluptuosidades del mundo y de la carne. Como tantos conversos y santos, se cuestionaba de qué le sirve al hombre ganar el mundo si al fin pierde su alma, como también qué podrá dar uno mismo con tal de recobrarla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>De meteórica y ascendente carrera</strong></p>
<p>Paisano nuestro, José Mojica nació en la serrana población de San Gabriel, en el Sur de Jalisco, en 1895, aunque siendo muy pequeño murió su padre y, con su madre, se trasladó a la Ciudad de México, cursó varios estudios y luego entró al Conservatorio Nacional de Música. En el Distrito Federal cantó importantes papeles de varias óperas, pero se fue a vivir a Estados Unidos, si bien ejerciendo un modesto empleo de lavaplatos.</p>
<p>
Cuando se decidió a ingresar a una Compañía de Ópera en Nueva York y le adjudicaron papeles secundarios, el gran tenor Enrico Caruso lo recomendó a la Compañía de Ópera de Chicago. De ahí para adelante, habiendo estudiado idiomas, baile y guitarra, y habiendo perfeccionado el canto, escaló hasta la cúspide de la fama, lo mismo grabando numerosos discos de canciones mexicanas y de ópera, que protagonizando varios filmes en el mismísimo Hollywood.</p>
<p>
Fue en 1940 cuando, ya muerta su madre, decidió abrazar la vida religiosa, e ingresó a la Orden de Frailes Menores en el Convento de Lima, Perú, donde se le impuso el nombre de Fray José de Guadalupe. En esa misma ciudad recibió el Sacramento del Orden el 13 de julio de 1947. Sus Superiores le encomendaron fundar y reconstruir Seminarios y Conventos, para lo cual, aprovechando su carisma, recorrió siete países ofreciendo Conciertos y dando testimonio de su llamado y respuesta, tanto en Radio como en Televisión y en Teatros. De hecho, se publicaron y difundieron varias ediciones de su Libro “Yo pecador”, que luego se convertiría en película.</p>
<p>
Aquejado por una persistente sordera, dejó de cantar. Recluido humildemente en su Convento, terminó sus días en silla de ruedas y postrado, con ejemplar aceptación.<br />
Comprensión, perdón y oración</p>
<p>No podemos negar que suelen soplar vientos de crisis en la Iglesia Católica, como tampoco debemos soslayar que el sacerdote, como ser humano que es, con sus debilidades y limitaciones, es de condición pecadora. No pocos autores sagrados, como San Juan Crisóstomo o San Agustín, han planteado que bien pudiera Dios haber puesto, para el gobierno de la Iglesia, a los mismos ángeles. Pero no, escogió a hombres frágiles, de carne y hueso; pero, finalmente, hombres de fe, para dirigir a su Iglesia.</p>
<p>
Estamos celebrando, en la Iglesia Católica Universal, el Año Sacerdotal, que concluirá en junio venidero, y el Papa Benedicto XVI ha propuesto, a este propósito, como modelo del sacerdocio, a San Juan María Vianey, un modesto Párroco francés que ordinariamente oía confesiones y absolvía durante 14 horas diarias, con una dieta alimenticia de dos papas al día. El Santo Cura de Ars parece un modelo inimitable; pero es real y asequible.</p>
<p>
Si usted, amigo lector, conoce o ha escuchado de escándalos de sacerdotes, puede que sea verdad, como lo es que San Pablo (acérrimo perseguidor de cristianos) decía de sí mismo: “Llevamos el tesoro de la Gracia de Dios en vasijas de barro para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria no viene de nosotros, sino de Dios”.</p>
<p>
Si usted conoce o estima a algún sacerdote, el mejor presente o muestra de aprecio que puede ofrecerle es regalarle una oración. Orar por los sacerdotes es uno de los mayores bienes que pueden hacerse a la Iglesia.</p>
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